Capitulo 1

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Querido diario

Será la primera vez que escriba en uno dé estos, pero lo haré por mi hermana Julissa, aunque no entienda en la situación en la que estoy metida, tengo 4 hermanos soy la mayor por lo cuál siempre había estado al pendiente de ellos. Cada uno somos de padres diferentes, si, si es lo que estás pensando mi madre era una prostituta que no le importaban para nada sus hijos por su culpa murió Antón con tan solo 1 año 6 meses, me da rabia recordar el pasado, no ha sido nada fácil pero con la ayuda de gloria y su esposo que siempre nos ayudaban con lo que podían espero y ellos puedan cuidar bien de mis 4 peques Alina, Josep, Julissa y Jollet.

Tenía 10 años cuando empecé a trabajar en la tienda de doña gloria, una señora muy amable y gentil, su único hijo era militar y nunca estaba en casa, ella sabía a lo que se dedicaba Romina mi supuesta madre, por lo cual me daba trabajo para que no siguiera el ejemplo que tenía en casa. Vivíamos con mi actual padrastro, ese era un viejo rabo verde, panzón, sin vergüenza, borracho y sin trabajar, mi madre era la que llevaba la comida a casa o a veces ni eso, se lo gastaban en emborracharse.
Siempre me levantaba temprano para irme un rato a la tienda en la que casi no había mucho por hacer, siempre era lo mismo llegaba a casa con un poco de mandado que me regalaba don Gilberto el esposo de doña gloria, les daba de comer a mis hermanos, los bañaba y veíamos una película llegaba mi padrastro y nos subíamos al cuarto a dormir sin cenar, pues la comida era muy escasa, no ajustábamos con lo que me daban en la tienda. Ninguno estudiábamos por los bajos recursos que teníamos doña gloria me enseñaba a leer.
Dormíamos los 5 en 1 solo cuarto con una cama individual y 1 matrimonial, en la individual dormía Alina y Jollet, en la matrimonial dormíamos Julissa, Josep y yo. Mi madre y Roberto dormían en otra habitación.

Un día lo recuerdo a la perfección ya era tarde y ni Roberto ni mi madre estaban en casa. Yo tenía el presentimiento que algo malo pasaría, no podía dormir, cuando al fin el sueño me estaba venciendo escuche como abrían la puerta de nuestra habitación era Roberto venía borracho, se acercó a la cama y empezó a tocarme eso me daba un asco terrible, empecé a sollozar me dio una fuerte bofetada y me dijo cállate mocosa o ¿quieres que esto le pase a tus hermanas?
No pude resistir el odio que sentí hacia mi madre, porque nunca estuvo ahí cuando la necesitábamos, para protegernos, para defendernos.
Mis sollozos aumentaban sentí otro golpe, no sabía que hacer, no quería gritar para que mis hermanos no se enteraran de lo que estaba pasando en ese momento reaccioné y dije con la voz entre cortada aquí no por favor, ya sabía lo que iba a pasar el abusaría de cualquier forma de mi o de mis hermanas, yo no quería que él les hiciera daño. Me jaloneo hasta la cocina Ahora si pequeña nadie te salvará de esta, se bajo los pantalones y los bóxer, cerré los ojos solo quería vomitar sentía mucho asco, me agarró del pelo y dijo en susurro "si no abres los ojos iré por una de tus hermanas" sentí morirme no quería que nada de eso pasará, no entraré en detalles de lo que ocurrió esa noche, solo sé que ocurrió, cuando desperté él estaba dormido encima de mi, como pude me solté de su agarre, había mucha sangré, me dolía mucho, apenas podía caminar.
Limpie todo para que mis hermanos no se dieran cuenta, me metí a bañar, no podía dejar de llorar y recordar todo lo que había pasado, me miré al espejo tenía unos moretones horribles de todos los golpes que me dio, él era una bestia y mi madre como siempre no llego a casa, quería suicidarme, quería dejar de sufrir, mis lágrimas aumentaban.
Tome un pedazo de espejo roto para córtame y así terminar de una vez por todas de todo el sufrimiento, no pude hacerlo, no dejaría solos a mis hermanos, ellos no sufrirían los mismo que yo tenia que ser fuerte para ellos.
Me fui a la tienda como siempre ya era tarde, don Gilberto me vio y comenzó a negar con la cabeza ve nomas niña como vienes, quien te golpeo de esa manera, sus ojos se agrandaron, no solamente te golpearon ¿verdad?
No podía evitar mis lágrimas, estaba rota, sentía que él mundo se me venia encima. Rápidamente don Gilberto le habló a su esposa, doña gloria salió como rayo, sus ojos se posaron sobre mi y poco a poco sus ojos se fueron llenando de lágrimas, con tan solo verme supo lo que me había pasado..

Me llevaron al doctor, les comentó que la persona que había hecho eso, fue totalmente salvaje, pues me lastimó demasiado, pero con cuidados y medicamento estaría bien. Cuando volví a casa Roberto no estaba ni él ni sus cosas, mi madre estaba llorando desconsoladamente en la sala, me miró y empezó a gritar "Por tú culpa se fue Roberto, tú causas muchos problemas, eso era lo que querías ¿No? Pues felicidades, pobres de mis hijos, los dejo a tu cuidado y mejor te largas"
Sentí mucha rabia, pero no me quedaría callada no esta vez.
¿Tus hijos mamá? Soy más madre que tú, tu solo los traes al mundo, yo los cuido les doy lo poco qué hay de comer, los baño, los enseño hacer cosas nuevas ¿Y tú? Lo único que sabes hacer es prostituirte, emborracharte y traer a cualquier hombre que te hable bonito.
Solo provoqué que se molestara más, tomo la botella y se fue, sin preguntar si estaba bien por los golpes que traía, no se preocupó siquiera por si sus HIJOS habían comido, ya que se encontraban solos.

Solo espero que Julissa, pueda comprende cada una de las cosas qué pasaron, estoy segura que ya tendrá la edad para saber manejar este tipo dé confesiones.

By: la chica psicopáta

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⏰ Last updated: Nov 23, 2017 ⏰

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