Capítulo 1: La Fiesta

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Pleno 25 de diciembre y como suele ser habitual, decoran las cuadras entre todos y hacen la novena, pero más importante, las reuniones familiares y algunos que como yo, después de la reunión familiar, salimos por ahí.

Me invitaron a una fiesta, y como no tenía nada más que hacer, opté por ir.

Me miro al espejo para verificar que mi atuendo y apariencia estén en orden, llevo puesto un vestido negro ajustado a mi cuerpo, con algunas decoraciones brillantes y unos tacones con plataforma no tan alta, del mismo color.

Paso mis manos por mi cabello alisándolo un poco. Me dirijo a tomar mi celular y me dispongo a salir de casa, algunos de mis familiares ya están dormidos, otros bebiendo y otros escuchando música.

Al salir veo el auto de Samuel, mi mejor amigo, quien cuenta con 18 años.

Me subo a la parte del copiloto, lo saludo con un beso en la mejilla y nos ponemos en marcha.

Cuando llegamos, Samuel ve unos amigos suyos y me deja sola. Que bien.

Después de decirle hasta de qué se va a morir, decido entrar a la gran terraza, donde están todos.
Las rejas están abiertas y hay sillas por todos lados.
Mucha gente de todas las edades, desde niños corriendo por doquier, hasta señores hablando por ahí y algunos bailando al son de la música.

Tomo asiento cuestionándome el motivo por el cual accedí a venir, aún sabiendo que esto iba a pasar.

- ¡Pero que grande y linda estás Emi!

- Gracias doña Nora.

Nora es la dueña de la casa y amiga de mi mamá hace tiempo.

-¿Cómo has estado?, ¿qué a sido de tu vida?, ¿tu mamá?

-Pues lo normal, estudiar y tal.- Ambas reímos.- Y mi mamá bien, en casa.

-¿Emily, recuerdas a Nicholas?

¿Nicholas?

-Emm... No.

-Ven.

Me toma del brazo y me lleva dentro de la casa.

-Nicholas, ven, te presento a Emily, la hija de Samara.

-Mucho gusto Emily, encantado.- Me extiende la mano.

-Lo mismo.- La tomo.

-Ustedes se conocían, pero estaban muy pequeños, por lo que no recuerdan supongo.
Emily, siéntete libre de hacer lo que quieras y disfruten de la fiesta.- Dice antes de irse.

Salgo de la casa y me siento en una de las sillas vacías de la terraza. La melodía de Oiga mire vea de Guayacán, resuena en todo el lugar.
Empiezan a salir parejas a bailar.

-¿Bailas?- Pregunta Nicholas frente a mí.

-Si pero no quiero ahorita, gracias.- Le digo amablemente.

-¿Por qué no?- Insiste.

-Porque no tengo ganas.- Sonrío secamente y se aleja guiñandome un ojo.

Que fastidio.

Y así se pasa el rato, empiezan a sacar whisky, aguardiente y cervezas. Todos bailan y toman. Muchos ya están ebrios, incluyendo a Nicholas.

EngañadaWhere stories live. Discover now