La noche se avecina y el frío recae sobre la cuidad, las estrellas adornan el firmamento y la luna destaca como siempre, el brillo baña los tejados y alumbra las chimeneas humeantes, la gente se resguarda bajo sus mantas y aviva la llama de los fogones.
Caminando con sus manos en los bolsillos y soplandolas cerca de sus labios de vez en cuando, camina con prisa en aquella gélida noche, al llegar a su destino entra en la pequeña casa de madera y tejas, lo primero en sentir es el cálido beso del fogón el cual abrazaba la cabaña por completo, se dirige a su habitación y bajo la cobija se encuentra la razón de su apuro, acorta distancia con silentes pasos y se sienta a un lado de la cama, puede observar aquel cabello alocado rebosar la almohada y bajo este el rostro que tanto deseaba ver, con los ojos cerrados la chica descanzaba en los leales brazos de morfeo, su semblante expresaba tranquilidad y alegría, el joven retira unos cuantos mechones de cabello que le cubrían sus mejillas y tras acomodarlos se reclina hacia adelante y le besa dulcemente, un rubor se hace presente, una sonrisa algo tímida se dibuja, una voz suave y dulce rompe el silencio de aquella habitación; -llegaste- el joven sonríe y tras tomar algo de distancia le responde con voz baja -para estar contigo- la chica abre sus ojos y observa los del joven, acomoda las cobijas de la cama y lo invita a entrar en ella, tras unos momentos el joven entra junto a ella y se acomoda ubicando su espalda sobre las almohadas, invita a la chica a recostarse sobre su pecho y ella asiente, coloca su cabeza en el lado derecho del pecho del chico y este la rodea con su brazo, le besa en la cabeza y sus manos acarician sus mejillas mientras que la joven se entretenia jugando con la mano contraria del chico, una vez más el silencio es interrumpido por la voz del joven -buenas noches amor- a lo que la chica responde - buenas noches-, ambos cierran los ojos y tras algunos momentos llegan los brazos de morfeo a acariciarlos, sucumben en sus abrazo y también se entregan a los sueños, para el la noche es perfecta.
Y así en aquella habitación de la pequeña cabaña, en esa gélida noche estrellada, ambos dormían abrazados, acurrucados en el calor que el otro le brindaba.
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Vuelta a casa
Short StoryNo hay nada como volver a casa y abrazar lo que realmente importa, Familia.
