21 de Septiembre
"Esta es una manera mediocre de empezar una carta, pero últimamente mi cerebro ha dejado de funcionar.
Han pasado veinte días y todavía no proceso todo. Juro por Dios que aún siento el calor de tu cuerpo intacto en las sábanas de mi cama; aún siento tu presencia en la parte trasera de mi auto, pero cuando miro por el retrovisor, no hay nadie.
Megan está golpeando la puerta en este mismo instante, es la tercera vez que viene hoy. Siempre me agradó que fuera persistente, pero su presencia empieza a ser molesta. La entiendo, sé que se preocupa por mi, pero no quiero que lo haga, no quiero que gaste su tiempo en mi.
Ya conozco su discurso: "Aiden, la vida no ha terminado", "Todos te extrañan, yo te extraño, ¿No importa?", "No voy a irme hasta que abras la puerta y me escuches", "Este no es el fin Aiden". Los primeros días solía sentir pena por ella y sus fallidos intentos de hacer algo por mi, ahora solo quiero que se aleje.
Creo que bajé de peso, pero no estoy muy seguro, no suelo mirarme al espejo muy seguido, siento que en cualquier momento vas a aparecer por mi espalda y vas a decirme que necesito un corte de cabello. Realmente desearía que estuvieras aquí para decírmelo.
Los viajes clandestinos se acabaron desde que te fuiste, el sol no brilla como antes y las estrellas desaparecieron repentinamente. Ahora todo es gris, nada parece tener vida, ni siquiera yo. Me he encerrado en este departamento y no he dejado que nada ni nadie se me acerque. Pasó mis días reproduciendo los viejos vinilos que dejaste en el estante y recordando nuestras heroicas aventuras juntos.
Tengo un infantil miedo a olvidarte. Sarah dice que el tiempo se encargará de borrarte de mi memoria, pero la simple idea es estúpida. Me niego a dejar atrás todo lo que pasó. Me niego rotundamente a olvidarte.
En este punto deberás saber que te extraño, maldita sea, te extraño demasiado. El aire se volvió denso y no consigo cerrar los ojos en la noche, tengo miedo de soñar contigo y despertar en la mañana descubriendo que no estás.
Todo esto suena ridículo, pero, demonios, nada tiene lógica ni razón de ser desde que te conocí.
Te amé, aún lo hago, y lo digo sin una pizca de duda en los labios porque juro que nunca hubo nada mejor que ver tu sonrisa y escuchar tu voz susurrándole a mi oído las historias de una pequeña traviesa de seis años.
Talvez algún día salga de aquí y recupere mi vieja y aburrida vida, o talvez toda la mierda que llevo cargando en el pecho desde la tarde del 1 de septiembre termine por matarme, aún no lo sé. Pero la sensación de vacío es agotadora.
Ya no tengo nada porque ya no te tengo.
Ahora búrlate, ríete de mi hasta que tú mandíbula duela y tus pulmones pidan aire a gritos. Convertiste mi vida en un maldito circo y te fuiste. Acabaste con todo y ahora es el fin. Todo terminó.
A. O' Connor"
Doblo la hoja de papel y dejo el lápiz sobre el escritorio. Me dirijo a la sala de estar, al parecer Megan ya se rindió, pero dejó una pequeña nota en la puerta.
Por lo menos toma un baño y come algo imbécil. ❤
Rompo en pequeños pedazos la nota y los dejo volar en el aire como el resto de las notas que han dejado bajo la puerta. Lo siento Megan.
La pequeña canasta con postres que Amber y Emma habían hecho para mí está sobre la mesa del comedor. Le echo un vistazo y hago una mueca: gelatina roja, saben que la odio. Siempre fueron un par de niñas descuidadas, pero las quiero demasiado.
Dejo la canasta en su lugar y volteo para mirar hacia la ventana, el vidrio tiene una pequeña fisura. Chase y Kyle habían venido la noche anterior para saber si seguía vivo. Pasaron una hora lanzando piedritas a mi ventana hasta que rompieron el vidrio. Esbozo una pequeña sonrisa, ese par de idiotas siempre fueron una buena compañía.
Camino lentamente hacia el sofá y me recuesto en él, dejo caer mis brazos y mi mano se topa con uno de sus brillos labiales. Solía dejar sus cosas en cualquier lugar. Lo tomo entre mis manos con delicadeza y el recuerdo de mi camisa blanca manchada con este labial llega a mi cabeza. Una perfecta marca de beso en la tela blanca del cuello de mi camisa favorita.
Una solitaria lágrima se resbala por mi mejilla. Si tan solo estuviera aquí, mi pecho no dolería tanto. Pero el dolor desaparecerá pronto, lo sé.
S&M.
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Ella
Teen FictionCompletamente interesante y trágicamente hermosa. Nuestra historia no tenía un comienzo, pero si un final.
