Capítulo Zero

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—¡Margarita María!

Lágrimas de todos los sabores corren por mi rostro e ira contenida se libera cada vez que meto algo de manera violenta en mi maleta, quiero salir de aquí.

—¡Actúa como adulta y abre la puerta!

—¡¡No me pidas que actúe como adulta cuando el que no actúe como uno aquí eres tu!! ¡¡Ya ni siquiera actúas como un padre!!

No pensaba salir por la puerta, no lo quiero ver a la cara porque sé que le perdería el respeto que mi consciencia sabe que le tengo y lo escupiría directo en la cara, solo quería salir de allí.

Abrí el ventanal que comunica mi habitación con el jardín trasero y salí corriendo con mi maleta a rastras, oía a mi nana llamarme desesperada desde la planta de arriba, me vió y sabe que sé todo.

Todos me mintieron, todos son cómplices, no quiero verlos a ninguno.

Le mande un mensaje a Susanna, una pelinegra a la que le confiaría mi vida, avisando que necesitaba verla, que no estaba bien.

1 hora y 30 minutos de camino era lo que marcaba el GPS y tenía que calmarme, quería estar muerta pero no morirme y menos en carretera.

Tomé varias bocadas de aire e hice una de parada en una gasolinera, con el calor de Miami no quería nada más que algo frío para el viaje así que me conformé con un frappé de caramelo y un tanque lleno para tomar una ruta muy lejos de la actual.

No podía creer que había venido a tener unas vacaciones tranquilas para escapar de mi primer año de universidad y termino huyendo de mi casa también.

Tantas interrogantes y ninguna respuesta, hasta la cabeza empezó a dolerme luego de un rato así que solo esperé llegar a donde Susanna, ella es mi paz y siempre lo ha sido.

Luces tenues se veían en el cielo cuando el GPS aviso que había llegado a mi destino, un bonito complejo de apartamentos pasteles eran observados por mis ojos. Salí del auto con llaves y maleta en mano y una pelinegra chaparrita corrió a mi encuentro.

Abrazarla siempre ha tenido el mismo efecto en mi, el de estar en casa.

—La pizza llegará en breve así que deberías ir a darte un baño, princesa —su voz era suave y ese apodo me trajo nostalgia, teníamos más de un año sin vernos y solo nos comunicábamos por mensajes una vez al mes como mucho

Dos toques en la puerta fueron el llamado para que saliera de la ducha, ni sé que tiempo duré bajo el chorro de agua pero mis manos estaban hechas pasas.

—¿Algo para decir?

—Los perdí a ambos, Susanna —me senté con desgana en el suelo con la espalda pegada a la pared

—Al fin al cabo, ¿cuál fue su historia?¿Cómo se conecta todo? —preguntó la pelinegra sentándose a mi lado y haciéndome una coleta para poder verme el rostro —Fuiste su incendio, no su ilusión, princesa.

Y aunque me convenza y terminemos ente lágrimas y alcohol, a la noche le faltarán horas y a mi palabras.

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⏰ Terakhir diperbarui: Aug 25, 2017 ⏰

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