Exaltado desperté temprano en la mañana, no había sonado la alarma aún, la Luna y la oscuridad que yacían en el firmamento me decían que apenas había dormido unas horas. Intenté dormir de nuevo, pero en vano eran mis intentos, era esa sensación de que alguien, a lo lejos, me llamara y más por curiosidad que angustia deseaba saber quién gritaba mi nombre.
Las horas pasaban y la curiosidad se llenaban de ansias, desgarraba mi corazón el sentir que alguien buscaba mi presencia e inexplicablemente yo buscaba la suya. De poco en poco este sentimiento nubló mi cabeza, me obnubilaba ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Por qué me buscas? ¿Qué necesitas de mí? Todo eran preguntas sin respuesta que resonaban en mi cabeza y hacían eco en mi corazón. Resignado por no encontrar resolución a estas incógnitas me levantaba levemente aun razonando sobre ese sentimiento, me dirigí a la cocina y mecánicamente me preparé algo para comer. Mi mente era un caos, una parte quería seguir razonando sobre aquella extraña sensación y otra sabia debía estar en calma ya que de lo contrario no soportaría ese abrumador y aburrido día que tenía por delante.
Las horas pasaron lentamente, y cada segundo se demoraba más que el anterior para pasar. De este modo volví a un pequeño departamento que llamaba hogar, gracias a la luz artificial de las lámparas y la comodidad de un sillón en la estancia encontré sosiego, y a manera de película recordaba lo sucedido esa madrugada. Recordaba esa extraña sensación y de mi curiosidad por entenderla, como esa curiosidad se volvía ansias y como estas paulatinamente se tornaban en una irrazonable necesidad de saber qué es lo que sucedía.
Esto se volvió habitual, todos los días me despertaba exaltado con un extraño sentimiento, que cada día era más fuerte, yo me cuestionaba todo lo referente a esa sensación, luego cumplía con mi rutina diaria como parte de la sociedad civilizada, y por las noches esa insaciable necesidad para concluir con lo que acontecía. Los días pasaban y pasaban, y todo era lo mismo, lo único que varíaba era mi mente, con cada día que transcurría mi pensamiento se tornaba errático llegando el punto que destruí aquel sillón donde encontraba la paz antes.
Cuando creía que no había esperanza la respuesta a todo apareció como un rayo de luz y cordura en mí, ya sabía lo que debía hacer para encontrar las respuestas que tanto resonaban en mi mente, lo podía hacer y era fácil.
Caminaba lento pero confiado, todo se resumía a un pequeño instante, la solución estaba siempre muy cerca y me demoré en encontrar tan simple respuesta. Este tiempo en que mi mente se perdía en sus propias cavilaciones y tenía esta incomprensible sensación llegarían a su fin. Había llegado a mi destino, y sin remordimiento alguno me lancé del puente al que había ido. Entendí que esa extraña sensación era alguien que clamaba por mi alma, y en este mundo jamás lo encontraría.
Y de este modo, al fin, desperté...
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Historias varias
General FictionLa verdad escribo esto porque tengo una historia/cuento rondando en mi cabeza desde hace rato. Por lo que no sé que rumbo tendrá esto...... Bueno con esto confirmo que "Todo científico es paranoico y todo artista es esquizofrénico"
