Capítulo 18

64 7 2
                                        



Quizá evadía al Lobo a toda costa, porque algo en mí sabía a la perfección, que irremediablemente él estaba incrustándose en mi corazón, encarnándose en él, y evitaba tal cosa. Tal desastre. Tal condena.

— Entiendo. Lamento abrumarte con tan retorcidos sentimientos. Y si ellos sólo te importunan... ¿para qué seguir conservándolos entonces? Así pues, los aniquilaré...

Adrián se dispuso a salir precipitadamente de mi habitación. Le retuve del brazo antes de que cruzara el umbral de la puerta. Antes... de que fuera demasiado tarde.

Mis dedos se aferraron a su manga con fuerza y la estrujaron.

Incliné la cabeza, respirando escandalosamente, cuando una súplica, apenas audible, se escapó de mis labios:

Incliné la cabeza, respirando escandalosamente, cuando una súplica, apenas audible, se escapó de mis labios:

Oups ! Cette image n'est pas conforme à nos directives de contenu. Afin de continuer la publication, veuillez la retirer ou mettre en ligne une autre image.


Quédate.

Engrandecí los ojos, sorprendido de mi mismo por haber contado con el valor de dar ese paso, por haber escuchado salir de mi boca, esa súplica.

Olvidando mis anteriores palabras hirientes, él se volvió, conmovido hacia mí, casi al instante, y me tomó de las mejillas, acercando su ansiosa boca a la mía con la amenaza de tomarla, de devorarla, de hacerla suya.

Respiramos agitadamente y nos miramos profundamente, intentando contener nuestros instintos salvajes e irracionales que comenzaban a dominarnos, a entorpecernos, a nublarnos la razón.

Adrián sintió mis labios temblar ante el tacto gentil de los suyos. Los envolvió gentilmente y los absorbió apasionadamente.

El Lobo se convirtió en fuego, en el cual me dejé consumir.

Pero entonces, antes de que pudiéramos deshacernos de nuestras ropas, y de aliviar esas sensaciones corporales que comenzaban a abrumarnos... abrí los ojos, y contemplé el amargo amanecer asomándose por mi ventana...

Sólo había sido un sueño.

¡Un jodido sueño!

Adrián se había ido, y no, no fui lo suficientemente valiente como para haberle pedido que se quedara.


*~Capítulo 18: El sonido del adiós~*



—Ese sueño de nuevo... —musité, levemente adormilado y con cierto acongojo.

De alguna manera, mi mente seguía recriminándome por la decisión que tomé respecto a Adrián. Me castigaba con sueños.

Lo primero que hice al poner un pie fuera de la cama, fue notar mi aspecto demacrado reflejado en el espejo de mi guardarropa. Daba verdadera pena. Y todo se lo debía a mi resiente angustiosa ensoñación, que solía levantarme de la cama con sobresalto; muchas de las ocasiones me despertó en plena madrugada y después de ello, era incapaz de volver a conciliar el sueño. Estaba a un paso de convertirme en un ser insomne. En un demente. Por alguna razón, no lograba descansar en plenitud, y comenzaba mis días sin fuerzas, lánguido, decaído.

Vous avez atteint le dernier des chapitres publiés.

⏰ Dernière mise à jour : May 26 ⏰

Ajoutez cette histoire à votre Bibliothèque pour être informé des nouveaux chapitres !

Boy Love BoyDes histoires addictives. Découvrez maintenant