Estaba echado sobre el césped, miraba el cielo azul, es tan perfecto. Las aves pasaban en bandada, los árboles tenían todas sus hojas, los pájaros cantando sin cesar, por cierto era primavera. -¡Increíble!, ¿Esto es real?-mencioné; me senté, puse mis manos sobre mis rodillas, miré hacía abajo y dije, -necesito lápiz y papel, no aguanto más las ganas de escribir-. No todo es tan pacífico como ahora, a veces el clima se vuelve loco y comienza a llover fuerte. No me quejo, por que me encanta que el agua caiga del cielo. En fin.
Me paré, y comencé a caminar directo a casa. Tenía los audífonos puestos, escuchando mi música favorita: "Let her go"; además, el camino era aproximadamente de 10 minutos y bueno, no me voy a tardar más de lo normal en llegar, porque recién son las 5:50pm.
Mientras tanto, vi a mi hermano bajar del autobús en la calle de al frente, era raro, porque estaba 3 cuadras antes de mi casa. Así que, supongo que se habrá confundido, como siempre anda distraído de cualquier cosa. Él ya tiene 25 años, cursa el último ciclo de la Universidad y pronto se graduará como Arquitecto, sólo le falta 1 semana y estará con su traje bien elegante, como le gusta a él, a mi mamá y quien más que su novia.
Y hablando de la novia, justo llegaba corriendo a su atrás. -Ah, por eso se bajó antes-, exclamé soltando una carcajada -JAJAJA-.
Me miró, me llamó con su voz gruesa.
-James, ¡Hey, ven aquí!.
-Hola Francesco-, le respondí y fui directo hacía él.
Antes de eso, tenía que esperar a que el semáforo esté en verde para poder cruzar, porque si no me atropellan y adiós a todo lo que he estado planeando, mis ansiados sueños se irían a la nada.
Pararon los carros, caminé hacia donde estaba mi hermano, le di un apretón de mano, más no un abrazo, no suelo hacer esas cosas. En cambio, él si lo hizo y -ya que pues-, dije en mi mente.
Saludé a mi cuñada también, con un beso en la mejilla, como el caballero que soy. Y de inmediato quedé pensativo y me dije -ah, mira, eso sonó muy egocéntrico. No soy así, ¿Qué me está pasando?-, obvio no lo dije en voz alta, sólo fue un susurro. Porque si no iba a ser vergonzoso y no me agrada que Francesco esté molestando.
Ya vamos a casa- , le dije a ',Frances', así le decimos todos en casa.
-Espera-, me respondió.
¿Ahora qué?, ya pasaron más de 10 minutos que tenía que llegar y peor me estás haciendo retrasar-, me enojé.
-A Alejandra se le antojó unos chocolates y pues...-, aumentó.
-Nada que pues, si quieres quédense, yo me voy de una vez-, sentencié.
Di media vuelta y seguí con el rumbo, tampoco iba a aguantar sus cositas, mucho mermeleo, diabates y que asco. No entiendo cómo pueden aguantar sus antojos de su novia, ni que estuviera embarazada.
Me paré, puse mi cara de asombro y recordé-mencioné embarazada, ¿Y si lo está?-, no puede ser cierto eso, no quiero ser tío, me sentiría anciano. Ah no, eso no, pero si recién tengo 19 años, me reí.
Bueno, por fin llegué. Antes de tocar la puerta, mamá me abre y lo que me esperaba...su cara ya era como la del diablo. Con sus ojos grandes, sus cejas inclinadas, su frente arrugada y me dijo-¿Estás son horas de llegar?-.
-Mamá, no molestes, recién son 6:30-, le respondí. Además, mi hermano está en la tienda de la otra esquina con su novia y me hicieron retrasar.
Antes que me gritara, me valió y me fui a mi cuarto a encerrarme. No quería reclamos hoy, la tarde estaba tranquila como nunca y voy a estar aguantando las tonterías de mi 'vieja'. Pues no.
Saqué un cuaderno del cajón del escritorio, me senté y le dije así a loco.
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Querido Diario
Подростковая литератураUna historia particular de un joven que quería cumplir muchos de sus sueños. Pero esto no sería tan fácil, muchos factores a lo largo de su carrera universitaria le están pasando factura y la demora de sus sueños que tiene por cumplir. No te despegu...
