"La noche se sumió en sus finos y tentativos labios, aquella noche la oscuridad fue propicia para extender mi locura, entremezclada con el alcohol, a limites inimaginarios. Había quedado tontamente cautivado por la dureza de su andar y por aquella actitud vivaz que predominaba en todo su ser. Podría decir, con certeza, que sus movimientos eran sublimes, calculados, levemente presumidos, únicos como nada de lo que había visto en mi vida y sobre todo, perfectos a mis ojos que ya comenzaban a marearse. Era increíble la forma en que mi cuerpo vibraba de pasión al verlo desenvolverse de forma tan natural, yo seguía pensando tontamente que todo era efecto del alcohol que había ingerido. Las luces favorecieron sus cabellos, que eran rojos como el fuego, e iluminaron su rostro de mandíbula marcada y ojos profundos haciendo notar aquellas expresiones que él hacía, propias de alguien que sabe lo está haciendo. Supe, desde ese entonces, que estaba perdido, creyendo también que todas las chicas que lo observaban bailar alrededor de la pista también lo estaban conmigo."
Yoongi frenó en sus pensamientos al ver que estos ahora estaban escritos frente a él.
Váya, pensó, se había dejado llevar.
Abriendo un poco los ojos, dejó el lápiz a un lado para analizar lo que le estaba pasando. Le resultaba curioso —aunque un poco extraño en aquellos momentos— que estuviese escribiendo sobre hechos que habían ocurrido hace ya bastante tiempo, incluyendo el simple hecho de volver a leerlos y sentir a flor de piel aquel fuego interno como si hubiera sucedido hace minutos. Quería creer que, temporalmente, tenía esos recuerdos volando en su mente por mera casualidad y no porque los quisiera realmente, le resultaba inadmisible darse rollo con eso pero, afortunadamente, le sirvieron para ya no tener que seguir viendo su hoja completamente en blanco de palabras.
Su querida y estimada profesión estaba enfrentando con cada vez más frecuencia aquello que todos los escritores más temen: la falta de inspiración. Su novela comenzaba a tomar color y forma a medida que la escribía, pero su idea no la sentía completamente real o convincente a cada leída que le daba. Sus líneas se hacían cortas y plagadas de acciones sin sentido solo para poder llegar de un punto a otro de la forma más rápida posible. Cada día de su vida se basaba en escribir y borrar, tirar y refunfuñar, para luego salir de su estudio a tomar un aire innecesario y tener su momento de amargura frente a todos aquellos pensamientos que ya no le llenaban. Como todo escritor, tenía trabajo que realizar, novelas pendientes que terminar, y él ya, a sus veinticuatro años, se sentía un mero anciano que solo servía para quejarse de su suerte.
Hacía cuatro meses que venía con intentos y frustraciones, mezclados con su nefasta situación económica que lo tenía perturbado hasta la locura; odiaba el simple hecho de no poder estar al día, y de que su profesión no le esté ayudando en nada. Mucha menos gracia le hacía el tener que esperar la compasión de su querido amigo, un joven vivaz de cabellos rojos que siempre estaba para todas las cuentas que él debía. Y, a pesar de que todo estaba de cabeza en su vida, lo que más lamentaba era el hecho de que, en un intento por conseguir inspiración, haya terminado sumido en sus propias letras, expresando en un papel todo aquello que frente a él nunca podría decir o expresar.
"Todo era pasión y fulgor lo que corría por mi corazón acelerado. Aquel hombre me era tan desconocido como la nada misma, sin embargo, una conexión invisible me llevó a fijar la vista en su cuerpo delgado, pero marcado, y en el movimiento que realizaban sus caderas una y otra vez con extrema e insólita soltura. Todas las mujeres abrían sus bocas por la expectación, la música elevada profundizaba la adrenalina del ambiente y, también, la de aquel chico que deslumbraba con sus piernas sin huesos y expresiones placenteras. Mi cuerpo pidió ayuda silenciosa, pero mi mente debía callar todos aquellos impulsos que me surgían por acercarme y hablarle, una parte de mi deseaba saber más sobre él, pero..."
ANDA SEDANG MEMBACA
Look at me ; yoonseok
Fiksyen PeminatMin Yoongi descargaba su amor por aquel chico de cabellos rojos a través de sus escritos, pensando éste nunca llegaría a leerlos. Ingenuo que era. One Shot, 2938 palabras. Yoongi x Hoseok. Romance, fluff, au! Contenido homosexual. Yaoi. Obra compl...
