Un sueño está estancado en mi cabeza. De esos con los que te detenes a imaginarlos por un momento, pintando perfecto escenarios en tu cabeza en los que la perfección es la que la caracteriza la escena.
Hablo de pintar, dibujar, ilustrar, plasmar ideas en un papel. Una de las formas más efectivas que encuentro de meditación. Podría sentarme horas haciéndolo sin preocuparme por los cambios de clima, las horas que vuelan, la economía que se altera, las políticas que cambian. Podría describir esta pasión como una llama que enciende una vela que se encuentra en el medio de un inestable huracán. Pero mi corazón sabe que dedicarme a esto no es viable.
En estas noches largas cuando el insomnio llega de visita es inevitable atormentarme con esa idea. Convenciéndome de que probablemente sea posible vivir de esa manera. De todas formas dejo que estos pensamientos pasen, actuando como un pez muerto al que se lo esta llevando la corriente.
Correr detrás de un sueño es como perseguir las nubes.
Quisiera ser participe de una realidad en la que sostener un lápiz y realizar trazos sea más importante que aumentar el número de mi cuenta bancaria. Uno en el que unas simples rimas no conmuevan los oídos de una población entera. En el que tu valor como persona no sea directamente proporcional a la cantidad de dinero que gastaste en bienes materiales. En el que desbloquear un teléfono celular para abrirnos camino a contemplar la excitante vida que desconocidos llevan adelante no sea una costumbre.
Necesito una aventura. Necesito intentarlo sin temor a equivocarme. Gritar al mundo en diferentes idiomas que tengo algo que decir. Pararme frente a un hermoso atardecer en las costas patagónicas, sintiendo la arena en mis pies descalzos y pensado "esto es vivir".
¿Será tan difícil dejar de lado horas sentados admirando las vidas de personajes ficticios de nuestras series favoritas para reemplazarlas con buenos recuerdos que podríamos crear más allá de las puertas de entrada de nuestras casas?
Llamate valiente si decidís vivir a tu propia manera.
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Aquella sintética idea de confort
Non-FictionLlamate valiente si decidís vivir a tu propia manera.
