Escucho sus pisadas en la escalera, se acerca hacia la puerta principal del departamento, puedo escucharlo todo y pareciera que sucede en cámara lenta, yo solo estoy esperando a que entre para que comience la farsa, otro día más. El entra y muy sínicamente me saluda, deja las llaves en la mesa y procede a besarme la frente: Te amo, susurran mis labios murmurando "Lo odio" pienso en silencio, pero más importante me odio a mí misma por seguir con esto. Creo que realmente lo amo, aun no me decido.
Todo comenzó un lunes (odio los lunes) el dejo su celular cuando salió a trabajar, antes de ese fatídico lunes todo era perfecto, el celular estaba escondido, no me habría dado cuenta de que se encontraba en su casa hasta que comenzaron a llegar los mensajes; ¿Dije que era su casa? Bueno, siempre fue solo su casa. Eran mensajes de su ex, la razón por la cual encontré el celular, pero al revisarlo vi que había más: fotos, videos, otras chicas. Lo más triste y lo primero que pensé fue que no le bastaba como mujer. Tengo 18, prácticamente aun soy una niña, ¿Por qué estaría con una estúpida escuincla? Soy una idiota.
Hoy es lunes, se quedó dormido después de que se la mame porque lo amo, me odio por amarlo y lo odio tratarme así, cada vez que tenemos relaciones o hacemos algo parecido le pongo más empeño, me odio, realmente soy una niña en lugar de dejarlo me trato de esforzar más que las otras zorras y digo "otras" porque así me siento yo.
No puedo respirar, el aire no me da y necesito fumar, llenar de alquitrán mis pulmones servirá. Estoy en el pasillo del edificio fumando un cigarro y debo hablar con alguien, en definitiva, debo desahogarme. Le marque a un amigo y hablamos, yo solo quería hablar con alguien y que me dijera lo que ya sabía: que debo largarme de aquí. Parecía que hablaba conmigo misma, él me decía que lo dejara, que era mucha mujer para él y eso me hacía sentir especial, hace días que no me sentía así, colgamos el teléfono y por unos minutos fui feliz, entre al cuarto y lo vi dormido, lo vi tan tranquilo y calmado que me dio coraje y lo único que pude hacer fue llorar, me tuve que tapar la boca para no sollozar, me odio tanto.
Hoy es miércoles y parece que vivo atrapada en una pesadilla, he pensado 30 veces que debo pedirle a mi madre que me perdone y me deje volver, lo uso como un buen pretexto para no dejarlo, me justifico pensando que no quiero confrontar a mi madre y es un buen pretexto para no dejarlo aún. Ya no tenemos tanto sexo como antes, parece que él ya tiene quien le de lo que necesita, me aterra pensar que un día me correrá de su casa o que traerá a alguien más y yo me quede sin un lugar donde vivir, ¿Cómo termine en esta situación?
Nuevamente es lunes y mi miedo me ha conducido a sentirme como una prostituta, solo que yo trabajo porque no me corra de aquí, debería hablar con mi madre, no quiero dejarlo.
Todo en mi mente son pretextos y solo hay una verdad: Estoy estúpidamente enamorada.
Ya no hay besos en la frente, ya no hay pequeños gestos, todo es sexo y eso solo cuando él lo desea, me siento usada, ya no me siento amada.
Nunca me ha golpeado, solamente es frio y distante, me hace sentir poca cosa, no se que preferiría que me golpeara y me amara o seguir así.
Volví a hablarle a mi amigo, ahora llorando y diciéndole que ya no quería estar ahí, que lo odiaba por ser así y él se ofreció a ir por mí, pero yo me aterre y le colgué, puse el teléfono en modo avión y llore hasta no poder más.
Hoy es domingo, después de dos meses de vivir en esta situación decidí hablar con mi madre, el solo me tiene aquí porque soy sexo seguro, ya no me habla con cariño, ya no me trata ni bien, ya ni le molesta el que diario duerma en el sillón, me dijo que mi cuarto siempre ha estado para mí, no creí que fuera tan fácil ser recibida y ahora me faltaba lo más complicado: dejarlo. ¿Cómo va a reaccionar? No lo sé, realmente no lo sé, pero debo largarme de aquí.
Domingo por la noche y yo estaba nerviosa, decidí esperarme hasta el otro día, de ese modo no tendría problema, pero no soporte más, llego apestando a perfume de mujer, explote, le dije todo llorando, que no quería seguir ahí, que me iría al otro día y que estaba harta, algo en mi esperaba que me rogara, que lo negara y que prometiera cambiar lo único que me dijo fue que no hiciera ruido al irme.
Hoy es lunes por la mañana, tengo mis cosas, no pude dormir en toda la noche así que me marcho a primera hora de la mañana, quiero despedirme, pero el solo duerme, recordé lo último que me dijo "no hagas ruido al irte", pensé en azotar la puerta y despertarlo, pero algo en mi me convenció de no hacerlo, de no molestarlo. Al salir cerré la puerta tras de mí y me solté a llorar mientras bajaba la escalera hasta la avenida. Quise volver, pero decidí no hacerlo, al menos no hoy.
