Me miraste desde el fondo del salón con tu mandíbula apretada y tu seño fruncido.
Siempre lo hacías de la misma forma.
Yo nunca me cansaba de observarte y esbozar pequeñas y tímidas sonrisas, un simple gesto amable que denotaba mi comprensión de tu odio hacia mí.
Había cosas que yo no entendía.
Pero sabía algo...
Estabas enamorado de mí.
Cuando me volteaba en los camarines luego de una agotadora clase de baloncesto -en el cual por supuesto yo era malísimo- podía notar tu insistente mirada posada en mi cuerpo.
Nunca te dije nada, ni siquiera la vez que te encontré observando fijamente mi pecho.
No, no me molestaba en absoluto.
No me consideraba alguien especialmente atractivo, pero cuando sentía que yo captaba tu atención, me regodeaba por ello.
Movía mis brazos mostrando mis inexistentes músculos y mi curvilínea espalda—padecía un poco de escoliosis—al mismo tiempo que me arrodillaba para quitarme los shorts.
Nunca te quise dar el gusto de ver mis glúteos, así que tomaba mi ropa interior y me dirigía al baño como siempre.
Hoy estabas de la misma forma.
Excepto que algo había cambiado.
Tenías un bulto en tus pantalones.
No me considero una persona que se queda de brazos cruzados.
Así que esta vez me encaminé hacia tu casillero, arrastrando mis pies y mirándote fijamente. Me devolviste la mirada completamente horrorizado por mi osada acción y cambiaste rápidamente tu expresión de indiferencia por una de sorpresa.
Agité mi ondulado cabello rubio mirándote sin descaro y te pegué un sutil codazo en tu espalda, giraste tu rostro en mi dirección y tome eso como una muestra de que me seguirías.
Entré a una de las pequeñas duchas que por suerte se encontraban vacías y terminé por eliminar el último rastro de tela de mi cuerpo.
Gire la manilla de agua fría esperando sentir un cuerpo caliente.
Pero tal sensación nunca llegó.
Solo frío.
Enojado conmigo mismo por ser tan idiota, me giré sobre mis pies dispuesto a irme y te vi.
Estabas parado frente a mí, tus manos apretadas en puños y temí por un instante que me golpearías.
Sin embargo me tomaste por los hombros y me empujaste contra el azulejo blanco del baño sin causarme dolor.
Tus manos recorrieron lentamente mis brazos para luego dirigirse a mi torso.
Temblé ante tu toque murmurando incoherencias.
No podía evitar sentirme sorprendido.
Jamás dirigiste tus labios para chocarlos contra los míos.
Tu cabello color pomelo estaba en punta, dando a entender que te habías pasado las manos por la cabeza en señal de quizás, frustración.
O deseo reprimido como le llamo yo.
Nuestros ojos jamás se encontraron.
Así que sabiendo cual era mi punto de excitación, tomé tu mano y metí tus dedos en mi boca.
Soy una persona oral.
Los succioné gentilmente sintiendo una llama de calor crecer en mi interior y por primera vez sentí vergüenza.
Nunca había hecho algo parecido con otra persona.
Y jamás pensé en hacerlo contigo.
Pero tú no parecías interesado en ese hecho.
No parabas de relamerte los labios con tu semblante serio observando fijamente mi cuello.
-No me gusta que me toquen. — le mencioné, suavizando mi temblorosa voz. — pero quiero tus manos sobre mí, Min Yoongi.
Gruñiste ante mis palabras probablemente porque odias que te den órdenes, pero era una petición.
Yo no pedía mucho.
Nunca lo hice.
Sabía que no funcionaría contigo.
Así que tan solo hice lo que mejor pude.
Tomé tu brazo y deslicé mis dedos por tu suave y blanca piel.
Parecía leche.
Me encanta la leche.
Respire profundamente y te miré fijamente de nuevo.
Pero estabas en otra parte.
Nunca te gustó mirar fijamente a los demás.
Mírame Min Yoongi.
Sé que me odias.
Odias a todo el mundo.
Yo soy tu mundo.
Pero no te arrepientas de lo que sientes, porque no pienso darte una oportunidad otra vez.
Bajé mi cabeza en dirección a tu antebrazo y comencé a repartir suaves mordiscos por estos.
Tus venas son moradas y azules, contrastando fuertemente con tu piel.
Me encantan.
Separé un poco mis labios y respiré profundo, sacando la punta de mi lengua, pasándola por tus muñecas.
Te sentí estremecer.
Fue ligero.
Pero ahí estaba.
Todo lo que necesitaba era un voto de confianza para seguir con lo mío, no podía preguntártelo con palabras, los hechos cuando se trataba de ti, eran más válidos para mí.
Lamí sin prisa, sintiendo como se erizaba tu piel ante mi acto, los casi inexistentes vellos levantándose y tu piel de gallina hizo que me estremeciera. Estabas reaccionando, cuando se supone que tú no caes ante nada, ni siquiera cuando en clases tendían a molestarte por tu inexplicable actitud, mostrabas una pizca de arrepentimiento. Algunos decían que no tenías sentimientos, pero yo sabía que estaban escondidos en algún lugar de tu mente, muy debajo de todos esos muros de acero que nadie podría derribar nunca, pero ahí estaba yo, abriéndome paso ante las miles de murallas que contenían más y más candados, mi fuego podía derretir tu hierro, hacerte blando y cálido.
Pero te apartaste rápidamente antes de que pudiera llegar a ti, y me miraste fijamente por lo que parecieron minutos, fue tan fugaz que si fuera tonto, jamás me hubiera dado cuenta de tu mirada.
Arrepentimiento.
Te diste la vuelta como solías hacerlo cada vez que tenías un problema, y te marchaste sin voltear atrás.
Min Yoongi no pienso darte más oportunidades.
Apreté mis dedos sintiendo como mis cortas uñas se clavaban en mis palmas y le rogué al universo que tuvieras un poco de corazón.
—
Bueno esto surgió de la nada, trataré de que los párrafos sean más largos y espero mejorar mi narración para la segunda parte. Me inspiré en clases (donde menos debería pensar en estas cosas)xD
Espero sea de su agrado y aguarden a que escriba el segundo
KAMU SEDANG MEMBACA
Las palabras de sus ojos. |TaeGi|
Fiksi PenggemarMin Yoongi tiene un secreto. Kim Taehyung lo sabe. ☀ One shot divido en dos partes. ☀ Puede contener escenas subidas de tono.
