Primera Carta

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Querido hermanito:
Gracias, gracias porque desde el día que nací fui una niña muy amada por ti, me querías como si fuese tuya, en pocas palabras parecía una muñeca, tu muñeca.
Recuerdo cuando te pedía que jugaras conmigo, dejabas a lado lo que estuvieras haciendo y jugabas conmigo, tal y como te lo pedía.
Sacábamos los fomis duros y gruesos, los armábamos y me metía en ellos, me dabas tantas vueltas que terminaba por romperse la caja.
Como extraño los viejos tiempos, los tiempos en los que me querías, me cuidabas y me hablabas

Atte: Martina, tu hermana menor. Me recuerdas tan siquiera?

Querido hermanitoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora