Hola. Soy... bueno, mejor me reservo cómo me llaman. Les voy a contar un fragmento de mi vida, uno que jamás olvidaré. Todo comenzó un primero de julio. Al principio no le di importancia. Ella sonreía y saludaba cada vez que nos encontrábamos por casualidad. Aunque ya la había visto en muchas ocasiones y nunca crucé palabras con ella no sabía su nombre. La saludaba de igual manera sin ninguna otra intención además de ser cortés y devolver el saludo. Cada vez los saludos eran más amables.
Al encontrarnos por una o que otra razón, cruzábamos miradas, sonreíamos mutuamente y nos saludábamos amablemente. Ese patrón se repetía incontables veces. Una y otra vez era lo mismo. ¿El destino tal vez? No lo sé, ¿Dios dándome una señal? Puede ser.
Y yo... sin saber su nombre todavía. Irónico ¿no? La persona que hacía a mi corazón latir apresuradamente, aquella que hacía a mi cabeza pensar y pensar si tal vez me la encontraría ese día, era una completa desconocida o eso creía.
Soy de esas personas que se ilusionan sin siquiera notarlo, pero ésta ocasión era diferente.
Un día me animé a entablar una conversación con ella. No sabía que decir, solo la llamé y dejé de pensar tanto las cosas.
— Hola —Saludé amablemente donde ella estaba.
— Hola —Respondió ella.
— Epa ¿puedes hacerme el favor un momento?
— Claro.
No sabía que diría. Dije lo primero que me vino a la mente.
— Oye, tenemos una actividad en la universidad y quería saber si podías ir. Es una película.
— ¿Qué día?
— Mañana ¿Puedes? —Pregunté algo nervioso. De hecho no estaba mintiendo. Teníamos una proyección de película ese día siguiente. Jueves.
— Ah, bueno. Te aviso cualquier cosa.
— Bueno. Ok, nos vemos.
Ella sonrió y siguió su camino.
Espera.
¡SU NOMBRE!
No le pregunté cómo se llama.
El día siguiente todo pasó normalmente. Terminó lo proyección de la película y nuestras vidas continuó normalmente. La invité a un lugar donde tenía que ir a hacer un papeleo con la decisión que ese día le expresaría lo que sentía.
El gran día llegó. Pasamos todo el rato hablando de cosas triviales. Gustos y disgustos. Contando anécdotas graciosas que nos habían sucedido y otras no tanto. Después de tanto caminar nos dirigimos a un centro comercial donde tenía una terraza con una bonita vista donde podíamos descansar un rato.
Era el momento.
Rápidamente saqué de mi bolso una hoja y un lápiz y comencé a escribir.
Ella me miró algo confusa pero continuó observando la bella vista desde la terraza donde nos encontrábamos.
Escribía, borraba, volvía a escribir. Todo eso me demoró unos 10 minutos.
— Jajaja ¿Qué tanto escribes? —Rompió una carcajada que me sobresalto por unos instantes, ya que estaba tan absorto escribiendo.
— Dame un momento —Dije.
— ¿Acaso me estás dibujando? —Preguntó con mucha curiosidad.
— No, digamos que estoy plasmando algo —La miré apenado. Había terminado— Léela por favor, y no te burles.
Ella tomó la hoja y comenzó a leer:
"Primeramente me disculpo por no decirlo personalmente. Soy penoso y sé que no diré lo que realmente siento y no quiero arrepentirme de ello. Soy *****, Tengo ** años. Sé que nos conocimos por casualidad y al principio solo eras una persona completamente desconocida para mí. Me saludabas y yo amablemente devolvía el saludo sin ninguna otra intención. Sin darme cuenta te volviste alguien importante para mí y aunque no te conocía, ni te conozco como realmente me gustaría conocerte, cada día que pasa se hace más difícil dejar de pensar en esa sonrisa tuya. Eres cruel, ¿lo sabías? Cómo es que alguien puede sonreír así sin pensar las consecuencias y bueno, la consecuencia fue que esa sonrisa me cautivó. No te pido una respuesta positiva de inmediato, solo que me des una oportunidad, sólo una oportunidad de demostrar de verdad lo que estoy escribiendo aquí. Demostrar que no son sólo palabras nada más. Demostrarte que realmente me importas. Sólo eso te pido. No te pediré que seas mi novia porque eso me gustaría preguntártelo con las palabras de mi voz, mi corazón, y cuando te demuestre que realmente voy en serio. Aquí están solo un 20% de lo que realmente siento. Amor por ti y esa sonrisa que hace mi corazón saltar. Miedo de que no pueda demostrarte con hechos lo que estoy escribiendo. Pero sobre todo felicidad y regocijo de que pude decirte, bueno, escribirte por lo menos una pequeña parte de lo que siento.
Realmente deseo de corazón que me brindes esa oportunidad. Me gustas _____________ , realmente te quiero."
Al terminar de leer la carta ella seguía inmóvil, tal vez pensando la forma de decirme que no o del cómo salir corriendo de aquél lugar.
— Lo siento si te incomodé. Dejé esa línea porque a pesar de que escribí todo eso y todo lo que siento no sé tu nombre —Le dije.
Tomó el lápiz con que había escrito aquella carta y escribió detrás de la hoja que recién acababa de leer.
No entendía.
Sólo esperé.
Volteó hacia mí y me dio aquella dulce mirada y cálida sonrisa mientras me pasaba la hoja donde había escrito hace un momento y proseguí a leerlo:
"Clara, mi nombre es Clara"
Al terminar de leerlo ella tomó mis manos. Nuestras miradas se encontraron y de nuevo me dio aquella dulce sonrisa.
— Si...Te doy esa oportunidad. Sólo si tú también me la das a mí.
Fin.
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Recuerdos Inolvidables(Historia Corta)
Short Story¿Cómo la conocí? bueno, digamos que fue algo unico. Si, si, a todos les pasa lo mismo cuando conocen a alguien especial. Pero a mi me sucedió algo peculiar. Este es mi resumen de cuando mi historia de amor empezó a escribirse.
