Prólogo

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 Estaba sentada escuchando al profesor, pero no prestaba atención, estaba realmente ida no tenía interés en la clase, no siempre, solo que no hoy, hoy no.

La clase la sentí más que eterna, al final terminé un día más de universidad, me dirigí a esperar a mis amigas que aún estaban aguardando sus apuntes e instrumentos que usaron para realizar las tareas prácticas dentro de la clase, que no estoy segura haberlos hecho bien porque no le puse la debida atención al profesor mientras explicaba y daba instrucciones.

Solo quería salir de allí, ya, rápido casi corriendo, pero simplemente me dedique a esperarlas afuera del salón de clases, mientras veía el celular y movía el dedo arriba y abajo en la pantalla, sin hacer realmente nada, ya saben solo para simular que estás haciendo algo interesante en el celular o quizá que chateas mientras los otros medio te ven.

Mis amigas las tenía enfrente y hoy parecía que hacían todo lo posible para que me desesperarme más. Escuchaba las voces de mis compañeros y esas de nuevo ciclo que parecen modelitos de pasarela en grandes zancos llamados tacones, que se quieren comer el semestre con solo su maquillaje, vestuario y calzado, es comprensible todos pasamos por eso, nos creemos los más geniales solo porque iniciamos la universidad, sin saber que todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, claro no a todos nos pasará, eso lo juraba sin saber lo que meses después me pasaría a mi. Las risas secretas de los chicos y esas miradas típicas cuando ven a esas chicas pasar y ellas creer que les modelan, blah una tontería vestirse para llamar miradas.

Me levanté cuando ellas venían hacia mí, en carcajadas que se desvanecían en la amplitud del jardín de la Universidad confundiéndose entre las demás voces, parecían tener un lenguaje secreto y muy divertido que, en cualquier otro día yo habría entendido solo con verlas, pero hoy no era así, me dedique a decirles ¿nos vamos?

Allí venía Miriam con esos zancos que la hacen caminar lento pero con elegancia como ella suele decir, cada vez que la forzamos a caminar deprisa, junto a ella venía Darla es que solo la vez y sabrías que es la típica lentuda estudiosa, dice que muy pronto se quitara esas bobadas y usará lentillas de contacto para estar más a la moda, creo que sin duda Miriam tendría algo que ver con esas nuevas ideas en la mente de Darla, y mira allí viene la más extrovertida quizá del grupo, Katherine ya sabes la que se viste a la moda y no le da ni un poquito de pena entablar conversación alguna con cualquier personaje que a ella le parezca muy varonil. Venían como secreteándose, quizá contando algún sarcasmo o contando algún chisme de pasillo, que ahora que lo pienso seguro y estaban hablando de mi humor y, les causaba risa. En ese preciso momento no les dí importancia, ellas se quedaron calladas súbitamente y dijeron; si claro ¿ a dónde vamos?.

Así que allí estaba justo a unos cinco locales más adelante de la universidad, en una heladería de helados caseros, que eran una verdadera delicia, los habían de muchos sabores con y sin yogurth pero definitivamente yo moría por el de oreo. platicamos de nada importante realmente, nadie saco el tema del porque me estaba comportando medio raro.

Hoy recuerdo que ese día me la pase pensando en alguien, ese chico unos años mayor que yo, eso era todo, nunca le había hablado y nunca me hubiese atrevido.

Todo cambiaWhere stories live. Discover now