Capítulo 1 - Precedente

9 1 0
                                        

En una habitación aclarada tenuemente por la pequeña luz de velas en las esquinas resonaba un chasquido en intervalos frecuentes de 5 segundos, seguido de un quejido y constantes suspiros.

El piso que parecía ser hecho totalmente de roca se teñía en secciones ondeadas con un líquido carmesí.

Una figura humana parada en el centro sostenía en su gruesa mano derecha un látigo de cuero fino, que en su extremo distal se separaba y ataba a brillantes púas, mientras con la otra mano tomaba fuertes bocanadas de una decorosa botella de vino cada cierto tiempo.

Incesantemente, una y otra vez, agitaba en el aire el arma hasta que los chasquidos desgarraran el sonido a la vez que una silueta más delgada yacía en frente de rodillas retorciéndose. Sus manos atadas a las patas de una pesada mesa delante suyo se cerraban fuertemente como intentando desviar la sensación hacia ellas y engañar a su mente del dolor.

De un momento a otro los chasquidos empezaron a intensificarse hasta llegar al punto en que quien sostenía el látigo empezó a sentir cansancio en su brazo derecho. Tomó un respiro momentáneo para luego hablar con una voz gruesa y embriagada.

"¿Así que una basura como tú es capaz de mantenerse en pie luego de decirme eso?".

La otra persona se conformó con dar un breve suspiro seguido de una respuesta apenas audible, saliendo una voz femenina de su garganta:

"P-por favor amo, entienda, se lo suplico..."

Aquel que era llamado amo balanceó un poco su postura por el efecto del alcohol y replicó.

"¿¡Entender!? ¡Entender que una perra como tú pueda llevar por dentro mi linaje es inaudito!"

El siguiente azote fue mucho más fuerte que los anteriores, a tal punto en que aquella persona no pudo sostenerse más tiempo sobre sus rodillas y colapsó en el suelo.

Su largo cabello color grisáceo cubría la piel expuesta de su espalda cubierta de heridas mientras sus llorosos ojos de iris oscuro observaban a su agresor.

"P-p-pie...dad"

Engulló el líquido restante de la botella y seguidamente la lanzó hacia la pared.

"Ahhh maldita sea, ya me duele la mano de hacer esto"

Inmediatamente soltó el látigo y empezó a moverse hacia ella.

Su elegante atuendo color negro contrastaba con su cabello dorado a la luz de las velas, mientras su rostro cubierto con una barba frondosa dejaba ver algunas gotas de vino.

Al estar lo suficientemente cerca, se inclinó y agarró el cabello grisáceo con tal fuerza que levantó a su dueña hasta el punto de encontrarse cara a cara.

"No pienso responsabilizarme de lo que salga de ti, así que ten cuidado con revelarlo... a no ser que quieras acabar como el resto."

Seguido, la soltó bruscamente y se marchó de la habitación.

La persona que aún permanecía allí se tocó un poco la espalda, y alejando un poco su mano al sentir que el dolor se intensificaba al contacto decidió sentir su vientre.

"En verdad lo intenté, Sylvie".

Teaching UprisingWhere stories live. Discover now