Estaba harto, frustrado y totalmente solo. La rutina se repetía, despertar, trabajar y volver a su casa.
A pesar de tener tan solo 23 años de edad, Javier era un joven totalmente infeliz, o mejor dicho, solitario. No tenía pareja, sus amigos no se preocupaban por él, tenían mejores cosas que hacer, y su padre era un alcohólico el cual estaba en la cárcel tras haber matado a la madre de Javier.
Javier se pasaba las noches enteras lamentándose haber nacido, aunque no fue su elección, si hubiera podido, hubiera elegido no haber nacido. No le encontraba un sentido a su vida en absoluto, todavía no superaba aquel día en que su padre asesinó a su madre.
Era de madrugada, como siempre su padre había salido a tomar. La madre de Javier, Anna, lo esperaba nerviosa en el sofá con unas enormes ojeras, dormía muy poco y se preocupaba demasiado por este hombre. Pasadas las cuatro de la mañana el hombre llegó, su aspecto era terrible y su aliento a Whisky apestaba. Estaba totalmente fuera de control y parecía enojado. Anna se levantó aliviada y preocupada a la vez, intentaba calmarlo pero al parecer era imposible. Este la tomaba de las muñecas y la alejaba de él, parecía tenerlo bajo control pero en un momento no controló su fuerza. Empujó a Anna con fuerza y esta se golpeó la cabeza con la esquina filosa de la mesa. Javier a penas tenía 9 años y miraba aquella horrible escena desde su cuarto. Su madre estaba tirada inconsciente y toda su cabeza estaba rodeada de sangre. El padre asustado corrió de la casa y dejó a Anna morir desangrada. El pequeño no sabía que hacer, así que permaneció encerrado en su cuarto durante unos días, hasta que una vecina decidió entrar a ver que sucedía.
Las lágrimas caían por las mejillas del joven. Otra vez recordaba aquella imagen de su madre golpeándose la cabeza. Habían pasado catorce años de aquello, pero el seguía torturándose. ¿Por qué su padre se había vuelto alcohólico? ¿Por qué trataba tan mal a su madre? ¿Y si hubiera intervenido? ¿Acaso él era un error? ¿Fue su culpa? Claro que sí, se convencía el joven. Estaba harto de cargar con la culpa, ya no quería sufrir.
Antes de llegar a su casa decidió pasar por la farmacia, hoy acabaría su sufrimiento.
Al llegar a su casa fue directamente al baño, no había tiempo que perder, ya había perdido toda su vida. Se sentó en el frío y blanco piso para luego sacar su remera. Suspiró y luego sacó el filoso bisturí. Recordó a su madre muriendo por su culpa, por no hacer nada, y se convenció de que debía hacerlo, debía morir. Observó el bisturí y luego su brazo, ya había leído sobre esto, solo debía hacer un corte vertical en cada brazo y su sufrimiento acabaría. Las lágrimas volvían a caer por sus mejillas y sus manos temblaban. Tomó coraje y comenzó a pasar el bisturí por su brazo izquierdo, lo hacía con fuerza y la sangre comenzaba a salir, le ardía, le dolía muchísimo, pero más le dolía seguir vivo. Terminó de hacer este corte el cual iba desde su muñeca por todo el antebrazo. Empezó a sentirse mareado por el fuerte olor a sangre, tomo con su otra mano débilmente el bisturí y lo pasó esta vez por su brazo derecho, realizó el mismo corte vertical y se acostó en el frío piso que ahora estaba lleno de manchas rojas. El olor a sangre lo sofocaba y sus ojos comenzaban a cerrarse, por fin seria feliz junto a su madre, ¿o no?
Despertó en un lugar totalmente caliente, miró a su al rededor y no estaba solo. En frente suyo había un hombre con la cabeza perforada, este sostenía un arma en la mano. A su derecha una adolescente escupía pastillas. A su izquierda un hombre trataba de respirar normalmente, este tenía marcas de una soga en su cuello. Todos habían intentado suicidarse, al igual que él. Miro sus brazos y seguían cortados, pero ya no sangraban. Intentó levantarse, pero se sentía débil, no tenía fuerzas. La tierra empezó a quemarlo, las otras personas comenzaron a gritar por el dolor, al igual que él. Logró ver unos perros salvajes que se acercaban a ellos, estaban hambrientos, y ellos serían su comida. Ya no había vuelta atrás.
El suicidio no es el final, es el comienzo de algo peor.
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not the end.
Mystery / Thrillera veces los finales pueden ser peores de lo que esperamos.
