Mi Ojiclaro

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Mis pies se movían de forma nerviosa, el sonido de los pájaros cantando era el único indicio de cordura desde hacia semanas. ¿Desde hace cuánto me volví tan loca? ¿ Hace cuánto que había dejado que el amor me consumirá de esta forma? Pense que enfrentandolo iba a ser mas llevadero, no mas tortuoso. Me siento en medio de un calvario, donde cada sentimiento se triplica delante mio y las noches de insomnio no estaban siendo mis mejores amigas.

El lugar estaba vacío, la fría brisa del otoño golpeó mi cara y enfrió mi nariz, probablememte ya estuviera roja y no necesariamente por el frio. Eran las cuatro y media. Había llegado media hora antes, evidentemente se me daba pesimo calcular tiempos de caminata. Estaba nerviosa. Sabía que sería rechazada, pero no creí que serias tan pronto. No quiero ser pesimista, pero vengo con una racha bastante mala y sinceramente desde un principio yo sabia que esta iba a ser una derrota mas. Supe que me estaba arriesgando ese dia. Una carta, ¿quien deja una carta en el 2018? Evidentemente muy cuerda no estoy. Se podría decir que soy una romantica empedernida o mas bien perdida, demasiada literatura romántica y personajes ficticios.
Hoy en día no va a llegar un adolescente que, no entiende absolutamente nada de lo que le pasa, que constantemente esta sufriendo y con crisis existenciales, a decirme que ama todo de mi, que desde el día que me vio supo que tenia que estar a mi lado por siempre. O que mi mirada café le quita el sueño por las noches, porque conocerme ya es su sueño. Lo sé, es mucho pedir, pero ¿es tan difícil expresar cómo se sienten? ¿Por que viven con esos sentimientos atorados en el pecho, que generan unicamente confusiones y enriedos como en la comedias del arte? No considero que mis decisiones sean las mas correctas, pero por Dios, por lo menos me atrevo a sentir, por mas doloroso que sea.

Camine por los senderos que me llevaban a los pequeños lugares que estaban rodeados de árboles. Mis pies estaban cansados, no sabía si por la extensa caminata o simplemente por los nervios que no me dejaban descansar. No me arrepentia de nada, simplemente es esa adrenalina que se siente cada vez que te vas a hacer un tatuaje o piercing nuevo, ya conoces el dolor, estas familairizado, pero se te hace un nudo en el estomago como si por un segundo fuera una experiencia nueva. Y un poco lo es, nunca duele de la misma manera.

Me senté en una pequeña banca alejada de todos, oculta entre los árboles del parque, prefería que nadie viera mi sufrimiento cuando esto pasara. No puedo evitar el dramatismo, parte de la edad tal vez, lo mas probable es que simplemente sea asi mi personalidad. Pero es inevitable, lloramos con peliculas de personajes que ni conocemos, ¿como no voy a llorar mi propio sufrimiento? Es parte de sentirse vivo, no tendría sentido si unicamente experimento las risas y lagrimas de felicidad. Pero eso es mucho mas sencillo de ver en frio. Por el momento no pude evitar que se me aguaran los ojos y con un solo pestañeo mis lágrimas empezaron a caer sin cesar. Como si algo dentro mío estuviera oprimiendo mi interior para sacar todo el agua que hay dentro de mi cuerpo. Un tsunami agridulce se desarrollaba en mi estomago, llevandose todas las mariposas y endulzantes que había preservado hasta el momento. Llore y llore entre mis rodillas dejando mi alma entera en esa penosa banca, toda astillada y despintada.

Una vez que sentia que la gargante me iba a estallar por los gritos de las mariposas ahogándose, decidí que era hora de apaciguar la tormenta, aunque sea por unos veinte minutos, total tenia un largo camino de vuelta a casa. Me levanté como si mi vida entera me pesara, como si respirar costará. Me encamine hacia los baños y tome en cuenta la hora, diez para las cinco, diez minutos para que mi vida amorosa se destruyera más de lo que ya estaba. Sin embargo, nadie murió por amor, esto iba a ser un punto y a parte. En un par de meses iba a estar recuperada y volvere a sufrir por alguien más.

Desde la ventana pude ver como Dion me buscaba, sus ojos claros y pelo castaño se veían hermosos con la luz filtrada por las nubes. Con miedo a lo que fuera a pasar, salí. Cada paso se sentía como un temblor dentro mío. Delicadamente me acerque a él. Dejando mi temor de lado le toque el hombro.

-¡Adelaida!- me abrazo preocupado y feliz al mismo tiempo.- Pensé que no vendrías.

-Yo también-susurré por lo bajo, replanteandome la razón del porqué vine, pero le sonreí para que no se preocupe - ¿Cómo estas? Hoy ni te pude ver en clases - si había algo que pudiera empeorar esto era que es mi mejor amigo, por no decir unico, y vamos juntos al colegio.
En mi defensa he sufrido demasiado viendo como los friends to lovers se callan sus sentimientos y terminan peor.

No tuvo ni que contestar porque ya su sonrisa ladeada y sus ojos nerviosos me dieron a entender que me evito toda la mañana, supongo que tengo que apreciar que haya tenido el coraje de citarme acá.

-¿Me harías el honor de acompañarme?- me extendió su mano como todo un caballero, y sin poder evitarlo reí, la primera risa de verdad en semanas y lo provoco la misma persona que me va a romper el corazón en un par de minutos.

Tome su mano y nos alejamos juntos hacia el banquito donde llore momentos atrás. Pesima elección de asiento, todavia puedo sentir la angustia y pena que enterre aca hace 10 minutos.

-Y.... Acá estamos, ¿Qué tenías que decirme? -pregunte nerviosa, ya sabía lo que se avecina, mientras mas rapido sacara la curita, menos doloroso sería.

Tal vez lo descoloque un poco, porque tardo en formular la oracion - Bueno... Yo... Yo estoy confundido. Quiero decir que si no sabía lo que sentía antes,ahora menos.

Juro que quise evitarlo, pero senti que una chispa de esperanza me calentaba el pecho, ¿acaso tendría una oportunidad? Rapidamente levante mi mirada y la clave en su perfil, detalle sus facciones. No me culpaba, un poco parecia salido de un libro, era natural que me gustara, me trataba bien, tenia comentarios que me hacian revolotear y por mas frio que fuera con el resto del mundo, siempre fue atento conmigo.

-¿Y eso qué quiere decir?-dije consternada, no sabia como procesar todos estos sentimientos nuevos. Yo estaba preparada para el rechazo directo, pero ahora habia una puerta nueva delante mío.

-Adelaida...- vi como su mirada se cruzo con la mia, por favor no me hagas esto de nuevo - perdón, pero no me gustas de esa manera.

Y ahí fue donde perdí mi última esperanza. Mi única esperanza, se fue como si nada pasara, sin dejar marca ni nada. No llore, no pude, las lágrimas no estaban, no salían. Tenia el corazon seco, no roto, marchito. Hubiese preferido que me dijera que no le gusto y las mil razones por las que le parezco desagradable. Sin embargo fue cuidadoso, dejando que mi mente se encargue de las conjeturas de porqué es la tercera vez en el año que me rechazan. No podia enojarme, no cuando sabia lo maravilloso que era.

Sin rencores me despedí, necesitaba dejar de ver su mirada lastimera sobre mi. Sabia que no quería dañarme, pero eso no dependia de él. El dolor es parte de la vida, principalmente para un adolescente, si no sufro ahora cómo voy a saber lo que me hace bien y lo que debo evitar en mi adultez. Pero por mas que me lo repita, el sonido de mi corazón llorar es lo unico que quiero escuchat ahora.

Adiós mi ojiclaro, algún dia lo comprenderé.

Mi OjiclaroWhere stories live. Discover now