Welcome to the Madness.

61 6 0
                                        

             
             
             La ceremonia de premiación ahora parecía como un borroso flashback, me encontraba ya descansando de toda aquella presión que había acumulado, recordando los aplausos, los gritos, mi sonrisa, el dejar al idiota de JJ en tercer lugar y demostrarle quien era el mejor, superar a Yuuri Katsuki también era un gran logro para mi, sobre todo porque logré lo que me había propuesto desde mi inicio como patinador senior, arrasar con todos esos idiotas que no estaban haciendo nada por progresar. Yo, Yuri Plisetsky era el número uno y nadie lo podía debatir. Aunque a pesar de todo ello, había algo que me estaba de verdad molestando..
             
                          
             Pero la tranquilidad momentánea se vio abrumada cuando después de un relajante baño, Lilia y Yakov me llamaron al lounge del hotel, los ancianos se encontraban ya más relajados, tomando una copa de vino, entré al lugar y ambos clavaron su mirada en sobre mí, tomé asiento en uno de los grandes sofás de la estancia, como siempre con mi malencarado rostro, pero eso a mis instructores les importaba una mierda. Yakov comenzó a hablar sobre la exhibición de gala que se daba al final de cada torneo. Lilia había hecho una coreografía exclusiva para ese evento, pero yo le había dicho que me negaba rotundamente a tal presentación.
             
             
—Ugh... —Mi rostro reflejaba por completo el fastidio sobre ese estúpido tema —ya les había dicho que no quiero hacer el programa de exhibición.
             
—Oye ¡Yuri!... —Yakov trato de hablar pero rápidamente lo interrumpí.
             
—No, ¡No lo haré! —Levante un poco más la voz, vaya que el anciano a veces se ponía más fastidioso de lo normal. —¡No quiero patinar ese programa!
             
—Si vas a seguir lloriqueando sobre tu programa libre, entonces ve a hacerlo en la privacidad de tu habitación —El anciano levantó también la voz, ¿Qué demonios le pasaba? primero me llamaba y ahora me estaba corriendo. —Ve, que arruinas nuestros tragos.
             
—¿Debo tomar eso como que ya no quieres patinar la pieza que coreografié para ti? —Preguntó Lilia sin siquiera voltear a verme, estaba completamente embobada con lo que aparecía en su celular... Vieja bruja, por lo menos mírame cuando me hablas. —Haz estado patinando con esos temas durante toda la temporada. ¿Qué falta pudiste encontrar?
             
—No es que falte algo, es solo que... —Justo cuando iba a debatir eso, vi una silueta familiar cruzar al otro lado del lounge, era Otabek —... regresó más tarde —Dije sin voltear a verlos, tomando rápidamente mi chaqueta, mientras me la colocaba salí toda prisa para poder alcanzar a Beka y por fortuna lo encontré. —¡Otabek! —Grite para llamar su atención, logrando enseguida que me viera. Al llegar frente a él, me miró con esa seriedad incomparable que tanto le caracterizaba... ¿Ese sujeto no tenía emociones en el rostro o qué? —¿Vas a salir a algún lado?
             
—Sí —Respondió mientras llevaba sus manos a los bolsillos de su chaqueta. —Como un conocido mío es DJ en un club cercano, pensaba ir un rato.
             
—¿En serio? —Vaya, no esperaba que conociera a ese tipo de personas, después de todo tenía solo poco de conocerlo y no sabía mucho de él. —¡Déjame ir también!
             
—Yuri... ¿Cuantos años tienes? —Me preguntó de una manera bastante seca, sin apartar su mirada de mí.
             
—Tengo quince, voy a cumplir dieciséis el próximo marzo. —Levanté mi pulgar en señal de que todo estaba bien, a los chico de mi edad se les permitía eso ¿Verdad?
             
—Lo siento no puedo llevarte conmigo. —Ni siquiera me dijo eso a la cara, pues ya estaba corriendo mientras lo decía. ¿En serio estúpido Otabek Altin?
             
—¡Pero si tú solo tienes dieciocho! —¿Me estaba dejando de lado? ¿A mi, al que había pedido hace poco ser su amigo? —¡Me abandonas en la noche en que soy un desastre por dentro! ¿Y ASÍ TE HACES LLAMAR MI AMIGO? —Le grité con todas las fuerzas que tenía, realmente me había lastimado en ese momento su torpe actitud. —¡Esto se acabó! ¡DEMONIOS!
             
             Estaba a punto de largarme del lugar... pero algo me impedía estar del todo enojado con Otabek... Después de todo, sí era menor de edad... Pero eso no me importaba, sentía la necesidad imperiosa de hablar con él, necesitaba desahogarme con alguien... y él era mi amigo, así que no le quedaba de otra más que soportarme. —... Mierda. Si rompo los lazos con él no habrá nadie que me escuche... ¡MALDICIÓN! —Lo iba a encontrar a como diera lugar, no importaba si invertía toda la noche en ello. —¿A qué club habrá ido?
             
             
             En algún momento, comencé a correr y ni siquiera lo había notado, incluso pase junto a un grupo de mis fans que solo incitaron que aumentara mi velocidad, justo cuando iba a parar a tomar un descanso antes de continuar mi búsqueda, pude notar que estaba frente a un club llamado "LA BARCELONETA". El ruido era excesivo y muchas personas estaban congregadas en aquel lugar. Quise entrar, pero en mi primer intento un gorila (sujeto de seguridad) me atrapo, y me dejó sentado en la acera. Pude haber dicho algunas maldiciones mientras lo hacía, pero creo que por mi aspecto no me dio la paliza que posiblemente deseaba darme.
             
             
—¿Ese es Yuri? —Esa voz tan conocida sonó detrás de mí, estaba bastante enojado como para voltear y mirarla, solo hasta que sentí su mano en mi cabeza me digne a verla. —¿Estas buscando a Otabek? —Asentí a esa pregunta, mi humor estaba a punto de empeorar más.
             
—No creo que lo encuentres en este tipo de club, él es de otro tipo de ambiente. —Dijo Sara Crispino, una patinadora de la misma categoría que Mila, ambas eran muy buenas amigas y estaban festejando en aquel lugar.
             
—No lo hemos visto adentro. ¿Por qué no lo llamas? Son amigos ¿No? —Intervino la pelirroja una vez más.
             
—Él no me llevó. —Dije en voz baja, pero ella y su buen oído me escucharon.
             
—Ah~ Ya veo... —Ese maldito tono de voz... ¿Mila buscas meterte conmigo?
             
—¿Quieres quedarte con nosotros entonces? —No esperaba aquella propuesta. Medité por un momento antes de contestar.
             
—Demonios... No... —El grito de alguien llamando a Sara me interrumpió.
             
—¡Plisetsky! ¿No tienes tu presentación de exhibición mañana? —Michele Crispino tan escandaloso como siempre —¡Los mocosos deben de ir a la cama temprano!
             
—Cállate —Justo cuando dije eso, Emir me levanto del suelo, mientras yo pataleaba para que me bajara de inmediato —¡Bájame ahora mismo!¡Suéltame gran pedazo de ...! —Sin siquiera avisarme, el idiota me dejo caer, golpeándome el trasero. Estaba levantándome dispuesto a decirle unas cuantas cosas, pero de nuevo esa escandalosa de Mila interrumpió.
             
—Trata de entender a Otabek, amigos o no, él acaba de perder ante ti en su debut como Senior. ¿Por qué no le dejas una noche a solas? Tendrá mucho que reflexionar.
             
—¿Huh? ¿Reflexionar? —No me molestaban la palabras de Mila, pero con el humor que me cargaba, no iba a aceptar nada.—¿Por qué debería de dejarlo solo cuando es mi amigo? ¡Si está enojado conmigo solo tiene que venir y decírmelo a la cara! —Le grité a mi compañera pelirroja. —¡Tengo algo que decirle, así que lo encontraré no importa cuanto me tome! ¡Y SI NO LO ENCUENTRO NO DARÉ MI EXHIBICIÓN! —Fue mi última palabra.
             
—¿Eh?... ¿Esa es tu forma de demandarnos que te ayudemos a encontrar a Otabek?
             
—¿No puede decir algo sin que suene como una amenaza? —Intervino Michele.
             
—Que gatito tan travieso —Dijo entre risas Emir. —Creo que podemos ayudarlo, tal vez Leo sepa algo sobre Otabek.
             
—Emir te dará el número, pero tienes que llamarlo por ti mismo y también te daremos los números de otros patinadores. —Dijo Mila casi gritando mientras me señalaba de manera grotesca.
             
             
             Después de que todos me dieran los números de patinadores que probablemente sabrían donde se había metido ese estúpido Kazajo, me atreví a marcar a uno de ellos, el primero sería Leo. espere por un momento hasta que un suave "Hola" se escuchó del otro lado.
             
             
—¿Hola? —Joder, era la primera vez que hablaba con personas que solo conocía de vista y que jamás había cruzado ninguna palabra con ellas, me daba vergüenza, pero debía averiguar donde estaba el idiota de Otabek —S-soy Yuri Plisetsky...
             
—¡FELICIDADES POR GANAR EL ORO, HICISTE HISTORIA! —Se adelantó a decir Leo.
             
—Gracias... —Aquel entusiasmo me había tomado por sorpresa, no sabía del todo como reaccionar "Otabek"... Cierto —Verás Leo... Estoy buscando a Otabek porque tengo algo importante que consultar con él... ¿Conoces alguna manera de localizarlo aquí en Barcelona? ¿Su número... Su cuenta de Instagram...?
             
             
             Durante casi una hora estuve contactando a algunas personas más, hasta que por fin antes de las once de la noche Leo me mando un nuevo mensaje. "Encontre a alguien que es fanático de Otabek y dice que vio su motocicleta a fuera de un club llamado "POBLENOU" espero que lo encuentres, estaré esperando ver tu presentación mañana".
             
             
             Lo había por fin encontrado.
             
             
             El sonido de aquel lugar era una completa locura, gracias al atuendo que me había comprado hace unos días cuando fui con Otabek de compras al centro de Barcelona,pude pasar sin identificación, pero de igual manera trate de esconderme de esa estúpida seguridad que pasaba a cada momento rondando el lugar en busca de alguna anomalía. Desde el lugar donde me había quedado de pie, pude distinguir a la persona que animaba a todos en aquel lugar, y para sorpresa mía era el Idiota de mi amigo. Parecía bastante inmerso en sus pensamientos. Deseaba que estuviera pensando en mi, que se torturara por haberme dejado ahí abandonado en la calle. Sufre Otabek Idiota Altin. Camine a la pared más cercana que estaba cerca del DJ esperando a captar su atención. Sí... Me vio, baje un poco los lentes que traía puestos para mostrarle mi perfecto rostro. ¡Sí soy yo! Estas son las prendas que compramos esa vez ¿Recuerdas? Di media vuelta modelando la ropa que llevaba puesta, el rostro de beka demostraba su sorpresa, pero aun así continuó con su presentación. "Vamos Beka, dame tu mejor canción" Pensé y justo en ese momento él sonrió.
             
             
             ¿Qué demonios es esta canción? ¡Es tan genial!... Joder con esa brutal melodía que soltó, sentí como todos mis sentidos se unían para poder dejarse llevar por ese sonido tan estridente de guitarras, baterías, bajos y esa aguda voz que sonaba en medio de todo ello. Otabek Altin... tienes un excelente gusto musical... Esa pieza... Soy capaz de interpretarla, de dejar a todos boquiabiertos con ella, era lo que me faltaba... Sin pensarlo corrí hasta donde se encontraba Otabek y casi salté sobre su tornamesa. — ¡Otabek! — Me miró bastante sorprendido e incluso podría decir que un poco asustado por mi reacción.— ¡Quiero patinar esa canción en mi exhibición! —Mi amigo solo atino a sonreír y me sacó de aquel lugar, por suerte solo era un invitado y se podía retirar en cuanto quisiera.
             
             
...
             
             
             
—¿Eh? —Después de salir del club caminamos hasta llegar al hotel, pero nos detuvimos cerca del mar, tomando asiento para que le pudiera explicar mi plan. —¿Vas a cambiar la coreografía de tu exhibición ahora? —Asentí bastante emocionado. —¿Y quieres mantener los cambios en secreto hasta que la exhibición comience? —Volví a asentir fervientemente.
             
                          
—Lila coreografío tanto mi exhibición como el programa libre que he estado patinando toda la temporada. —Me quedé en silencio por un momento bajo la mirada atenta de Otabek. —Pero... Cuando estoy patinando esa pieza siento que solo le estoy siguiendo el paso a mi programa libre y no puedo meterme como es debido en ello. —Suspire y me recargue en el hombro de Beka. —Además esta vez perdí ante Katsuki en el programa libre... A pesar de que gane al final... eso me molesta. Si voy a patinar con tantos sentimientos encontrados entonces prefiero hacerlo con una canción totalmente diferente. Por eso quería pedirte consejo sobre ello —... Otabek estaba en completo silencio, en algún momento me llegué a preguntar si estaba bien que le contara mis profundos sentimientos, después de todo teníamos muy poco tiempo de llamarnos amigos y yo apenas si lo conocía, pero creo que por el simple hecho de ser él... Me animaba a hacerlo. —Por cierto... Lo lamento. No quería que las cosas terminaran siendo incómodas entre nosotros. Eso me ha estado molestando.
             
             
—Muy bien, pero si vamos a hacer algo, hagamos algo tan genial que los deje a todos sorprendidos. —Me dio la mano, mientras yo lo veía completamente sorprendido por aquellas palabras. —¡Ese es el Yuri que más ansío ver! —De inmediato la estreche y partimos hacia la pista de patinaje para poder hacer esa nueva y grandiosa coreografía.
             
             
             Cuando estuvimos ahí Otabek también se colocó los patines y entro a la pista, para ayudarme en la música y en cualquier cosa que se me llegara a ofrecer. Mientras patinaba muchas cosas con respecto a los últimos tres días pasaron por mi cabeza, sobre todo aquella sensación incomoda que tenía un después de haber ganado el oro. Siempre sentí que estaba perdiendo mi gran oportunidad. Pero esa noche mientras mis cuchillas se deslizaban por el hielo me di cuenta de que este momento solo podría ser un corto instante de mi larga vida por venir. Pero demonios, voy a dejar que este momento me controle. En este loco, loco mundo. Lo único que debo hacer es mostrar que este es el momento que yo, y nadie mas, elijo. Y...si puedo solo confiar que lo que amo es la clave de mi salvación...entonces puedo renacer cuantas veces quiera en el hielo
             
             
....
              
                         
             
             Era hora de la verdad... Mi nuevo programa dejará a todo mundo sorprendido... Especialmente a ti Katsudon, es mejor que tengas una buena vista desde tu asiento... ¡¿Q-qué?!
             
             
             ¿Qué mierda estaba haciendo Victor ahí patinando junto a ese cerdo y robándose todos los aplausos de la audiencia?
             
             
—¿Me pregunto si nuestra sorpresa quedará opacada? —Preguntó Beka mientras se tocaba el mentón de manera pensativa. ¿Me jodes verdad Otabek? Realmente estaba enojado.
             
—¡ESOS MALDITOS CERDOS! —grité totalmente frustrado. No, debía de calmarme, mi presentación iba a ser mil veces mejor, voy a dejar a todos sin habla y solo me falta algo para poder dejar con la boca abierta a esos idiotas. —¡OTABEK! —Me dirigió una mirada de sorpresa, pero no lo deje reaccionar —Para mi exhibición tú estarás conmigo —Lo jalé del cuello de su camisa acercándolo a mi rostro para poder susurrar —Lo haremos más intenso que esos dos, dijiste que querías dejarlos sorprendidos ¿No?... Así que... ¿Lo harás o... no? —La cara de Beka era un verdadero poema en honor a la confusión, dudo por algunos segundos pero después su sonrisa me sorprendió.
             
—Somos amigos ¿No es así? —Su sonrisa y la mía se ampliaron más, ese era el tipo de compañía que estaba buscando, alguien que me apoyara incondicionalmente, que fuera como mi cómplice. Asentí sin meditarlo —Siendo así solo tengo una respuesta.
             
             
             Era un completo "Sí", estaba tan feliz que sin dudarlo abrace a Otabek solo por algunos segundos, y después de descolgarme de él, aunque estaba sorprendido por mi efusiva reacción, me sonrió. Le comencé a explicar rápidamente cual iba a ser su movimiento, no iba a patinar conmigo, eso hubiera requerido mucha más practica, pero una aparición y haciendo lo que tenía planeado, iba a estallar las cabezas de todo el mundo, lo siento cerdos, les voy a mostrar porque fui el número uno.
             
             
             
             
             
             Cuando esos cerdos salieron de la pista, ni siquiera les dedique una mirada, aunque claro, las gafas de sol que traía puestas no me permitían ver mucho. El atuendo que llevaba era el de la noche anterior, unos pantalones negros y ajustados, una camiseta negra sin mangas, completamente rasgada de la parte trasera, un saco púrpura que cubría la desnudez de mi espalda, todo ello era acentuado con un maquillaje negro, el cual prácticamente obligue a Otabek colocarlo, iba a robarme todas las ovaciones que al Katsudon le habían dado minutos antes, yo los llevaría a la locura total. Me situé en medio de la pista de patinaje, un silencio se había apoderado por completo del recinto, me sentía más confiado que nunca, la coreografía era por completo idea mía, la canción me la había dado Otabek, pero era completamente a mi estilo, algo que me representaba, el tigre de hielo iba a aparecer, demostrar que era más que esa tierna hada que todos amaban y admiraban.
             
             
             Mi compañero se había posicionado en el lugar que habíamos acordado, le envié un mirada justo antes de comenzar, la luz era tenue, pero podía verlo con claridad, una leve sonrisa apareció en mis labios y determine en aquel momento que no habría vuelta atrás. Di la espalda por completo al público y unos segundos después las luces se prendieron de golpe, dándome por completo a mí, dejándome como el centro de atención y eso era perfecto. La música sonó, unos fuertes rasgueos de guitarra, que anunciaban el principio de la canción y el de mis movimientos, los cuales fueron firmes y precisos, volviendo al frente del público, mostrando de una manera presuntuosa la ropa y accesorios que llevaba. Comencé a deslizarme en el hielo, con movimientos sumamente finos, permitiendo que mis cuchillas rasgaran un poco el hielo. Justo cuando los demás instrumentos y un fuerte grito resonaron en el lugar, supe que era momento de comenzar en serio.
             
             
             Aquel agudo grito fue como el empuje para pasearme en la pista a toda velocidad, lucir cada uno de mis movimientos a la audiencia, demostrarles el porqué me había llevado el oro, necesitaba que todos vieran cada segundo de mi rutina. El sonido de la guitarra, los rasgueos del bajo, la batería a todo lo que daba y ese cantante con su voz tan única dando la bienvenida a un espectáculo de locura. Y yo... Me sentía más libre que nunca, la pista se sentía tan suave, mis patines tan ligeros, y mi mente me llevaba a pensar que en aquel pequeño instante sentía que podía hacer cualquier cosa. Patiné unas dos vueltas a la pista preparándome para el primer salto. Cuando alcance velocidad, avancé uno metros de espaldas, para después cambiar dirección, y empujarme con el pie izquierdo y dar el giro con el derecho, teniendo una buena altura y ejecutando un perfecto Salchow Cuádruple, y aterrizando a la perfección, hubiera sido patético fallarlo si era mi salto distintivo; las ovaciones no se hicieron esperar. Esperaba que JJ también estuviera viendo ésto, para que se diera cuenta de porqué no consiguió el oro, no solo por su poca confianza, si no porque soy mejor que él.
             
             
             Sonreí completamente satisfecho, y no me detuve, nadie podía pararme ahora. Aclamen al campeón de oro del Grand Prix. La rutina debía seguir, esta vez tocaba el turno de algunos giros, una vez más patiné hasta el centro de la pista y comencé con un sencillo salto Butterfly que daba inicio a mi valorado y perfeccionado giro Biellmann, era de los pocos patinadores que podía jactarse hacerlo a la perfección, con una soltura única y con la delicadeza que solo pocos podían. El calor del momento comenzaba a quitarme un poco de energía, era la ocasió para despojarme del saco, lo cual hice en segundos y lo arrojé lejos de mi vista, quedando con esa ropa rebelde a la vista de todos y volví a patinar ahora con más libertad que antes, podía sentir mis movimientos cada vez más poderosos, estaba preparado para otra ovación, mi ego estaba por las nubes y mi próximo salto no podía fallar, un simple Axel, suficiente para enloquecer el lugar. Las guitarras se concentraban en una sola nota, dando anunció a otra parte de mi programa, mientras yo continuaba moviéndome al ritmo que mi musa estaba marcando. Era tan sencillo deslizarse y yo estaba tan ligero, tan atrevido, que sin pensarlo y sin haberlo planeado antes me lance en un simple Russian Split que trajo consigo los gritos de mis fans, las podía escuchar con claridad y justo después que aterrice, la música se detuvo quedando yo frente a Otabek.
             
                          
             Patiné hasta quedar frente a él, quitándome los lentes de sol, y mandándolos a volar hacia donde todas las Yuri Angels se encontraban. Los gritos de nuevo aumentaron, pero yo estaba concentrado en aquella mirada que tanto me provocaba, le sonreí de medio lado, y enseguida en un rápido movimiento, le di mi mano derecha y tal como se había planeado, Otabek con esa pose seria, masculino y su mirada sensual, reaccionó apenas, tomándome de la mano, y quitándome el guante de un suave jalón. Eso de alguna manera fue satisfactorio, pero no perdí tiempo y le aproximé la mano izquierda hasta su boca, él acercó el rostro y en un movimiento sumamente erótico y lento, retiró el guante con sus dientes, provocando con ello que el silencio de la sala se volvieran gritos de locura total. Ese simple movimiento desató por completo esa locura que había en mi interior, estaba tan excitado, pero no de la manera sexual, si no por mi patinaje, la fuerza y originalidad que estaba mostrando era única, yo no necesite de Víctor a mi lado para mostrar lo grande que soy como patinador, lo que he conseguido fue a base de esfuerzos y deseos de sobresalir, Otabek estaba en lo correcto, soy un soldado.
             
             
             La pista era mía en ese momento, y nunca nadie haría con ella lo que yo iba a hacer. Después de tomar velocidad, llevé ambos brazos sobre mi cabeza, flexionando mi pierna izquierda, agachándome hasta lograr una posición que pocos podían, estaba demostrando totalmente esa flexibilidad que me caracterizaba, mientras hacía un arco y me deslizaba sobre el hielo hacia delante, dejando mi torso al descubierto y posiblemente dejaría a mis admiradoras roncas de tanto que las haría gritar solo en esa presentación. Pero tenía más, después de levantarme y conseguir un poco más de velocidad, me deslice hacia atrás, manteniendo mi rodilla derecha flexionada y la izquierda completamente estirada, mientras mi torso se inclinaba hacia adelante, esos no eran los movimientos típicos de alguna rutina oficial, si los hubiese hecho en un programa, me hubieran descalificado en seguida. Después de colocarme de pie una vez más, estaba listo para mi último salto una combinación Cuádruple Salchow-Triple Toe Loop, era con el salto que había ganado el campeonato, por alguna razón en ese momento ejecutarlo me había resultado tan sencillo y satisfactorio, sobre todo por la respuesta del público. La música estaba llegando a su fin y con ella también mi rutina, conecte una vez más mi mirada con la de Beka, sin dudarlo asintió, levantando su mano derecha apuntando hacia mi como si se tratase de una pistola, mientras yo culminaba mi rutina con un sencillo butterfly y un par de suaves giros. Él fingió un disparo al final de la canción, anunciando mi final y lentamente, como si una bala me hubiese dado, caí sobre el hielo.
             
             
             ¿Qué más podía pedir?  La audiencia reconoció al campeón, y yo mientras tanto me levantaba, agradeciendo todos aquellos aplausos,  mientras me dirigía hacia donde mi amigo, quien me dedicó una leve sonrisa mientras pasaba uno de sus brazos sobre mis hombros y ambos salíamos de la pista de hielo.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Aug 07, 2017 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Madness.Stories to obsess over. Discover now