Hay historias que se dan por casualidad, hay historias que son forzadas por el hombre, pero las historias que escribe el destino están hechas para ser recordadas por siempre.
Lunes diciembre 17, 1991.
Erase una pareja que veía muy afamada y confundida el firmamento nocturno ambos aproximadamente de unos 27 años, ella una humilde y sincera mujer, de una familia en la cual tal vez no cabía presupuesto para lujos pero aún así era un hogar donde se enseñaban claramente valores y principios, a valorar cada amanecer como el más preciado de los tesoros y siempre aceptar sus propios límites como parte de su fuerza; él un hombre medianamente sencillo, un poco más bajo que ella, huérfano de madre, un hombre consumido por el trabajo, que se preocupaba fuertemente por el momento en que estuviera, entregado y abnegado, cualidades que aunque muy buenas tarde o temprano le causarían problemas. Ambos ya habiéndose declarado su más puro amor decidieron abandonar todo y huir de cualquier limitación que asegurase separarlos lo más lejos posible el uno del otro, era el amor más perfecto del que la luna hubiere sido testigo.
Un amor tan fuerte que de a poco se volvía egoísta, que se negaba a arder con menos intensidad, un amor que sería capaz de romper las conjeturas del tiempo si fuese necesario con tal de que este no lo desgastara y el cual tenía en claro que aunque tuviese que herirse tendría aún viva la llama de el primer beso en la misma intensidad el día que tuviese que llegar el ultimo.
En fin, esa noche era perfecta para conmemorar ese amor un cielo tan oscuro y apacible iluminado únicamente por mil millones de luciérnagas en el cielo con las cuales jugaban a ver aquellas constelaciones siempre acertando ambos la misma ¿qué era lo único que les faltaba? ¿existía acaso de entre todas las cosas las cosas algo que pudiera volver su vida mejor que que perfecta? Ciertamente si, lo único que pudiese dar más alegría, y lograr que ese amor lograse consumar su punto máximo era convertir su esencia una sola, concebir una nueva criatura, un nuevo ser que diese un sentido nuevo a sus vida y las volviera una sola; y en aquella noche tan bella vieron un pedazo de luna surcar el cielo, ambos compartieron una mirada con la que se habían dicho ya mil y un palabras, entonces estrechando fuertemente en sus manos y con la mirada en el resplandor de la estrella fugaz pensando en que lo que más querían era tener un retoño de ambos dijeron al unísono:
" brillante estrella que con tu resplandor curas mi dañado corazón vengo a pedirte tu compasión, concede mi oración".
Después rieron al darse cuenta la forma en la que lo pedían, pues parecían aún un par de niños, pidiéndole un deseo mágico a la estrella fugaz, entonces al darse cuenta al fin de que la noche de apoco se vuelve arisca y termina echando de frío a quien se quedase en ella abusivamente decidieron volver a su cálido hogar, siempre lleno de amor, siempre lleno de alegría.
Al llegar a su casa seguían pensando en aquel deseo que tanto querían y aprovechando la quietud de la noche se desposaron, y simplemente cuando estaban dispuestos a reposar y descansar, vieron un brillo azul muy fuerte pero por alguna razón estaban más asustados de la quietud que este les inducia más que lo repentino del mismo, pero sabían que a ninguno le importaba nada en ese momento más que el simple sentimiento de que se amaban.
Lunes septiembre 23, 1991
Cada vez que pensaban en lo que estaba pasando, a pesar de el dolor de ella, no podían evitar sonreír al parecer su vida ahora estaba en su punto de perfección máximo, nada ni nadie podía cambiar eso, ni el momento en el que realizaron un fatal hallazgo, aquello que había nacido de tan fuerte amor, la criatura que representaba aquella unión tan pura, tan fuerte, su hijo recién llegado al mundo, era precisamente eso, una criatura. La mayoría de su fisonomía era normal, un bebé visiblemente sano, se veía fuerte y su llanto era tan fuerte que se notaba sus pulmones no tendrían ninguna dificultad después, pero, tenía orejas de animal, así es, sus orejas tenían forma de triángulo, y eran grandes, además tenía una pequeña cola; ¿qué clase de criatura era? Nadie podía dar explicación certera de lo que pasaba, nadie podía tan siquiera imaginar de donde podría venir tal apariencia y como en aquella noche pasional, de repente se vio nuevamente un resplandor azul.
- felicidades señor, es padre de un hermoso y fuerte varón muy sano por cierto, ¿gustaría verlo?
El hombre no entendía si lo anterior, a aquella luz había sido un sueño, pero no le importaba así que sin más que poder hacer fue a ver a su amada y a su hijo. Al llegar vio a su esposa reposando en su cama con su hijo entre sus brazos se acercó para poderlo apreciar de mejor manera, tenía la tez de su madre, caucásica un tanto oscura y una marca de nacimiento en forma de media luna en el hombro derecho al igual que el; lo único extraño era su cabello de un tono un tanto inusual, tal vez se veía así por que recién había nacido, o tal vez era una herencia oculta en sus genes la cual no podía recordar en ese momento, pero no podía dejar de pensar en ese tono gris claro de su cabello.
Siguieron las horas, los días, y así por fin la semana que su amada y su hijo debían permanecer en el hospital habiendo ya preparado todo para su llegada. Al volver a verlos se percató de que el cabello de su hijo seguía igual, aunque no le tomó mayor importancia; al volver a su casa se dispusieron a conversar, toda su nueva vida estaba planeada ,y también, que es lo que harían en caso de que uno de los dos falleciera cuando de repente ella hace un comentario:
" Tuve un sueño extraño en el hospital, antes de que te llamasen tuve un sueño extraño"
Esto llenó al hombre de una sensación un tanto inquietante, por lo cual no dudó en pedirle que le relate el sueño y con lujo de detalle ella agrego:
" Estábamos ambos en la habitación del hospital, justo en el momento en que nació nuestro hijo, juntos tu y yo en esa sala rebosantes de alegría, aunque del cansancio termine durmiéndome en mi sueño sin darme cuenta, cuando al fin pude recuperar la razón y desperté, en mi sueño, estábamos aún en la habitación, pero algo raro había pasado con nuestro hijo tenía orejas de y cola de animal, y todos en el hospital estaban muy desconcertados, de ahí sólo recuerdo ver un destello azul por la puerta y me desperté en la realidad, y tú no estabas ahí, pero el doctor me dio a nuestro niño, y fue por ti.
Todo eso fue sólo un sueño, ¿ verdad?"
Tal vez era coincidencia que hubiesen soñado la misma situación o, tal vez, no fue un sueño pero eso ya no importaba, ahora solo querían darle un nombre a su hijo, uno que fuese diferente y que les llenará de alegría.
"Se llamará Ludecan" dijo el hombre, y la mujer aceptó por que este de alguna forma era el nombre que siempre quiso para su hijo.
DU LIEST GERADE
Los diarios de un malnacido: Project "L"
FantasyQue tanto debe pasar... que tanto debes sufrir... sólo para darte cuenta que el amor de tu vida es esa persona
