*Toc, toc*

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*Toc, toc* escucho que tocan a la ventana con una pequeña piedresilla.
Volteo hacia el otro lado de la cama, queriendo evitar el sonido, pensando que fue algo sin sentido.
Vuelvo a conciliar el sueño y después de unos minutos, escucho que vuelven a tocar la ventana.
*Toc, toc, toc* esta vez es un toque más que la primera vez, abro los ojos sorprendido, y trato de ignorar lo ocurrido.

*Toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc, toc*
*Me siento y volteo la cabeza con dirección hacia la ventana*, no puedo ver nada por la oscuridad de la noche y la cortina que tapa la vista hacia fuera.
Mi respiración se agita un poco y entre esa tranquilidad de la noche, comienzo a sentir como un frío entra a la habitación, un escalofrío rodea mi cuerpo sin pedirme permiso de abrazarme, me ha rodeado, desde la punta de los pies hasta los brazos me tiene ceñido, sé que hay alguien ahí, lo sé, puedo sentirlo, pero no quiero moverme, ni la garganta me responde para pedir auxilio.

Me quedo ahí, pasmado, con la cobija sobre mí, deseando no escuchar nada más y que todo tenga una explicación de la que me pueda reír luego.
Mis ojos comienzan a acostumbrarse a la oscuridad y tengo un mejor panorama de lo que hay en la habitación.
Recuerdo que en la calle frente a mi ventana hay una lampara que de vez en cuando enciende, pero está apagada.
Me quedo pasmado esperando algún cambio, observando a la ventana, deseando sea el árbol que con sus ramas ha golpeado, o el gato de la vecina, que de vez en cuando se golpea contra la esquina de la ventana.

De pronto la lampara enciende y no puedo creer lo que estoy viendo, hay alguien ahí, está de frente, puedo ver su silueta perfectamente, es un hombre que está ahí parado, como esperando a alguien o a algo.
Me quedo ahí, inmóvil ante la ocurrido, abro mis ojos y los entre cierro para saber si estoy viendo bien, quiero hacer algo, gritar, llamar a un amigo, pero no puedo, solo observo, mi cuerpo no responde.

Veo que mueve su mano y toca otra vez a mi ventana.

*toc, toc, toc* - Chris, ¡ven! sal conmigo.
«Acaba de decir mi nombre, acaba de decir mi nombre, lo que sea que esté fuera, frente a mi ventana sabe mi nombre. 

Jamás había escuchado esa voz...»tengo miedo, mi respiración está muy agitada, las manos me tiemblan y sudan, trato de agarrar valor y saltar para caminar hacia el pasillo, pero no puedo moverme, me quedo ahí, recargado sobre la cabecera de la cama, inmóvil.
La luz de la lampara se apaga y escucho como la silueta, sube hacia el techo...
Muevo la cabeza siguiendo sus pasos, y escucho que baja... 

«¿Hacia dónde está bajando?, ¡por Dios!, ¿qué está pasando?...»
Volteo hacia la puerta, la luz del pasillo está prendida, veo la sombra de dos pies en la rendija de la puerta y el piso.

Hay alguien fuera de mi puerta, camina hacia un lado y el otro... como pensando si entra o no, deseando que le abra para no tener que abrir por sí solo.

Comienzo a pensar qué hacer, mi opción era correr hacia la puerta, pero ahora está ahí... sigo esperanzado que todo termine y que no necesite moverme de la cama.

Cuando necesito reaccionar todo se paraliza, trato de pensar, pero no puedo... 

Quiero tomar el teléfono, pero está apagado, dejé el cargador en la sala conectado.
Solo trato de tranquilizarme y respirar despacio, llevo mis manos hacia mi cabeza, deseando que todo sea fruto de mi imaginación.
De pronto, la sombra de los pies deja de moverse, se pone de frente y toca tres veces: *toc, toc, toc* - ¡Es tiempo de volar Chris!...
«¿Qué?, ¿qué acaba de decir?, mi respiración se agita más de lo que ya está, esa frase, esa frase, trato de recordarla, sé que la he escuchado antes, pero ¿dónde?, quiero hablarle, preguntarle, ¿quién eres?, ¿cómo entraste?, ¿cómo subes tan rápido el techo?, ¿qué quieres? pero no me sale palabra de la boca.»
La chapa comienza a moverse de un lado para otro lentamente...

  «¡Ya sé, ya sé dónde escuché esa frase!... la decía Jay cuando de niños íbamos al parque para subirnos a los juegos y sentir que volábamos».

  «¡Por Dios!» *volteo a la puerta esperando siga cerrada*

«¡Jay!» *Llevo mis manos hacia mi boca, para no gritar y guardar el sonido*

La chapa se detiene y deja de girar, veo como la sombra comienza a caminar, escucho como vuelve a subir sobre el techo, escucho sus pasos fuertes como si deseara dejar huellas sobre la terraza, baja hacia la ventana y la lampara enciende, veo la silueta de nuevo frente a mí, toca una vez más, pero ahora son cinco veces. *toc, toc, toc, toc, toc* ¡No me olvides!. *dice con una voz más cálida, pero como si viniese de lejos, como si no tuviera fuerza o estuviese cansada*
La luz de la lampara se apaga, y siento como todo se calma, el frío comienza a esparcirse y un calor llena el cuarto, mis manos dejan de temblar y mi respiración vuelve a la normalidad.

Comienzo a pensar «¿Jay?, ¿qué está pasando?, ¿qué fue esto?, recuerdo que hace dos días fue su entierro y por trabajo no pude ir al sepelio, se encargó muy bien de recordarme, cuales deben ser nuestras prioridades».

1:08 AMWhere stories live. Discover now