Era un día lunes cualquiera por la mañana, estaban saliendo los primeros rayos de sol, una brisa tranquila tocaba mi mejilla, se podían escuchar el susurro de las hojas de los árboles que se movían con el viento, la ciudad aún no despertaba como de costumbre con el ruido ensordecedor de los autos, micros, motos en los tacos infinitos de cada día.
Mientras camino, empiezan abrir las tiendas, los vendedores ambulantes ya están colocando sus puestos en la vereda, todo empieza a funcionar de costumbre, veo a los niños ir a sus colegios con sus uniformes impecables, que lo más probable es que sus mamas lo hayan lavado, planchado, doblado y guardado el día domingo, con sus zapatos lustrados, y el pelo bien arreglado.
Al llegar a mi trabajo todo iba bien, no había ningún problema, yo solo estaba teniendo un gran día, tenía dos reuniones por la mañana, hacer unos informes que para la tarde tenían que estar listos, y dos reuniones más por la tarde, cuando ya se acerca la hora para ir almorzar, voy caminando por la calle cuando de la nada escucho un llanto de un niño que se había caído, pero hice caso omiso de él ya que estaba con sus padres, sigo mi camino de costumbre para juntarme con unos amigos para almorzar en mi lugar favorito, y pasar un grato momento con ellos.
Cuando iba de regreso a mi trabajo, caminando por las calles de la ciudad, pasó algo que nadie se lo espera, nadie está preparado para tener un accidente que lo más probable es que cambie tu estilo de vida para siempre.
Solo podía escuchar a la gente gritar, los autos frenando, se podía sentir que la gente se acercaba a ver lo que me había pasado, estaba en un estado que no sé si tiene explicación; estoy en el suelo, tengo los ojos cerrados, no se a donde voló mi maletín, no tengo mis zapatos, todo salió de repente al igual que el auto que me atropelló.
Puedo sentir que el aire se va de mis pulmones, las personas llaman al 911, tratan de ayudarme, pero mi cuerpo no responde como yo quiero.
Cuando llega la ambulancia, el paramédico me hace unas preguntas de rutina, se las respondo pero solo quedan en mi mente, no las puedo decir en voz alta y no le encuentro explicación a todo esto, ¿Por qué me pasó esto? ¿En qué venía pensando? Frente a estas preguntas que me hacía no le encontraba una respuesta lógica.
Voy en la ambulancia, no sé como estoy físicamente, solo sé que siento un dolor muy grande en todo mi cuerpo, tengo un cuello ortopédico, pero no se a que situación me enfrento, al llegar al hospital, de urgencia, llega el doctor de traumas que me hablar, me explica lo que me está pasando pero no logro decir ninguna palabra aún, solo me podía comunicar con los ojos, parpadeando, no sentía nada.
Me llevan a cirugía de emergencia, para ellos aún sigo siendo un desconocido ya que mis cosas se perdieron en el accidente. Lo último que puedo recordar hasta que me pusieron anestesia para dormirme y poder arreglar todo lo malo que me había pasado.
Cuando ya estoy en mi cuarto del hospital, recuperándome, veo que viene una enfermera a revisar el suero y los medicamentos que me estaban suministrando, me dijo que estaba en el hospital ya que tuve un accidente, que un conductor se subió a la vereda y arrasó con lo que había en ese instante.
Al cabo de unas horas recién pude decir mi nombre y pedir que llamaran a mi mamá para que no se preocupe y me pueda venir a buscar cuando me tenga el ir.
Mientras espero que llegue el doctor para que me explique todo lo que hizo en la cirugía, que me diga a lo que me tendré que enfrentar más adelante ya que no siento mis piernas, todo el proceso de aquí en adelante, llegan dos oficiales para pedirme una declaración sobre lo sucedido hoy a la hora de almuerzo; lo único que puse decir es que de la nada vi un auto rojo que se venía sobre mí, no me podía mover, en el momento exacto que el auto tocó mi cuerpo pensé que me moriría menos mal que habían personas que tomaron la iniciativa de llamar a una ambulancia ya que el chofer del auto también quedó lesionado, y poder salirse de su asiento.
Ahora pienso que si subiese sido otra hora, donde no hubiera habido gente, otro día, si yo no hubiese salido de ese día de casa, si el conductor toma otra vía para llegar a su destino, o si simplemente esto no sucede, esta historia sería muy diferente. Pero bueno es lo que nos toca en los mementos menos esperados, pero aún así hay que superar cualquier obstáculo que nos pongan en frente, para poder ser más fuertes, a lo mejor darnos cuenta de cosas que están pasando frente a nosotros que no nos damos cuenta, y en cualquier minuto puede desaparecer.
Solo espero que de aquí en adelante, pueda volver a caminar y volver hacer mi vida normal, sin depender de nadie ya que me tuve que devolver a vivir con mis papás ya que vivía en un departamento en el séptimo piso sin ascensor, y ellos viven en una casa donde cabe demás una silla de ruedas por las puertas.
Quiero empezar una vida nueva, donde no me preocupe por lo que digan los demás, que solo esté preocupada de mi y de mis seres queridos, quiero viajar, quiero hacer tantas cosas que de aquí en adelante, será mi nueva menta, que sé que con ayuda de mi familia y amigos todo se puede lograr en esta vida donde no hace falta más que la voluntad de uno mismo y nunca perder las esperanzas de lograr lo que se quiere de verdad.
Y todo comenzó cuando estaba teniendo un lunes perfecto.
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YO Y EL NIÑO DEL PARQUE
Novela JuvenilSIEMPRE HAY PERSONAS QUE TE AYUDARÁN EN LOS MOMENTOS MÁS OPORTUNOS AUNQUE UNO NO LOS CONOZCA, SIEMPRE HABRÁ ALGUNA FORMA
