💙 CAPITULO 1 💙

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Joven Choi, continúe la lectura por favor. –El chico de cabellos oscuros se paró ante la atenta mirada de todos sus compañeros.

-"Cuantas veces hemos escuchado que el amor es vital para nuestras vidas. Una persona necesita sentirse en la necesidad de ser amado, respetado y valorado. Para la mayoría quizá este sentimiento es una maravilla, un don, alegría y felicidad para quien esté dispuesto a poseerlo.

Existen varios mitos acerca del sentimiento vulnerable, sobre tener que buscar y estar dispuesto a esperar hasta que llegue a la vida de uno.

Muchos se entusiasman con la idea del primer amor, mientras que otros simplemente se niegan a creer en esas cosas, excusándose con frases tontas como "No tengo tiempo para el amor", porque en su mundo complejo, la felicidad se obtiene donde luego de una ardua jornada laboral cobras el dinero que mereces por los esfuerzos. Un mundo complejo y materialista.

E incluso otros pocos que se esconden bajo la máscara de "no necesito el amor", anhelando indirectamente a que este llegara a sus vidas.

Y así como existen personas que piensan que no les hace falta –producto de una mala experiencia en el terreno o simplemente falta de entusiasmo – hay muchas otras que desean que sus seres queridos obtengan la magia del sentimiento llamado amor". – terminada la lectura, carraspeó la garganta un par de veces y se dispuso a tomar asiento.

La mirada satisfecha del maestro le indicó que al menos en esa clase, su promedio seguía siendo bueno.

-Eso verdaderamente ha sido revelador joven Choi. Tiene usted una gran habilidad para relatar las lecturas. –Minho asintió más por compromiso que por verdaderamente sentirse orgulloso –y dígame una cosa, ¿Usted qué tipo de persona se considera?

-¿Perdón? –Inquirió curioso –No entiendo.

-Me refiero que con qué tipo de persona de las cuales usted leyó se siente identificada.

-Supongo que soy una mezcla de "no necesito el amor" y "no tengo tiempo para eso". Para mí, son solo palabras. – el maestro lo observó y para no seguir indagando en el tema, desvió la clase hacia la época renacentista.

~**~

-Appa~ -susurró somnoliento un chiquillo de casi 4 años mientras se tallaba los ojitos risueños y bostezaba entre las colchas.

-Yoogeun, te he dicho que no te quedes despierto para esperarme- se acercó hasta el menor, brindándole un pequeño beso en la frente, para acto seguido acomodarlo entre sus fuertes brazos y su pecho. Sintió las cosquillitas que la pequeña nariz de Yoogeun causaba en la parte desnuda de su cuello, sintiéndose totalmente feliz y afortunado.

Quizá entre sus bolsillos no hubiera la gran riqueza o a su lado estuviera la mujer más deseada del planeta, pero sentía que con solo tener al pequeño entre sus brazos era suficiente para sentir que ni el mundo bastaba para mostrar su felicidad. Una felicidad que era propiamente de los dos. Ya que ni la madre de Yoogeun podía compartir los ratos alegres con ellos.

"Lo lamento Minho, pero es algo que se va de mis manos. Yo aún no estoy lista para esa clase de compromiso. Pienso que tú serás mejor en esto que yo"

-Pero... me gusta estar con appa para que no duerma solito –esbozó una tierna sonrisa, sacándole una al mayor de cabellos ondulados.

Sin duda la vida que llevaba todavía no le agradaba, pero se sentía con ganas de seguir adelante por él y por sí mismo.

Aun no se creía que con tan solo tener 20 años, se viera en un mar de responsabilidades, pero se dio un tiempo para cerrar los ojos y dejar en la puerta los problemas del trabajo, el proyecto que tenía que entregar en dos días, que ya se le estaba gastando el dinero de la semana.

Yoogeun quiere ayudar ❔Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora