Aveces pienso que estoy loca. Sí, estoy lo bastante loca.
¿Por qué dejé todo lo que me gusta? La misma pregunta todos los días.
Solía ser una chica un poco gordita que no podía pasar el pie a más de 3 metros y 15 escalones de su habitación, ya que, a esa distancia se encontraba uno de mis lugares favoritos, la cocina. Amaba tanto estar en la cocina sólo porque mi madre siempre me consentía con algún postrecillo. Mi Mamá era amante de la repostería así que cada que yo pisaba la cocina ella me daba a probar de lo que sea que ella este preparando, muchas de la veces los postres le salían deliciosos, pero algunas veces estos sabían demaciado crudos, como la buena hija que soy me comía la masa cruda y respondía "uff mamá esta vez si te luciste, este postre es uno d elos mejores que has hecho" y ella respondía "¿otra vez crudo verdad?" y después de eso yo solo asentía la cabeza mientras el postre aún seguía en mi boca.
El simple hecho de salir de mi casa me daba una tremenda flojera, prefería estar viendo alguna serie o ver videos de lo primero que me salga en las sugerencias. Me la pasaba horas y horas tras el monitor aveces riendo, cantando, o llorando ¿Cómo es posible que los videos desaten tantas emociones? Las horas se me hacían minutos cuando estaba entretenida con una nueva serie, no sabía cuando parar de verlas, aveces me amanecía viendo series. Era muy cool.
¿cómo es que cambió eso de la noche a la mañana?
Siempre he sido la mas chaparrita del colegio y eso me sorprende bastante, mi familia es muy muy alta, mi hermana parece un semáforo. Cuando iba en quinto de primaria me enojaba ser la más baja quería ser la chica alta, incluso mas alta que Luisa Castillo.
Luisa Castillo era una enorme chica. Los chicos de otros salones murmuraban cosas sobre ella, decían que tenía 15 años y que había reprobado, otros decían que su papá tenía el record de ser el hombre mas alto del mundo y que por eso ella es igual de alta, todo era mentira. Luisa era mi mejor amiga, eramos inseparables, siempre compartíamos comida; Ella siempre llevaba sus salchichas picadas en un toper color azul y yo mis ricas empanadas envueltas en un papel aluminio. Luisa me pedía siempre de mis empanadas, ella decía que estaban muy ricas y que el olor que soltaban cuando las desenvolvía hacía que se le hiciera agua la boca, yo igual le pedía de sus salchichas porque igual se me hacían bastante buenas ya que picaban bastante y yo me considero fan de la comida picosa. Después de la comida ibamos al salón de idiomas para jugar con los materiales interactivos que tenía, era muy divertido y entretenido, eran los típicos juegos de mesa para niños, pero en inglés y eso hacía que tu tiempo se vaya volando intentando adivinar que significaba cada palabra. Luisa se consideraba fan de los idiomas; ella me contaba que cuando creciera sería maestra de idiomas y que aprendería hasta 50 idiomas. Era tanto el amor a los idiomas que luisa tenía que yo empecé a querer aprender un idioma diferente y esa es otra razón por la cual ibamos al salón de idiomas.
Conforme fue pasando el tiempo me acostumbré a ser siempre la bajita del salón, aunque, no puedo negar que para superarlo si me costó un poco más de lo esperado, mi hermana se encargaba todos los días de recordarme que según ella yo soy adoptada, sí, por mi estatura. Había una frase que ella me decía "eres el resto de nuestros padres". Soy la hermanita uff, quisiera ser la mayor. Laura Yazmin así es el nombre de mi hermana, es bastante engreída y siempre renegaba por algo. Le encantaba hacerme maldad, mejalaba del cabello, me mandaba a hacer sus deveres, en fín me traía de su puerquito, yo no podía defenderme o negarme por que siempre salía con que ella es la mayor y tengo que hacer caso sí o sí, ya que ella estaba a cargo mientras nuestros padres trabajaban. Mi hermana se daba sus aires de superiridad, lo peor es que ella estaba en la etapa de la pubertad, siempre quería teñirse el cabello, discutía con mi mamá porque no la dejaban hacerse un tatuaje, lloraba encerrada en su recámara por un nuevo fracaso amoroso, empezó a comprar rellenos para sus tetas, en fin... era un volcan de tonterías de puberta.
