Para Daniel, el que me mostró el verdadero amor de Dios.
Mi Rosario siempre fue mi distintivo, cargaba con esa hilera de cuentas en mi mano desde mis 13 años, cuando verdaderamente conocí a Dios. ¿Cómo lo conocí? Digamos que fue en un Retiro Espiritual, un "Retiro de Encuentro Fundamental", un lugar alejado de la ciudad, para vivir en intimidad con Dios. Es gracioso, una vez estás ahí, no quieres volver a tu hogar. Fue ahí donde descubrí el Don que Dios me otorgó: la música. A partir de ése día, doné mi servicio a tiempo completo...me había enamorado de Dios.
Es difícil ver a muchas personas que insultan a la persona que amas, escucharlas decir que no es real, pero, la verdad es que aún no llega su tiempo de conocerlo. El estar en la Iglesia puede cambiarte, te mejora o te empeora. En mi caso, fue una mejora total.
Comenzaré dándoles una breve reseña de mi vida: Mi padre abandonó a mi madre cuando supo que ella estaba embarazada ¿el por qué?...pues digamos que él deseaba a un chico. Como en todos los casos de abandono por una parte de los padres, mi madre trató de sacarme adelante. Comenzó trabajando en un lugar de comida rápida...qué puedo decir, una joven madre de 18 años no puede conseguir mucho, mientras tanto, mi infancia se desarrollaba con mis abuelos criándome. Pero, mis abuelos no eran de esos típicos cariñosos que consienten hasta el cansancio a sus nietro, no...para nada lo eran. Mi abuelo era un hombre alcohólico, uno de esos violentos que le encantaba desquitarse sus cóleras con mi abuela y mi madre. Milagrosamente, siempre tuve a un ángel cuidando de mi en mi hogar: mi tío. El fue una figura importante durante mi niñez...el padre que nunca tuve. Esto no me impidió seguir adelante. Una pequeña niña que sufre por ver a su abuela siendo golpeada, obviamente no querría un futuro igual. Desvelos tras desvelos, obsesión con el estudio y ¿en algún momento mi madre reconocía mis esfuerzos? Pues no. Siempre estaba ahí para recalcar mis errores, para señalar mis fallas, para decirme que pude haberlo hecho mejor. Me arrepiento profundamente, porque en algún momento de mi vida, llegué a odiarla... Pero como ya dije, las cosas deben sacarse adelante: los problemas, las tristezas, las alegrías, los errores...y Dios. Sobretodo Él.
Ésta es la historia, mi historia, nuestra historia. Cómo Dios me demostró que lo que ÉL UNE, EL HOMBRE NO PUEDE SEPARARLO.
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The girl with the Rosary.
SpiritualLa historia de Ofelia, una joven cuya vida gira en torno a tres cosas: estudio, familia...y el Amor de Dios. Todo era así hasta la llegada de Alex, un chico que dedica su servicio a la alabanza. Juntos tratarán de llevar una difícil relación, en la...
