Parte única

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Tomó el vestido azul cielo con detalles de flores blancas. Le quedaba corto, pero no más arriba de la rodilla. Tal y como le gustaba. Se dirigió al baño para poder tomar una ducha y quitarse los restos de maquillaje de esa noche. Al menos ya sabía que se pondría al día siguiente para ir a la fiesta después de la universidad.

Se miró al espejo unos segundos cuando hubo terminado de desvestirse, observó sus ojos cafés, simples desde su punto de vista. Su corto cabello era suave y castaño y no deseaba dejarlo crecer más de lo necesario, sería un problema. Su piel tenía ese toque suave al tacto, pero con un tono bronceado natural. Y por fin, llegó al resto de su cuerpo después de su rostro. El cuello esbelto dibujaba los tendones y venas con inusual suavidad, como si los acariciaba y presumiera de ellos. Sus clavículas no eran tan pronunciadas como le gustarían, pero le daba cierto toque sensual que, más de una persona, le habían dicho su deseo por morderlas y marcarlas. Sus hombros, a los lados de éstas, caían con gracia representando solo la manera frágil con el que usualmente le tomaban, y que le molestaba, durante el día. El tronco de su cuerpo dibujaba curvas que muchas chicas envidiarían, estas mismas le ayudaban a atraer la mirada de muchos, ya fueran buenas o malas. Sus piernas eran esbeltas y delgadas, pero sin demasía. En pocas palabras, eran apetecibles para marcarlas más de una vez.

Finalmente, observó su pecho, plano. Su desnudes dejaba ver aquellos botones rosados que se hallaban erectos por el frío del cuarto de baño. Puede que su cuerpo formará curvas que le permitían presumir unas caderas que provocaban a muchos a tomarlas, pero, lo vieran por donde lo vieran, él era un hombre. Lo único que lo hacía diferente de los demás hombres era ese cuerpo, ese cuerpo defectuoso. Ese cuerpo que más que mostrar a alguien del sexo masculino, parecía una combinación perfecta de los hijos que seguramente tendría afrodita junto con la cruda realidad de tener que ser sometido a halagos bochornosos, nada aceptables para un chico, si se lo preguntaban.

Se acercó a la tina para llenarla. Revisó que la temperatura fuera la deseada y procedió a entrar de nueva cuenta a su habitación para recoger la toalla y pijama que enrollaba su ropa interior. De vuelta al baño, cerró la llave y, tras dejar las prendas sobre el lavamanos, metió su cuerpo con lentitud sintiendo cómo el agua caliente permitía que sus músculos, agarrotados por causa del estrés de las clases y trabajo, se destensaran causándole un suspiro de alivio por parte de sus labios. Cerró los ojos permitiendo que su cabeza recargará su nuca en la orilla de la tina para poder ver el techo blanco que le cubría.

Su celular, que se hallaba en la pequeña repisa de vidrio con patas metálicas cerca de él, comenzó a vibrar, sacándolo de sus cavilaciones en cuestión a las tareas que tendría que entregar la semana próxima. Con su mano izquierda tomó su celular, siendo ayudado por sus pies para poder alcanzar dicho aparato, y revisó el mensaje haciendo que una sonrisa surcará sus finos y rosados labios. <<Es una tontería>> se dijo a sí mismo, no podía más que reírse de lo bizarra que podía ser la situación.

Si bien, él era un hombre, pero conocía con exactitud la manera de que estos cayeran con facilidad ante los encantos de unas caderas bien contoneadas y una mirada que desbordará falsa lujuria, obviamente el toque de deseo no podía hacer falta junto con una que otra caricia siendo acompañadas por la dulce sonrisa de una chica linda. Y, todo eso, se los podía brindar el mismo Furihata.

Releyó el mensaje del teléfono en sus manos:

De: Tetsuya.

"¿Te apetece que nos encontremos antes de la reunión de mañana por la noche? Deseo que pasemos un ameno tiempo juntos, al menos un tanto alejados de los demás. ¿Qué me dices?"

El castaño rodeo los ojos con visible fastidio ante tal invitación. Había conocido a Tetsuya, a pesar de que no conocía su apellido puesto que él mismo nunca daba el suyo, en una fiesta hace dos semanas. Al parecer estudiaban en la misma universidad, pero en distintas carreras.

Entre faldas y vestidosStories to obsess over. Discover now