The Game

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Narra Taeyhung

Entré en una sala mal iluminada, era grande, sus cuatro paredes eran blancas sin ninguna ventana.

Que agobio

En ella solo había una silla delante de un televisor de plasma.

Me quedé donde estaba durante un buen rato,

Paciencia amigo

sople varias veces de indignación y aburrimiento.

Creo que al presidente le sigo cayendo mal pensé haciendo un puchero involuntario, una sonrisa enferma se me formó al recordar aquello.

La voz de una mujer robótica me despertó de aquel bonito recuerdo en donde le sacaba los ojos con una cuchara a uno de mis enemigos se metió con mi pelo pensé haciendo otro puchero involuntario.

-Sr Kim sientese en la silla, por favor.

Caminé hacia la tele de plasma y hice lo que me pedía.

-Bienvenido al juego, tenemos diferentes arenas y usted puede elegir la que desee.

No me diga solté una pequeña sonrisa.

La pantalla empezó a pasar lentamente imágenes de diferentes aspectos y dificultades, que recuerdos me traen todas pensé sin quitar mi enferma sonrisa al recordar todas esas muertes dolorosas que yo causé, pero yo ya sabia cuál era mi destino.

-Quiero la urbe- mi sonrisa desapareció cuando recordé el porque de mi elección.

¿podré al fin sanar mi herida abierta?

La pantalla empezó a saltar imágenes muy rápido, cuándo estaba seguro de que si continuaba mirando vomitaría bajó la intensidad de los movimientos hasta pararse en una.

Bingo

Interesante lugar, edificios en ruinas llenos de escondites, hierros oxidados para que te cojas un buen tétanos... MMM me gusta, mi sonrisa se volvió a formar, pero por primera vez en años fue de alegría.

Lo encontré, todo me cuadra.

Por segunda vez, la voz de la robot me distrajo de mis pensamientos.

-Le repasaré las reglas para no tener problemas luego.

Mi sonrisa volvió a desaparecer y se convirtió en una mueca de dolor y de rabia hacia la persona que había detrás de la robot, no me importaba quien era, aunque fuera el mismísimo presidente lo mataría, hasta un tonto pillaría que era una frase con doble sentido.

Como se atreve impertinente de mierda-cerre los puños-no le daré al presidente el gusto de molestarme.

-Claro, no valla ser que pierda a una de sus....... marionetas-ahora mi sonrisa era de satisfacción, al imaginarme al presidente recordando el mayor error que cometió y cometerá en su miserable vida, han pasado 5 años pero la herida que compartimos y que el provocó no se borra fácilmente a no ser que haya una gran VENGANZA.

La robot pasó de mi comentario y eso me hico reír internamente.

Oídos sordos, que divertido.

Yo también lo dejé pasar ¿Para que poner el dedo en la llaga?

Pero pensandolo mejor.....

Mi pose cambió, de estar sentado y cruzado de brazos pasé a estar sentado con una pierna encima de la otra y la mano en mi mentón, aunque la guinda del pastel era mi cara desafiante hacia la pantalla, da ha entender que me burlo de el ¿cierto?

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