1. El Castillo.

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Eduardo estaba secuestrado desde hace muchos años, y el conocimiento de ello lo había dejado de atormentar desde hacía ya mucho tiempo.

Las paredes frías del recinto donde se encontraba se habían convertido en un sitio acogedor con el paso del tiempo, disfrutaba pasar sus manos por las pequeñas fisuras en los muros de su nuevo hogar, en un sitio del que se seguía sintiendo extranjero, pero cuya belleza ya había penetrado en él de forma irreparable.

Los recuerdos tempranos de su estancia en el "castillo" le resultaban ya lejanos, estaba disociado de el Eduardo que gritaba, que pedía ayuda, que buscaba en frenesí la salida de lo que solo veía como una prisión.

Ante aquellas memorias, no hacía si no sonreír, se sentía afortunado de no haber encontrado la salida a aquel sitio, del cual ahora no se podía pensar fuera.

El "castillo" olía a humedad y se sentía como si no existiesen matices fuera del espectro del color azúl.

No había ninguna fuente de luz, ni velas, ni bombillos, y aún así la luz jamás le faltaba, ni le sobraba. La comida, sin embargo, era otra historia completamente diferente.

Aunque nunca había sentido hambre estando en el "castillo", ciertamente solía pensar con curiosidad en cómo sabría poner verdadera comida en su boca después de quien sabe cuanto tiempo.

No siendo un hombre pundonoroso, su calidad de rehén le dejó de desagradar al poco tiempo de estar ahí, la atmósfera que inundaba el sitio lo reconfortaba, los tonos azulados que lo recibían cada mañana le daban una calma sobrenatural, el hecho de estar solo casi todo el tiempo en aquel recinto le daba un aura de misticismo que lo atraía a la exploración cada día más.

Por supuesto, ya conocía todos los rincones del «castillo», consistía de una habitación pequeña donde dormía, con un pasillo que llevaba a una sala de estar, con una cocina que nunca había usado, con una nevera que nunca había necesitado abrir, cosa que no evitaba que lo hiciera de cuando en cuando, para contemplarla, fría y vacía.

Eduardo no se había enfermado una sola vez estando ahí dentro, y pese a que la temperatura estaba lejos de ser cálida, tras un tiempo empezó a sentirse así para el pasivo prisionero, aún en su permanente estado de desnudez.

Claramente, todo esto tenía una connotación sobrenatural, al principio intentó buscar información, puesto que en la sala había una gran biblioteca de pared, se encomendó a la tarea de buscar allí explicaciones para su extraña situación, pero no eran más que ejemplares muy viejos de literatura clásica, pero curiosamente, no había una colección completa de los relatos de la Biblia.

Solo un tomo grueso del Apocalipsis. 

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⏰ Last updated: Aug 14, 2017 ⏰

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