Capítulo 49.

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-¡Adriana! -Gritó mi padre desdeel jardín. Ahora que ya llegaba el buen tiempo y el calor, las ventanas de mi casa casi siempre permanecian abiertas para que entrara el aire, por eso pude escuchar a mi padre desde mi habitación. 

-¿Qué? -Grite desde mi habitación por la ventana, como si estuviese en un mercadillo ambulante. 

-Hay unas cartas para ti. -Volvio a gritar mi padre con la misma voz de verdulero. 

-¿De quién? -Grite yo y antes de que mi padre pudiese decir nada Miriam entro en mi habitación cerro la ventana de un golpe y me dijo: 

-¿Podeis dejar de gritar de una vez? Baja y hablas con él, pero no os griteis desde la otra punta porque los vecinos no paran de mirarnos. -Miriam siempre era muy tiquismiquis, no le gustaba que la mirasen mucho, ni que hablaran de ella, lo que yo decía un bruja muy pija. 

-Claro... -Dije con mi sarcasmo y una ceja subida. Baje corriendo las escalerasy salí al patio, mi padre estaba al lado del buzón, recogiendo y mirando las cartas que acababan de llegar. -No me digas que ahora los pagos me los envian a mi. -Dije con ironía y sonriendo. 

-Más me gustaría que no fuese yo quien pagara todo. Mira, hay algunas cartas que son para ti. -Mire las cartas que sostenía en la mano, las miraba extrañado, moviendolas de un lado a otro. -Vienen desde... Londres. 

-¿Qué? -No me podía creer lo que mi padre me estaba diciendo de aquellas cartas, seguro que me quería tomar el pelo, pero mi padre no era tan cruel  como para tomarme el pelo con cosas sobre Miguel. Me acerque a mi padre y mire las cartas un poco asustada y entonces vi el sello, un sello londinense. Le arrebate las cartas de las manos y subi corriendo a mi cuarto, cerre con llave y me tiré, como si de una piscina se tratase, a la cama. -No... puede... ser... -Dije al ver el nombre de quien enviaba las cartas. En total había tres cartas, todas enumeradas con un número arriba a la izquierda del sobre. Abrí la primera, en la que había un uno escrito en la esquina. 

"Mi queridisma Adriana.

Siento mucho no haber podido ni querido contarte que me iba a marchar muy lejos de ti y te debo una explicación, esta primera carta sera esa explicación que creo y espero que tanto necesites como la necesitaría yo, si se tratase de ti. 

Cuando me entere por primera vez de que me iba a marchar, estaba en mi habitación arreglandome para ti. Mi madre entro llorando en la habitación, me contó que si no nos mudabamos a Londres mi padre perdería su trabajo y con él toda nuestra vida cambiaría, pues es él el que sostiene esta familia y esta casa. Obviamente la familia antes que el trabajo, pero mis padres no piensan lo mismo, prefieren perder todas sus amistades antes que perder sus preciosos bienes innecesarios. Cuando mi madre me lo contó la grite, mucho, como nunca había gritado a nadie y después fui al despacho de mi padre para repetir la misma escena que había montado con mi madre. Grite, golpee y lloré, no podía dejarte, no podía alejarme de ti sabiendo por todo lo que estabas pasando. Lo único que pensaba en ese momento era en ti, no en mis padres, ni en mi mismo, solo en ti, como siempre hacía y hago. No te lo conte porque intente creerme que a lo mejor la situación cambiaba y no nos tendriamos que ir a Londres, pero el tiempo pasaba y mis padres no cambiaban de idea, la situación me mataba lentamente, imaginando el momento en el que te lo dijera, no podía verte llorar otra vez más, pues tus lágrimas son demasiado valiosas como para que las malgastes en un chico como yo. Recuerdo días en los que me decías que estaba raro y te contestaba que era normal, el estres de examenes, pero era porque sabía que el momento se acercaba que tarde o temprano tendría que contartelo y después dejarte ir. 

La fiesta de Invierno llegaba y deseaba que vinieses conmigo, porque seguramente era la última fiesta a la que iriamos juntos, pero después pasó todo eso, algo que no voy a mencionar y que odio y odiaré durante el resto de toda mi vida y cuando muera seguiré recordando, lo tonto que fuí al no estar ahí contigo. Y entonces en el hospital quisiste dejarme, algo que odiaré aun más que lo que ocurrió esa noche, pero en el fondo deseaba que me dejaras, pues sabía que así, si me iba todo resultaría más fácil para ti, porque eras tú la que me habías dejado, tú habías tomado la decisión de dejar esto. Y hoy me doy cuenta de lo egoista que fui dejando que tú sola tomaras la decisión en esos momentos tan dificiles que estabas pasando, y encima luego me fuí sin dejar rastro, pero no antes de volver a despedirme de tí, sí, esa noche que me presente en tu casa muy borracho. Sinceramente en un principio no pensaba hacerlo, soy un orgulloso y un cabezota, quedé con la chica nueva para intentar olvidarte y entonces te vi en el restaurante con ese chico y no pudé evitar sentirme celoso y saber que si no me despedía de ti esa misma noche me arrepentiria por el resto de mi vida. Estuve en la puerta de tu casa varias horas, intentando sacar valor de donde hiciese falta para llamar, pero al no encontrar el valor por ninguna parte, si encontre una botella, que aunque fue muy patetico me dió el valor necesario para despedirme por última vez de ti. 

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⏰ Last updated: Apr 14, 2014 ⏰

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Adri's Life.Where stories live. Discover now