We've updated our Content Guidelines.
Review the latest guidelines to keep sharing stories safely.

Capítulo único

99 3 0
                                        


Se arrastraba por los caminos desolados cierto joven de mirada azulina clara. Se sentía perdido. Su herida que yacía en el costado de su abdomen dolía con cada movimiento que hacía. A lo lejos podía escuchar como su sirvienta Hanna peleaba con un hombre de cabellos rojizo, al cual le había dado la orden de matarlo para protegerlo mientras que el rubio sólo se limitó a seguir a su destino a pesar de estar herido.

Sabía que moriría pero algo dentro de él trataba de buscar una razón por la cual seguir. Su mente se sumió en la laguna de sus recuerdos.

Sonrió.



Recordó las veces que juntaba aquellos jacintos azules junto a su pequeño hermano, para luego ponérselos en el cabello y jugar a que eran bellas damas. En esos momentos nada importaba, olvidaba por completo su miserable vida y la asquerosa sociedad que los rodeaba. Juntos hacían grandiosas aventuras y se divertían hasta caer sino fuera por la cruel realidad que volvía aparecerse : No tenían un hogar en el cual refugiarse en la fría noche, ni alimento para poder seguir adelante, sin contar que nadie de la población se preocupaba por ellos solamente los denigraban y los trataban como basura. El rubio de ojos celestes robaba alimento para darle a su pequeño hermano, el cual cuidaba y quería con toda su alma, ya que era la única persona que estaba a su lado desde que su padre y madre habían muerto.

Recordó cuando le contaba a su pequeño hermano que quería que todas aquellas horribles personas pagaran por como los habían tratado, el pequeño de cabello castaño sólo escuchaba atento y asentía con la cabeza.

"¡Mi hermanito es tan increíble que puede hacer realidad los sueños más increíbles!" Decía Luca mientras saltaba y le regalaba una de sus más hermosas y sinceras sonrisas.

"Luca, escucha. Nunca te vayas a de mi lado." Habló el mayor sonriendo mientras veía a su hermano.

"¡Yes, your highness!" Se arrodilló el menor como si fuera un caballero sirviéndole a su majestad.

Pero todo cambio aquél día, cuando vio el pueblo consumirse en llamas, sonrío inconscientemente. Con cada paso que daba veía cadáveres tirados en el suelo, comenzó a reír. Todas las personas que habían hecho su vida miserable habían muerto, habían pagado su pecado. Un frío recorrió el cuerpo del rubio y comenzó a buscar a su pequeño hermano.

"Está oscuro..." "Oscuridad sin un solo rayo de luna." pensó Jim

"¡¿Luca?!" Gritó el rubio.

A lo lejos vislumbró un cuerpo reposando en el suelo, el pánico lo invadió. Lo abrazó y lo agitó una y otra vez, la vista del menor estaba perdida, sin vida. El rubio negó y se aferró más al cuerpo de su pequeño, no pudo evitar el que varias lágrimas se derramaran mientras gritaba:

"¡No me dejes solo!" "¡Por favor!"



Se recargó en el tronco de un árbol mientras que trataba de regular su agitada respiración, tosió topando su boca mientras cerraba los ojos.



Cuando llegó aquella mansión todo fue de mal a peor, aquel viejo pervertido abusaba y corrompía de su inocencia. Fue el tiempo en el que escuchó de una supuesta "hada" la cual cumplía deseos si la buscabas en el bosque y pronunciabas las palabras adecuadas.

"¡Hoheo tararuna rondero tareru!"

Al ver que no sucedía nada, estaba dispuesto a marcharse molesto, lo habían engañado y él como un imbécil creyó. Pero no tardó mucho para que la "hada" respondiera.

"¿Cuál es tu deseo?" Fue la pregunta que retumbó por la mente del rubio. Aquellas personas que habían hecho su vida y la de su hermano imposible ya habían muerto, aquel viejo pervertido no le importaba mucho ya que podía escaparse cuando él quisiera, sin embargo no tenía un lugar al cual regresar, ni con quien. Fue en ese momento en el que se dio cuenta de que nunca tuvo un propósito en la vida.

"Yo, quien he estado inmenso en la oscuridad, tengo este cuerpo marcado por la espalda. Mi sangre es absorbida hasta que no quede nada, sin embargo...¡Deseo! ¡Te anhelo! "



Claude...–susurró.



"¡¿Hasta dónde llegarías con tal de obedecerme?! ¿Es que acaso eres una mascota? ¿Un cerdo?" gritó el rubio a su mayordomo que se encontraba arrodillado ante él

"No anhelo nada más que el deseo de mi señor. Sólo eso" Respondió con aquella voz provocando al rubio fruncir el ceño.



Mírame con esos ojos. No de la manera en la que lo hacían los campesinos, como si fuera un montón de basura. Ni con los ansiosos y depravados ojos de ese viejo. Con esos ojos de aquel día, como si fuese lo único que te importase, Claude.– susurró lo último más despacio a la nada mientras contenía sus frías lágrimas.

Miró a su alrededor, estaba solo. Solamente estaba buscando la luz y sin embargo terminó liberando la oscuridad. Aquel mayordomo solo intentaba ocultar su deseo por devorarlo, su hambre. Los sentimientos del rubio no eran más que solo eran una salsa mal hecha que confundía el sabor. En realidad nunca le importo, sin embargo el menor se aferraba la idea de que sus sentimientos fueran correspondidos, tenía la pequeña esperanza.

Se sobresaltó cuando vio a un lobo feroz acercase, ¿Así acabaría su vida? Cerró sus ojos esperando a que aquel animal acabara con su miserable vida, había llegado el momento. Pero un fuerte golpe y aquella voz que tanto amaba hicieron que abriera los ojos con lágrimas.

¿Qué está intentando hacer, señor? Todavía no ha conseguido su venganza.– El mayordomo de lentes habló mientras tiraba al animal lejos de aquel lugar.

Sólo te tengo a ti.– Susurró el rubio mientras se arrastraba hasta llegar a los pies de Claude. Las manos del menor temblaron y su voz se quebró.

Señor, no sea ridículo.–Habló el mayor, sin embargo fue interrumpido por el chico de mirada celeste.

¡Cállate!–Gritó hundiendo ocultando su cara y apretando los puños manchando sus pequeñas maños en la tierra, a pesar de haber pasado unos años el joven rubio aún no superaba el ser abandonado por todos.

¡Solo tú quedas en mi mundo!¡No te vayas de mi lado! ¡Nunca! ¡Claude!–Alois se aferró al pie de Claude y lloró como nunca lo había hecho quebrando más su voz. ¿Cuánto más iba a sufrir? ¿Cuántos golpes aguantaría? Su alma estaba rota y aquella sensación de vacío aumentaba cada día. El ser lanzado a un mundo en donde tenía lo mejor de los peores lados estaba acabando con él. Solo podía sentir cómo se consumía y aunque quisiera no estaba en sus manos el poder hacer algo para impedirlo, la cruel verdad es que nadie lo salvaría –Tú eres...tú mismo eres...¡My highness!

El mayordomo sonrió y se arrodilló a su lado tomando las mejillas al rubio y aún con los guantes blancos puestos, limpió las lágrimas de su amo. Con ojos apreció el hermoso rostro del rubio: su cabello medio despeinado moviéndose por el viento, sus hermosas pestañas que estaban un poco humedecidas por las lágrimas, aquellos ojos celestes que siempre le llamaron la atención estaban un poco enrojecidos, miro sus pequeños labios rosados y se acercó para estar a solo unos milímetros de distancia para murmurar.

Tener en tan alta estima a un simple mayordomo...–susurró provocando un sonrojo del mejor.

Claude... –fue lo último que susurró el rubio antes de que demonio aplastara su cabeza con sus manos marcando el final de su vida.








Nory

Final [Capítulo Único]Stories to obsess over. Discover now