Cera de Oro

14 0 1
                                        

Aquella mañana fría y nublada, fue sin duda cuando por primera vez en mucho tiempo, escuché llorar a mi madre.

Un llanto que hacía que la piel se te pusiera de gallina y los ojos se te llenaran de lagrimas, y todo por mi culpa. Yo, su única hija, me encontraba escondida en el pasillo, pegada a la puerta, para poder escuchar que era aquello que le había causado aquel llanto tan agónico.

- Mayari, esposa mía, no llores.

Mi padre intentaba, sin mucho resultado, consolar a mi madre lo mejor que podía y sabía. No era muy común en él el uso de las palabras, pues desde que tengo uso de razón, es un hombre al que la voz no se le quiebra por la falta de saliva.

- Abalon – susurro mi madre entre sollozos – nuestra pequeña.

Volvió a romper en llanto tan pronto como hubo pronunciado cualquier palabra referente a su pequeño milagro.

Tras algunas palabras sueltas que mi madre consiguió pronunciar, supe de que se trataba, la hora había llegado tras haber cumplido los veinte años.

Cogí aire mientras me llevaba una mano al pecho para tranquilizarme y con paso firme y un miedo atroz en mi interior, me dirigí hasta mis padres .

- Lyra – Dijo mi madre mientras se llevaba un trozo de papel al pecho.

Me arrodillé frente a ella y puse una de mis manos sobre sus rodillas.

- No os preocupéis madre, estoy lista para cumplir mi destino.

Alzó una mano, pálida y fina, hasta mi rostro y las lagrimas no tardaron en volver a llenar las cuencas de sus ojos azules, haciendo que corrieran por sus mejillas y acabaran muriendo sobre su vestido de color negro.

Cuando pude arrebatar la carta de las manos a mi madre, pude comprobar lo que yo ya sabía.

El sobre llevaba la marca del reino de la luz, un sol estampado en cera de oro, algo que destacaba mucho en Naktam, reino de la luna.

"Tenemos el placer de comunicarles que tras el ultimo eclipse de sol y tras el vigésimo cumpleaños de vuestra hija, la tradición que se lleva realizando desde tiempos ancestrales de selección de reina, ha comenzado"

No hacía falta más información, aquellas simples lineas sin más explicaciones marcaban la sentencia que caía sobre mi reino.

Y aquello no se trataba de otra cosa que de elegir una esposa para el príncipe de la Luz, una tradición que se llevaba dando desde hacía siglos.

Dirigí una sonrisa a mi madre mientras mi padre aun mantenía una mano apoyada en su hombro.

- No esteis apenada, nunca una princesa del reino de la noche ha sido elegida, no tardaré en volver a casa pasadas unas semanas o al final de la selección.

Ella negó con la cabeza mientras se levantaba del sillón y se dirigía a su cuarto, mi padre iba a seguirla pero esta hizo un gesto con la mano para que la dejásemos sola.

Miré a mi padre preocupada mientras este hacía un gesto con los hombros y exhalaba un suspiro de resignación.

En su cuarto, Mayari se sentaba frente a su tocador y observaba la imagen que le devolvía el espejo.

Ella, reina de Naktam, soberana que lo había dado todo para que su pueblo no fuera pisoteado por los otros reinos, ella que había luchado con los otros reyes hace muchos años contra un mal del que ahora solo quedaban ruinas y leyendas para asustar a los niños, tenía que soportar sin poder luchar, con impotencia, ver como en unos días se llevarían a su única hija al reino de la luz, su pequeña Lyra... su pequeña criatura a la que tanto le había costado concebir.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Oct 26, 2017 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Soñaras ConmigoStories to obsess over. Discover now