Introducción

59 2 0
                                        

-Señor, ¡aqui hay alguien vivo!- Dijo sir Doblaine, aquella situación nos daba escalofrios, todo el pueblo habia sido arrasado y calcinado, la última vez que vinimos esto era un prospero asentamiento, ahora, solo quedan montones de cenizas y restos despedazados, tanto de animales, como de personas.

-Ojala nos pueda decir que ha pasado aquí, ¿esta herido?- Le pregunte.

-Esta insconciente, pero no parece que tenga heridas salvo unos rasguños y una quemadura en el pecho.

-Despiertalo mientras voy a por Vork, así lo interrogaremos y el escribira lo que diga, me gustaría Empezar antes de que anochezca.

Los últimos rayos se filtraban por el oeste, iluminando las montañas de ceniza que apenas una semana antes habia sido un pueblo, apenas hacia una hora que habiamos llegado allí, a aquel infierno sin respuesta, ¿saqueadores?, no, imposible, se habrian llevado los objetos de valor e ido, ¿canivales?, no se sabe de ningun grupo canival en esta zona ni en ninguna cercana, y no habrian dejado a toda la población despedazada, quien o que habia masacrado esta zona no habia dejado a nadie con vida salvo a aquel hombre, tras un último vistazo al pueblo arrasado me encamine hacia Volrk, aquel hombre viejo, que se habia quedado en las afueras analizando el paisaje, nadie sabe lo que se le pasa por su cabeza, pero sus ojos dejaban entrever miedo, temor hacia algo a lo que no alcanzo a ver.

-hemos encontrado a alguen vivo.- le dije

-¿a si?¿que sabe?.

-no lo sabemos, esta insconciente

-¿la única persona del mundo que nos puede aclarar esta situación y esta dormida?¿a que esperais para despertarlo?.

-Nos gustaría que alguien escribiera lo que dice el hombre, y ya sabe que ni Doblaine ni yo...

-¡Ya se que no sabeis escribir!, ¡menudo par de necios!, ¡hay si hubierais asistido a mis clases en vez de holgazanear por el monte!, ¡pero no! ¡Pelear con palos era mas importante que aprender cultura!, ¡La única que aprendio algo útil en vuestra familia fue vuestra hermana!, claro que dejare para la posteridad las palabras de aquel hombre. ¿a que estas esperando?, ¡llevame hasta el!.

-Esta con Doblaine, en el campamento, junto a lo que antes era el ayuntamiento-. Odiaba a ese hombre, pero debo admitir que tiene razón, si en su momento hubiera aprendido a leer y a escribir, ahora no tendriamos que llevarnos a este viejo a todas nuestras salidas para que apunte las piezas de caza que capturamos, las cabezas de ganado de los pastores, la población de un pueblo, o los fardos de trigo recolectados para cobrar el diezmo, que es lo que se suponía que veniamos a hacer aquí, no a investigar la desaparición de un pueblo entero.

al llegar al campamento encontramos a Doblaine, sentado al lado de aquel extraño, el hombre estaba como atontado, era moreno, de tez oscura, manchado de ceniza, procedi a acercarme.

-Buenos dias.- dije

-buenos dias,- respondio con la voz temblorosa, vigilando a todas partes, como si fuera a ser atacado.

-Tranquilo muchacho, no te haremos daño.- dijo Vork, aquel viejo amargado porfin hacia algo sin reprocharme mi falta de cultura. Los ojos del hombre se posaron sobre el viejo.-No es a vosotros a lo que temo,-El nerviosismo fue dando paso a la histería,-!La temo a ella!¡Ella lo trajo aqui!- el hombre se levanto histerico, aunque sin fuerzas. no nos costo apenas reducirlo entre Doblaine y yo, pero el seguia gritando cosas sobre una mujer que arraso el pueblo.

Una vez reducido, Vork procedio a calmarlo, hay que reconocer que cuando quiere, el viejo tiene don de gentes, nosotros inmovilizamos su cuerpo, pero el calmo su alma.

-Vale, ahora que estamos todos calmados,- dijo Volrk mientras nos hacia señas para que soltaramos al hombre. Procede a contarnos lo sucedido...


-


La Destrucción De GurmaundStories to obsess over. Discover now