Cero

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No lo dudes.

Si tienes que cuestionarte si es una buena idea, ciertamente no lo es. No desperdicies tu tiempo. Ya estuve ahí. Pensarlo solo lo hará parecer una buena idea. Y es que vale, ¿por qué no?

Porque aún tienes tiempo de ser mejor.

Mi cobardía no me deja alcanzarte ni alcanzar la alegría de la vida, pero yo la comprendo tan mal como tu a mi cuando tampoco me deja cortarme de un tajo las venas y darle a todo un final.
No me es más fácil decir que no me merezco ninguna de las dichas salidas, pero es verdad. No desperdicies tu tiempo viendome caer otra vez.

No desperdicies tu tiempo; déjale el vuelo a las aves, ellas no se tienen que cuestionar su libertad.
Yo le dejaré los sueños a otros, ya destruí hasta los que no me pertenecían.
Déjale las lágrimas a quién tenga algo bueno por lo cuál llorar. Yo no valgo nada.

Si nada nos queda ahora, dime entonces ¿qué haces aquí? La verdad nos ha matado porque no sabía lo que hacía y no se me han dado las de mentir.

Tú aquí ya no existes, me repito cada mañana y aún así regreso a ti. La sencillez de la libertad la llevará de vuelta hacia ti. Sé que aprenderás a ser feliz. Al final, no es más que un tropiezo con lindos recuerdos y algunos sentimientos mal dispuestos.

Una triste dependecia, dos caminos por separar, tres colillas, cuatro disculpas al día, cinco meses, seis cajetillas y el efimero recuerdo de tu voz llamandome de vuelta a ti.

¤Donde viven las historias. Descúbrelo ahora