Si te lo explico te estaría llamando tonto

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Cuando mis pulmones se ensanchan lo último que me pregunto es "¿será esto oxígeno?", es algo que todos podemos asumir. Nadie se pone las gafas de químico y se pregunta si es algo como sarín, metilfosfonofluoridato de O-isopropilo, o para los novatos: gas de la muerte. Es inoloro, incoloro y destruye el sistema nervioso de manera parecida a un insecticida que jamás podrías ver venir. Y es algo que todos conocemos, todos hemos buscado y a nadie le ha importado en una basis diaria o al menos mensual, porque a pesar de ser peligroso e indetectable no era algo de lo que prevenirse fuera más conveniente que sencillamente asumir el pequeño riesgo de que te están envenenando sin que te des cuenta.

Yo lo voy a llamar no ser ni un paranóico ni un estúpido.

¿Pero sabes qué? Que esto no quita que la despreocupación tenga un precio. La idea del gas de la muerte sólo plantea dos opciones: preocuparse, y no hacerlo. Ahí es cuando te pregunto una cosa:

¿Nunca te ha faltado el aire?

Por ejemplo al salir de una piscina, del mar o de un lago, tras bucear demasiado tiempo y decidir absorver la primera bocanada de aire que ves en tu camino. Si fuera gas de la muerte o no lo que encontraras sobre el agua, a pesar de que lo supieras, estoy segurx de que también lo habrias absorvido diera igual si eso fuera o no a atacar contra todo lo que es tuyo, porque es sencillamente la reacción espontánea al ahogo: no querer morir. No querer morir cuando es mucho más seguro realizar una respuesta que permanecer callado, quieto y en silencio.

Suficiente por hoy, debería volver al fondo del océano.


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