(Londres, Edad Media)
En el interior de una humilde casa de madera con techo de paja, justo a las afueras de la ciudad, se escuchaban gritos de dolor de una mujer.
- Tranquila hermana.- dijo la mujer de cabello rubio secándole el sudor a una mujer mucho más joven que ella, esta estaba empapada en sudor y ya hacia recostada en una cama.
- ¡No puedo hermana! ¡siento que me quema!- dijo una vez más gritando y visualizando su abultado vientre. Estaba embarazada.
- No puede quemarte.
- ¡Lo está haciendo!- otro grito desgarrador se escuchó.
- Tranquila no tardan en llegar.- dijo la mujer. Sus nervios solo aumentaban al ver a su hermana en esa situación y al escuchar los truenos de la tormenta de afuera.
Los objetos dentro de la casa eran muy pocos, entre estos estaba la cama con una silla al lado, una mesa con un jarrón de barro y un plato sobre esta, dos costales cerca de una de las ventanas y una tetera vieja en el fuego de la chimenea.
Se escuchó como la puerta se abrió de golpe. Las dos mujeres voltearon.
- ¡Ya llegamos!- un hombre todo empapado junto con una anciana entraron a la casa, esta última se acercó inmediatamente a la cama. Observo a la joven muchacha.
- Ponga agua en una vasija y tráigamela con algunos trapos.
- Pero falta para que él bebe nazca.
- ¡Tráeme lo que te digo! Él bebe nacerá ahora.- escuchó, miro a su hermana, después a su esposo y corrió a conseguir las cosas que pidió la anciana.
- Estaré afuera.- dijo el esposo saliendo.
La anciana comenzó a observar y examinar a la joven muchacha, había asistido muchos partos pero algo le decía que este era extraño, la piel de la muchacha estaba muy caliente, pero el sudor que emergía de ella era frio además su vientre se movía de una forma extraña. La anciana era supersticiosa y no se le hacía buen augurio que un bebe naciera en la madrugada, con una tormenta afuera y que se hubiera adelantado bastante al parto.
- ¿Por qué me haces esto mi pequeño?- se escuchó a la joven susurrar mientras una lagrima salió de sus ojos. El dolor la estaba matando.
- Es hora de que pujes.- hablo la anciana y la joven comenzó hacerlo. Sentía que se desgarraba por dentro.- Ya casi, sale.- dijo la anciana visualizando la cabeza del bebe, cuando la tomo con las manos sintió que se quemó, observo inmediatamente a las hermanas.
- ¿Pasa algo?- pregunto la mayor de estas.
- Nada.- dijo pensativa, tomo un trapo mojado y de nuevo tomo la cabeza del bebe para poder sacarlo.
Cuando él bebe salió por completo un trueno acompañado del peor grito desgarrador se escuchó en la casa, hasta el esposo que estaba afuera sintió escalofríos al oírlo. Él bebe comenzó a llorar.
- Mira , tú bebe ya nació.-la hermana dijo muy emocionada, la joven solo sonrió y las dos observaron alpequeño que la anciana cargaba.
- Estas ardiendo.- susurro la anciana al tener al bebe en brazos.- ¿Qué eres?- al preguntar sintió un escalofrió recorrer por todo su cuerpo.
- ¡Algo le pasa a mi hermana!- grito la mujer. La anciana volteo y observo a la joven inconsciente.- ¿Qué le pasa? ¡Johanne despierta! ¡despierta!- la hermana decía desesperada, la anciana le dio al bebe mientras examinaba a la joven muchacha.
- ¿Qué pasa?- el esposo entro inmediatamente al escuchar los gritos de su mujer. Se acercó inmediatamente a ella. La anciana volteo y solo negó al verlos, ellos sabían lo que esto significaba, Johanne había muerto dando la luz.
- ¡No, mi hermana no pudo morir!
- Tranquila- el hombre la abrazo fuertemente.
- Lo siento es hora de irme.- dijo la anciana acercándose a la puerta, algo le decía que tenía que salir inmediatamente de esta casa.
- ¿Cuánto le debemos?- le pregunto el hombre acercándose a ella.
- Nada, solo cuide mucho a su esposa, lo necesitara desde ahora.- dijo la anciana, el hombre asintió y regreso junto a su esposa. Los volteo a ver antes de salir.- necesitaran cuidarse desde ahora, porque lo que ha nacido no es humano.- dijo antes de salir.
- ¿Qué haremos ahora?- la hermana preguntaba llorando y observando a su hermana.- ¿Qué hará este pequeño? Se ha quedado solo, sin su mamá y sin su padre que solo abandono a mi hermana antes de enterarse que estaba embarazada.
- Tranquila, este niño tendrá en nosotros a esos padres.- la mujer lo miro inmediatamente.
- ¿En serio?- asintió
- Creo que este pequeño.- acaricio al bebe.- es la razón de que nosotros no hayamos tenido hijos, lo cuidaremos y lo amaremos tanto, casi como tu hermana lo hubiera hecho.- la mujer asintió y miro a su hermana.
- Ya escuchaste Johanne, no debes preocuparte lo cuidaremos nosotros, cuidaremos al pequeño Joseph Galash.
