Eran las ocho de la mañana.
-¡Me tengo que ir al instituto!- dije yo, como siempre dándome prisa para no llegar tarde.
Desayune, me vestí con mi mejor sudadera y me fui.
-¡¡¡Leyreeeee!!!- gritó mi tutor - ¡otra vez llegando tarde! De verdad, no hay quien te entienda. Por cierto, tenemos que hablar.
Me pareció raro, pero suponía que era sobre mis retrasos. Pero no, no era así. El profesor Díaz tenía el rostro serio.
-Y bien, ¿para que me ha llamado?- dije, intentando empezar la conversación.
-Supongo que tus padres te han informado sobre esto pero... tienes que irte de aquí. Os mudais a Los Ángeles.
-¿¡¿¡QUEEEE?!?! - exclamé, con la boca abierta. Entonces, empecé a llorar.
-Aquí tienes tu informe para irte. Lo siento...
Entonces, mis padres aparecieron.
-Ooh hija, siento no habertelo contado. A tu padre le han dado un nuevo trabajo en Los Ángeles que vale la pena.
Me fui de el despacho de el director. Mi amiga Tessa me vio.
-Eh, eh, eh, ¿que te pasa?
-Tía... me mudo a Los Ángeles.
Teresa empezó a llorar también. Ambas nos abrazamos.
-Y-¿Y cuando te vas?
-Supongo que mañana vendrá el camión de mudanzas.
-Pues vamos a quedar esta tarde en el Starbucks. ¿Que te parece?
-Una gran idea- le dije secandome las lágrimas.
Mis padres me arrastraron hasta el coche. Cuando llegué a casa, mi hermano mayor Fran estaba serio.
-'A lo mejor el también lo sabe' - pensé
-Bueno chicos, tenemos que hacer las maletas. - dijo mi madre - mañana nos vamos.
-¡¿Y POR QUE NO NOS AVISASTE ANTES?! - gritó mi hermano.
-Porque a tu padre se lo dijeron ayer. Lo siento de verdad, pero es lo que hay. El trabajo que tenía vuestro padre aquí era muy malo. Apenas le pagaban.
Mi hermano dio un golpe en la mesa y se fue corriendo a su cuarto. Me quedé a solas con mi madre.
-Hija, ve a tu cuarto a hacer las maletas.
-Vale, pero esta tarde voy a quedar con Tessa.
-Ok.
Mi madre tenía la cara húmeda, de haber llorado. Metí en las maletas las cosas que me habían acompañado toda mi vida: mi ropa, mis libros, mi muñeca favorita... Ayyyy, iba a echar de menos mi cama...
Quedé con Tessa en el Starbucks, como ella me dijo. Las dos reímos y lloramos por última vez. Llegó la hora de despedirse.
-Leyre, te voy a echar de menos- dijo Tessa entre lágrimas- jamás te olvidaré, nos llamaremos por videollamada ¿no?
-Por supuesto- la abracé- serás mi mejor amiga a distancia.
Las dos rompimos a llorar hasta que llegaron nuestras madres.
-Adiós...
-Adiós Tessa. Nunca te olvidaré.
El último abrazo fue el más largo, de una verdadera amistad.
~
Al día siguiente el camión de mudanzas vino a recoger nuestras cosas. Mi madre se despidió de los vecinos. Mi padre paseaba por última vez por la casa. Mi hermano y yo nos montamos en el coche. Él se puso los auriculares, como yo, y cuando todo estaba preparado, mi padre arrancó el coche y se alejó de casa (bueno, de nuestra antigua casa). Miré por la ventana todo lo que dejaba atrás: el parque, el instituto, el cine... todos mis lugares favoritos a los que ya nunca podría volver.
-Adiós Sevilla - dije entre lágrimas.
Bueno, esta es mi primera historia. Soy nueva en todo esto y en mi tiempo libre me dedico a escribir. Yo he sufrido bulling, pero no tan exagerado. Solamente me insultaban y puede que me dieran algún empujón. Ahora todo ha pasado y me dedico a ayudar a quien sufre bulling. ¡¡¡NO AL BULLING!!!
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Cada rubia necesita a su morena
RandomEl instituto más popular de LA, es un centro muy intelectual y lleno de misterio. Es el caso de Leyre, una chica tan rubia, que parece albina. Ella es tímida e inteligente. En cambio, Natalia es una chica muy morena y popular. Leyre no lo pasará muy...
