Es un día expléndido, no se ve ni una nube en el cielo, esta despejado y ningún ave sobrevuela el castillo.
Hoy, como cualquier otro día, me he despertado y he admirado las vistas desde mi pequeña ventana. Desde esta logro ver un gran paisaje repleto de un bosque frondoso y verde, uno de los más bonitos del reino. Aunque, hoy había algo diferente en el paisaje, una gran fila de pretendientas bellísimas, de la cual no se veía el final. Con este dato pude deducir que hoy era el día, el día en que tenía que elegir una esposa.
Me llamo Yuri, tengo 17 años y soy príncipe del reino de Asgor: formado por 5 poblados diferentes entre sí, con cinco clases sociales diferentes. Estos juntos con el castillo de Asgor, le dan forma de estrella al reino. El castillo, donde vivo, está en el centro de estas cinco.
Hoy me he de comprometer con una de las mujeres del reino que me esperan en esa cola sin fin que hay a la entrada del castillo, fila en la cual habrá cientos de mujeres.
Bajo donde se encuentra mi padre; mi madre por desgracia ya no está entre no nosotros, murió en mi parto, de hecho soy hijo único, por lo que soy el heredero de esta familia.
Me siento en el trono frente a la puerta, la cual se empieza a abrir dejando ver la enorme e interminable línea de mujeres.
Empiezan a entrar una ,otra y otra... así hasta estar tres horas aquí sentado viendo pasar a esas mujeres, hasta que llegó ella. Ella, de pelo blanco largo con un lazo rojo en pelo, el cual tenía un peinado precioso. Su cara es como la de una diosa. Ojos verdes cual esmeralda y unos labios carnosos color escarlata. Un físico tremendo, me atrevo a decir que tiene hasta un poco de músculo, lleva un vestido precioso, de color blanco y azul con algunos detalles en amarillo, con un cuello abierto de hombro a hombro de donde salen unos flecos; del pecho hacia abajo una falda que le llega hasta los tobillos y si miras más abajo lleva unas botas con tacón color marrón.
Además le acompaña un carácter tímido pero con la mirada y sonrisa más bonita que he visto. Me ha dado un sobre con una carta en ella su dirección y nombre.
No me ha dado tiempo a fijarme en más cosas, ya se ha marchado. Todo el tiempo restante estuve pensando en ella, no prestaba atención a las demás mujeres.
Subo a mi habitación, pero a mitad de camino me llama mi padre y me empieza a preguntar:
- ¡Yuri! - Grita con un tono molesto.
- ¿Qué quieres Padre? - le digo.
- ¿Te has decidido por alguna? - me dijo mirando por la ventana de la escalera.
- Sí, Padre. Ahora iba a ver su carta si puedo llegar a mi habitación - le dije con un tono cortante.
- Bueno hijo no hace falta que me hables así, que soy tu padre ¿lo sabes no? - con un tono enfadado y me miró con el ceño fruncido.
- Lo sé, Padre. Eres lo único que me queda de familia en este castillo. Por mi mala suerte porque eres el peor padre y una desgracia para este reino.
Me doy la vuelta y mientras subo por las escaleras dirección a mi cuarto, mi padre me adelanta y se interpone ante mi.
- ¿Padre? - pregunto.
Él reacciona y me coge del cuello como si fuera un animal muerto, como si fuese un trofeo. Mientas, con su fuerza, me estaba estrangulando y apenas podía respirar.
- La desgracia de este reino, ¿yo? No, te equivocas. ¡Yo no soy la desgracia de este reino, tú eres la desgracia de este reino y de esta familia! Mataste a tu madre el día en que naciste, ¿hace falta que te lo recuerde? Piensa un poco antes de hablar Yuri por que si por mi fuese estarías exiliado o pero muerto. - me gritó mientras me asfixiaba.
- Padre suéltame me estoy asfixiando - le dije como pude con el poco aire que tenía.
Padre me suelta, entonces caigo al suelo desplomado, sin apenas poder respirar y con los ojos entre abierto logro vislumbrar a mi padre bajando las escaleras sin ningún escrúpulo ni retorcimiento al verme allí moribundo.
Como puedo subo a mi habitación apoyándome en las paredes y gateando por el suelo hasta que llego a la puerta, entro y me tumbo en la cama donde me retuerzo de dolor de mi cuello magullado y amoratado por la fuerza de mi padre.
Me incorporo y mirándome
al espejo veo el reflejo de la carta de aquella bella muchacha de pelo blanco. Me acerco a esta y detenidamente la abro fijándome en todo detalle. Era un sobre bastante en buen estado lo que puede llevarte a pensar que no se trata de una mujer cualquiera, también de puede apreciar su bonita letra que se puede ver en la solapa en la cual está su dirección: vive en el pueblo de los campesinos, el pueblo más subdesarrollado, el más pobre del reino. Le doy la vuelta a la carta y el dorso deja ver el sello de los campesinos: una espiga de trigo con un campo de fondo y el sol al atardecer. Después de inspeccionar el sobre, lo abro con mi abrecartas. Dentro se encuentra la carta donde debe estar su nombre.
Estimado Principe de Asgor:
Mi pecho trivial
buscado el amor
en tu corazón,
se pierde sin más
en cada rincón
de ese interior,
intentando hallar
esa soledad
en ese balcón.
Me intento evadir
de esta realidad,
que me ata sin más,
a esta emoción
de debilidad
por lograr tomar,
sin competición,
lo más abisál
de tu corazón.
Me impongo ante ti
con esta canción
que sale de mí,
de mi corazón.
Con esa ilusión
de que llegue a ti
desde este balcón
hasta ese balcón,
en tú corazón.
Si lees esto hoy
que sepas que yo
te voy a esperar
con este balcón,
de mi corazón,
para rellenar
esa soledad
en aquel balcón
de tú corazón.
Mi corazón empieza a latir más y más rápido a medida que leo la carta y noto la sangre bombeada por mi corazón pasar por mis venas. Me parece que estoy flotando en un una corriente de aire, suave y con olor a felicidad y a rosas florecidas en primavera, llamada amor. Cuando vuelvo al mundo me doy cuenta de que en la carta no había ningún nombre y sin pensarlo dos veces me decido a prepararme para viajar al pueblo de los campesinos a conocer a mi amada.
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El príncipe de Asgor
ContoMe llamo Yuri, tengo 17 años y soy príncipe del reino de Asgor. Hoy me he de comprometer con una de las mujeres del reino, pero mi elección no es lo que me esperaba.
