Amo jugar basquet, en serio no saben cuan feliz me hace jugar con mis amigos hasta tarde, reír, molestar, caerse y levantarse.
Aunque, no siempre fue así.
Quisiera decir que soy buena pero la verdad no.
Todo empezó cuando tenía 4 años y me detectaron una enfermedad que casi me mata lo que hizo que todas las defensas de mi cuerpo no trabajen al 100, es por eso que en el transcurso de mi vida pasé por algunos tratamientos, agujas, medicamentos y cuidados al máximo.
Cuando entré al jardín de infantes no tuve muchos amigos, como era muy débil los niños se alejaban porque no podía jugar como ellos, mi mamá para poder integrarme a grupos de niños me puso en cursos de danza, la verdad fue muy lindo ya que hasta ahora practico un poco. Sin embargo en la sociedad en la que me desenvuelvo las artes son muy oprimidas por el deporte más conocido que es el fútbol. Lo que hizo que ya no pueda practicar a nivel más profesional.
En mi familia todos juegan fútbol desde el primo más pequeño hasta el tío mayor, yo lo quise practicar pero en el primer partido me dieron un golpe tan fuente con el balón que salí asustada y nunca más lo volví a jugar.
Pero algo me llamó la atención a los 10 años, en el coliseo de mi pueblo mi mamá me llevó a ver un partido de basquet, los había ido a ver en anteriores veces pero era solo deporte de hombres. Ese día algo cambió, vi a dos equipos jugando y eran mujeres, me quedé tan impresionada al ver como manejaban una técnica genial, encestaban y hacían jugadas hermosas y me dije yo tengo que jugar basquet.!!
Hablé con mamá y ella habló con el entrenador de la escuela para que me deje ingresar al equipo de baloncesto, y bueno lo logró, tenía tantas expectativas así que junto a mi mejor amiga entramos al equipo.
Mi amiga era un poco más pequeña que mi pero vaya que si jugaba, en cambio yo como no podía hacer demasiado esfuerzo terminaba siendo la última en ser elegida al momento de hacer equipos.
Al principio estaba muy emocionada, mi amiga siempre me apoyaba aunque yo me agitaba muy rápido y era débil hasta me decían dedos de mantequilla.
Eso me llegó a frustrar demasiado, mi entrenador se encargó de dejarme claro que no estaba al nivel para ese deporte y que nunca lo voy a lograr, me ridiculizaba entre mis compañeras de equipo, me lanzaba los balones con mucha fuerza al cuerpo hasta que agarre uno y como no avanzaba terminaba golpeada.
Eso me dejó marcada de por vida y aunque quería mejorar para mi entrenador no había ningún avance. Y lo peor no fue eso a mi gran amiga le detectaron una especie de tumor lo que hizo que le impidiera jugar, así que, la única persona que creía en mi en el equipo ya no estaba.
Ella dejó de ir a la escuela hasta que un día vino su mamá y nos contó que estaba muy grave de salud, ese estúpido tumor acabó con la vida de mi amiga y junto con ella mi aspiración de ser basquetbolista. A días de su muerte dejé el equipo.
Ya en el colegio me dediqué a estudiar, tuve un grupo de amigas que no practicaban ningún deporte y no había selección de mujeres de basquet.
Me cambié de colegio y quise entrar al equipo pero por mi condición física no me aceptaron además decían que el proceso de las jugadoras era desde primer curso y yo llegué en cuarto.
Cuando entré a la universidad ya el deseo de intentar jugar estaba muy lejano, eso no quitaba que me guste ver partidos de basquet cuando había campeonatos íbamos con mi mamá a ver y era muy emocionante.
Intenté jugar en un equipo de mi barrio pero como no tenia bases así que pase siempre en la banca.
Un día con mi amiga de la u decidimos jugar en la universidad y nos hicimos amigas de una persona muy particular, un amigo con discapacidad física, y pese a su condición jugaba muy bien.
Este amigo vio que yo tenia muchas ganas de aprender así que me dió algunos consejos y empezamos a entrenar y aunque mi físico es terrible aprendí algunas cosas entre todas la más importante "el basquet no me debe hacer que me sienta mal, sino ser muy feliz y disfrutar" y bueno otras cosas que mientras siga la historia las iré mencionando.
Luego de estar en algunos equipos que me dejaban siempre en la banca, y de haber llorado de la frustración porque hasta mi mamá no estaba de acuerdo, ya que me veía mal , decía que lo deje que no es para mi este deporte que vuelva a bailar, y aunque lo hice un tiempo no me llenó.
Pero en la universidad al conocer nuevos amigos, que ellos esten conmigo y lo mas importante siendo feliz, una familia basquetera, entendí que, aunque no llegue a ser una jugadora profesional, puedo disfrutar de el deporte que siempre me gustó y así sea a pasitos de tortuga seguir buscando mejorar.
Ahora, esto aparentemente no tiene nada que ver con la razón por la que estoy escribiendo esto, pero el basquet fue lo que me hizo llegar a él.
YOU ARE READING
Un Juego Inesperado
Teen FictionDeseaba tanto conocer que piensa acerca de todo, porque cada vez que lo miraba sentía que un mundo único habitaba dentro de él. Sin embargo algo inesperado pasó.
