Cerró la cremallera de su maleta y se la puso a los hombros para caminar de vuelta a su departamento. Bueno, no era precisamente un departamento, pero si lo decía así, en el trayecto no iría recordando cómo su vida había terminado en un cuartucho con poca iluminación y una renta acumulada. Ya era una rutina.
Estaba cabizbajo, los pies aparecían y desaparecían de su vista mientras avanzaba por los peligrosos barrios entre él y su departamento, específicamente, siete cuadras. El único amigo que tenía, siempre le recordaba lo paranoico que era, pero llevar una maleta con el sueldo recién cobrado y todas las personas con rostros misteriosos merodeando cerca de él, no es fácil mantenerse tranquilo. En un movimiento "normal y despreocupado" —cómo intentó hacerlo parecer— pasó su mochila ploma desgastada hacia su pecho, cruzó los brazos sobre este, fingiendo tener de repente un frío que atravesaba su delgada sudadera.
Se armó de dos centímetros cúbicos de valor para sujetar la mirada hacia el frente.
Luego de caminar diez minutos se cruzó con un gran edificio que destacaba en el bajo lugar, obligándolo a posar su vista en las grandes ventanas tan sucias como el tubo de escape del bus que cruzaba a su lado.
Las luces que arremetían en contra de los visillos de cada ventana indicaban insomnio de una que otra persona. Se encontró con una cortina ligeramente abierta, en el cual vio a una chica de entre veinte y veintiséis años inclinada hacia la pared, aplicándose un escandaloso labial celeste que contrastaba junto a las pecas de su nariz y su expresión contraída indicaba un ligero dolor. No cruzaron sus miradas. Avanzó y la perdió de vista.
Faltaban dos cuadras y media para llegar. Se sentía acompañado. En cualquier otra situación esto se podría haber escrito en la lista de cosas buenas de un martes. Subió su muñeca un poco para alcanzar a visualizar la manecilla apuntando al uno. Así que una compañía desconocida, en ese momento, lo mandaban a la lista de "Huye mientras puedas".
Un minuto más tarde y no lo pudo hacer. La supuesta compañía se convirtió en pasos apresurados a másno poder, un golpe cerca de su sien y el repulsivo olor a químicos pinchando en sus pulmones.
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Celeste
Short StoryHistoria corta escrita con un labial de color celeste escandaloso. Ranking #4 - celeste #8 - labial (Nov 19)
