Empezaban a caer las primeras hojas de noviembre junto con una inusual lluvia vespertina, cuándo comienzo a recordar esta historia.
Era un hermoso domingo de noviembre, el cielo se veía despegado, cómo si nada en todo el universo lo pudiera corromper ni siquiera un avión que pasó volando pudo corromper ese color azul tan claro cómo el agua, tenía que ir a casa de Audrey que quedaba a exactamente diez minutos de la mía, pensé en tomar el autobús para asistir llegar más rapido, pero el día se veía tan espléndido que decidí sacar mi vieja bicicleta de la cochera, eran raras las veces en que sacaba ese cacharro de ese ataúd llamado cochera.
-Bueno preciosa vayamos a dar una vuelta-, le dijo desde la puerta de la cochera, el viejo cacharro yace a un rincón del polvoriento cuarto de estacionar, tomó una franela de un estante que hay junto a la puerta, es de color rojo intenso y pareciese que fuera nuevo.
-Parece ser que te he tenido muy olvidada últimamente querida mía pero ya no más, vayamos a dar una vuelta maravillosa por la ciudad-, le digo mientras me hinco a su lado para verificar si los frenos y el aire de las llantas están en perfecto estado, al comprobar que lo están tomó la franela que había puesto a mi lado y empiezo por darle una pequeña manita de gato a mi vieja amiga.
Al comprobar que todo está en orden la sacó de la cochera, para dar una pequeña vuelta de prueba (frenos y llantas), y ver si todo esta en orden, me subo encima de mi viejisima amiga, cuándo notó que alguien sale de enfrente de la casa.
-¿Y ahora tú, que mosca te picó?-, pregunta mi madre mientras se recarga en el marco de la puerta-, ¿usando ese cacharro olvidado?.
-Buenos días mamá, no quería despertarte, lo siento-, le digo mientras avanzó con mi vieja amiga a un lado de mi.
- Se que es extraño que después de casi seis años sin usarla la tomé de nuevo, pero hace un espléndido día y no quiero desperdiciarlo tomando el autobús, creó que el mismo día me dice que debo disfrutarlo arriba de esta belleza, ¿no lo crees así?-, le digo sonriendo, una sonrisa por la mañana es la mejor excusa del mundo.
- Está bien parece que me dices la verdad, pero déjame decirte una cosa James ya no eres un niño para ir de un lado a otro con esa cosa, por lo que esperó que no vayas a dar un largo paseo, aunque haya un espléndido día-, me lo dice tal cómo si fuera un regaño y tal vez lo tomaría así, si no fuera porque al igual que yo ella también me da una hermosa sonrisa mañanera.
-Sólo iré a la casa de Audry mamá no te preocupes además ya no soy un niño pequeño ya tengo venti dos años cumplidos-, le recitó esas palabras ahora que la veo sonriendo y sin fatiga alguna.
- Ya se muy buen bien que no eres un niño James, pero los accidentes ocurren y no distinguen en edad, ya seas niño o anciano-, no se le ve menor preocupación en la cara cuándo dice esto, ya que mamá sabe que esta ciudad los accidentes no son muy comunes.
- No te preocupes mamá estaré bien, no iré por la carretera tomaré el camino menos transitado-, le doy estas palabras aunque se que no se preocupa.
- Está bien cariño, ve con cuidado y me saludas a Audry, le mandas muchos besos de mi parte y dile que cuándo viene a visitarnos-, me dice la señora con algunas canas en su cabellera rubia.
- Está bien mamá yo se lo diré-, me acercó para plantarle un beso en la mejilla y notó que mamá se ve espléndida el día de hoy, vaya parece que todo mundo está espléndido hoy, -nos vemos en la tarde-noche mamá, te quiero-.
Me subo en mi vieja amiga y tomó el camino recto hacía el centro de la cuidad, mientras oigo que mamá me dice "te quiero, cuídate".
Siempre he admirado a mamá desde que soy muy pequeño, una mujer que quedó viuda antes de que yo naciera, que ha trabajado incansablemente para darme lo mejor a mi y a mi hermano mayor, pero ni aún con todo lo que ha pasado a lo largo de su vida la he visto decaída, incluso creó que luce mejor que hace algunos años.
La carretera principal que lleva a la cuidad es muy transitada, pasan coches que vienen de otras cuidades o pueblos, y al lado contrario es lo mismo, pero antes de que el gobierno nacional construyera esa carretera había ya una pequeña carretera no pavimentada del otro lado de la nueva carretera, ya no es muy usada, por lo mismo de que son rocas, tierra y muchos baches, pero para ir en bicicleta resulta muy cómodo para los habitantes de las afueras de la cuidad, yo vivo en las afueras de la cuidad, en la frontera que colinda entre Calende y Frenis, no me resulta difícil ir hasta el centro de la cuidad ya que por la carretera principal pasan muchos autobuses y aparte de eso puedo usar el viejo auto de mamá.
- Esperó que Audry se la haya pasado bien en este viaje familiar vieja amiga-, le habló a mi bicicleta con la que solía tener conversaciones casi todo el tiempo cuándo era un adolescente con acné y muy bajito.
Audry es mi pareja con el cuál ya llevó más de 2 años, hace poco se fue obligado a un viaje familiar a Castille, un pequeño pueblo del sur del estado eso fue hace aproximadamente dos semanas pero hoy por fin regresa.
-Vieja amiga estoy muy feliz, ya lo extrañaba mucho-, una nueva conversación con mi cacharro, - ¿sabes que es lo primero que voy a hacer cuándo lo vea vieja amiga?, pues lo voy a abrazar muy fuerte y le diré que si me vuelve a abandonar por tanto tiempo jamás se lo perdonaré, aunque claro vieja amiga aquí entre nos, yo le perdonaría todo a ese chico porque le quiero mucho-.
Pero lo que le conté a mi vieja amiga que haría cuándo viera a Audry jamás sucedió porque jamás lo volví a ver con vida, jamás pude decirle que lo amaba y que lo extrañe en esas dos semanas.
Simplemente la vida no te deja decir algunas cosas.
Pero te deja promesas por cumplir y deseos que conceder.
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Cuando Miras Por La Ventana
Romance¿Que pasa cuando pierdes al amor de tu vida?, ¿que sigue?. La historia de un chico que pierde a la persona que ama y que al encontrar una pertenencia de su amor devela muchas cosas y su próximo e incierto futuro.
