Capítulo 1.

4 1 0
                                        

La emoción invade mi cuerpo,  apenas este sábado llegué  a Cancun,  lista para comenzar una nueva vida.  Ya he averiguado las rutas para ir a la escuela y debo salir unas dos horas antes de mi primera clase para poder llegar a tiempo,  pero no importa; sé que valdrá cada minuto.

Ahora mismo estoy en el autobús,  que tarda como 40 minutos en llegar a la facultad.  La emoción me invade y espero con ansias mis primeras clases.  Logré entrar a la mejor universidad del caribe,  pero realmente literatura no es tan demandada como todos quisiéramos. Estoy tan extasiada que brinco en mi asiento durante todo el trayecto.

Ya había estado en la universidad para semana pasada,  cuando vine a inscribirme,  pero sigue siendo igual de bella e imponente.  Cuándo vine apenas y había gente.  Ahora hay al menos 100 alumnos dando vueltas.  Unos dando tours a pequeños grupos y otros simplemente esperando encontrar el aula dónde tendrán su clase.

Camino dando saltitos y tratando de mantener mis lentes en su lugar - tienen como 2 semanas conmigo y es difícil acostumbrarse a ellos -,  observó a todos los profesores que veo rondando y miré pasar a uno alto,  blanquecino y hablaba por teléfono.  Era italiano.  Un bellísimo y precioso hombre hablando uno de mis idiomas preferidos en todo el mundo.  Parecía discutir por teléfono pero seguía escuchándose dulce y melodioso.  Amaría regañar así de bello.  Literalmente deje escapar un suspiro.

Miré mi hora y me di cuenta de que ya debía estar en mi aula. Apresuré el paso y entre al salón A4. Había muchas chicas,  unos 6 hombres y 14 chicas contándome.  Será interesante y probablemente aburrido, siempre he sido de tener muchos amigos y pocas amigas.

Me senté en un escritorio vacío y esperé.  A los 5 minutos entró un hombre,  como de 30 años,  altísimo,  ojos cafés oscuros,  casi negros y caballos lacio pero sedoso.  Lucía guapísimo y lo peor de todo es que lo sabía. Caminaba confiadamente con un termo de café hirviendo en la mano y un maletín en la otra.
Miré el rostro de mis compañeras que ya estaban hechizadas. Al momento fruncí el ceño,  miré de nuevo el rostro de aquel hombre y ví una sonrisa de suficiencia formándose.  Mi ceño se profundizó y supe que no lo aguantaría.

Se presentó,  hizo un chiste acerca de las aulas y de cuándo él estudió ahí y cuando todos reímos,  entonces hizo lo peor que alguien podría hacer en mi presencia.  Se río suavemente,  como halagandose a sí mismo y luego bebió café con una sonrisa que prácticamente decía en voz alta "Ah,  qué inteligente soy".

En definitiva.  Tendrá que ser un maestro demasiado bueno para que pueda soportar su clase.

Él se dió cuenta de la expresión de mi rostro,  y mientras bebía de ese café me miró a los ojos y me hizo un guiño.

Jodido engreído me he topado.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Aug 08, 2017 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

This GuyStories to obsess over. Discover now