Flotar.

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El cuerpo un tanto adolorido, uno de sus brazos totalmente inmovilizado por las vendas, pero, nada de eso iba a lograr que se detuviera.

Así era él, así era Midoriya cuando se trataba de ver a los héroes trabajar de cerca. Quería aprender todo lo necesario para poder cumplir sus más grandes aspiraciones y el hecho de tener unas cuantas heridas por su batalla con Todoroki no era lo suficiente como para lograr frenarlo.

Con las dificultades encima llegó al lugar, a pesar de ser aceptado en la más prestigiosa escuela de héroes y de convivir a diario con ellos como sus profesores, Midoriya aún conservaba esa capacidad de sorprenderse.

No importaba ser el heredero de All Might y ser un portador del One For All, él seguía siendo el mismo chico nervioso e inseguro de siempre.

La multitud junto a él, apreciaban como el villano era derrotado y capturado a manos de los valientes héroes salvaguardando el orden y ¿por qué no?, presumiendo un poco sus habilidades causando el revuelo de periodistas y fanáticos.

Poco a poco, a desgracia de su estatura, las demás personas lo fueron obligando a retroceder hasta el punto inevitable de quedar atrás de todos.

Una vez que fue totalmente relegado, trató de volver a ingresar entre la multitud, pero las heridas aun palpitantes en su extremidad lo detuvieron en seco haciendo que el joven aprendiz de héroe decayera en estado anímico.

Aceptando el hecho, estaba por dar vuelta a casa, que seguro su madre estaba con las preocupaciones a flor de piel debido a su ausencia cuando entonces la observó.

Ese cabello castaño que rosaba medianamente sus hombros y esas particulares mejillas coloreadas de un rojizo tenue eran inconfundibles. Allí, justo a unos pasos de donde se encontraba, Uraraka se detenía curiosa a observar las acciones heroicas que robaban la atención de quien pasara cerca.

Todavía ni lo había visto y él ya estaba con los nervios emanando de cada poro, sentía un nudo en la garganta de tan solo decirle un hipotético «hola». Quizá el hecho de verla en un encuentro totalmente casual, sin compromisos de la escuela de por medio, le aumentaba considerablemente la inseguridad en sus movimientos.

Ella está a menos de cinco metros de mí, solo tengo que acercarme y agitar la mano sonriendo mientras espero ella haga lo mismo, conociendo la actitud de Uraraka-san seguro reaccionara enérgicamente por lo que debo controlar mis sensaciones y evitar que mi cara se sonroje.

El saludo será breve por lo que las primeras palabras para iniciar la conversación serán decisivas...

Fiel a su costumbre, Midoriya continuaba susurrando sus planes que, en teoría, no tendrían que salir más allá de su cerebro pero que inconscientemente eran escuchados por todos a su alrededor, incluyéndola a ella también.

Tan concentrado estaba en abarcar todos los detalles y escenarios posibles que no notó el momento en que la castaña lo miró sonriendo, acortando paso a paso la mínima distancia que los separaba.

—¡Deku-kun!, estás observando el trabajo de los héroes para hacer tus increíbles estrategias, ¿verdad? —habló ella con ademanes tan propios de su personalidad expresiva.

Estaba demasiado cerca para su gusto y comodidad, Izuku tartamudeaba al intentar reaccionar y cuando menos lo esperó, ya se estaba cubriendo los colores que se le habían subido al rostro con su mano sana.

—Ah, yo, Uraraka-san —respondió una vez logró ganar autocontrol en sus palabras—. Sí, eso estaba intentando, pero, es un poco complicado estando así.

El chico se encogió ligeramente de hombros al tiempo que sus nervios empezaban a calmarse, ella por su parte lo observó con cierta pena, sus heridas debido a la batalla eran de consideración, pero, aun así, buscaba la manera de seguir aprendiendo.

Flotar.Where stories live. Discover now