Prólogo.

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—¡¿Qué están haciendo?!— Preguntó alarmado un señor al ver a su adorada hija besándose con una chica, algo no aceptable para él. 

Ambas chicas se alarmaron, a Mina eso le provocó un miedo que recorría cada parte de su cuerpo mientras que por el lado de Chae, sólo lágrimas salían de sus ojos, sabía lo homofóbico que era su padre y su mayor miedo era que la separaran de quién más amaba. 

—Señorita, retírese de mi vista. Es una enferma, es la causante de que mi hija esté mal.—Expresó aquel hombre y así fue como Mina se retiró del lugar, con un miedo pero no sabía a donde ir, seguro Momo estaba con alguna chica y Sana, pues con algún chico para tratar de olvidarse de las citas de Momo. Mina era la única que conocía los sentimientos de ambas pero no porque se lo hayan dicho, era más bien porque siempre sintió que ambas se atraían de alguna forma. 

Se retiró a su casa y ahí llamó al primer número que se le ocurrió, el de su amiga Sana quién atendió al segundo sonido la llamada. 

—Minarin.~ ¿Sucedió algo?— Dijo al teléfono con su voz que alegraría a cualquiera pero este no era el caso, Mina se sentía horrible y sin detener su llanto. 

—El papá de Chae nos descubrió. Sana, tengo miedo que la aleje de mí porque no se vio muy contento.— Dijo aquella chica, su voz estaba cortada y apenas y Sana lograba comprender sus palabras. 

—Voy para allá y llamaré a Momo. Sólo espero no esté con una amiguita.— Dijo su última frase con un tono molesto en su voz. Se dispuso a llamar a su amiga quién por suerte atendió enseguida el llamado. La castaña explicó la situación de aquella otra chica y ambas quedaron de verse en un parque para llegar más rápido a casa de Mina.

—¿Qué hiciste por la tarde?— Preguntó la chica con su encantadora sonrisa de siempre, esa sonrisa que mataba a Sana con tan sólo mirarla. 

—Salí con Yuta-kun. — Respondió sin detener su paso, ahora lo único que más le importaba era ver como se encontraba Mina. Era una respuesta que para nada le agradó a Momo pero no podía quejarse por más celos que le causara que Sana estuviera con aquel chico. —¿Y tú Momo?— Preguntó la castaña, sabía que la respuesta le iba a doler en todo su corazón pero estaba acostumbrada a ese amor no correspondido. 

—Nada en especial. Estuve con una chica en mi casa.— Respondió la pelirroja, mientras metía sus manos en el bolsillo de su pantalón para continuar el trayecto restante a su destino.

Ambas se mantuvieron en un silencio incómodo, las dos celosas pero sin admitir sus sentimientos verdaderos, sólo estaban hundidas en sus pensamientos hasta que se percataron que llegaron a la casa de Mina. Sana tocó la puerta y rápidamente abrió la madre de la japonesa quién señaló al piso de arriba. Las conocía demasiado bien, ambas chicas entraron lo más rápido que pudieron a la habitación de Mina para encontrarse con una escena devastadora, era Mina con su celular en manos mientras lloraba sin parar.

—¿Qué pasó?— Momo fue la primera en preguntar y Sana sólo se acercó a la chica para abrazarla con fuerza pero esta solamente atinó a entregarles el celular abierto en el reciente mensaje de su novia.

"Minarin, quiero que siempre me recuerdes y nunca olvides que te amo. Fuiste lo mejor que me pasó cuando llegué a Japón pero ahora mi padre me manda a Corea y lamento no poder despedirme como es debido pero no me dejó salir de la casa y se encargó de traerme hasta el aeropuerto para que no te viera. En este momento te escribo desde el avión que está a punto de despegar. El año que pasamos juntas fue lo más hermoso, desde aquel verano que te conoció por accidente pero no puedo negar lo mucho que me gustaste desde el primer día en que te vi. Espero que cuando nos volvamos a ver podamos estar juntas nuevamente sin que nadie se interponga en nuestro amor. Te voy a extrañar pero lo mejor es terminar al estar ambas lejos y quiero que encuentres a alguien que no pueda desaparecer de tu vida como yo lo hago. Te ama tu Chae"

In the end, it's still you | SaMoCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang