Capitulo 1

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Ositos de goma.

Pausa.

Genial manera de iniciar el día, soñando como una tonta con gominolas. Por fa, téngame consideración. Juro que normalmente no soy así. 

Ahora si, continuemos.

—¡Vengan acá! ¡Solo los quiero comer! ¿es malo comerse un osito de goma en el mundo de los caramelos? Hey tu rojo no te escapes, eres delicioso.

—Kendall —¿Eh? ¿como? quien me llama?

—¡Kendall! —¿Me estoy volviendo loca? creo que dejare de comer TANTO helado por las noches.

—¡Kendall! ¡despierta mujer! ¡ahora! —Siento como me mueven de un lado a otro, y sin abrir mis ojitos intento adivinar quien será mi próxima victima de asesinato. 

—¿Eh? ¿como? ¿cuando? ¿donde? —¿Qué pasa? — ¿Ositos de goma? ¿rojito? ¡mis ositos de goma!

Pausa otra vez. 

Quizás si sea normalmente así. 

—Lo que me faltaba te volviste loca —Replicó la rubia en mi habitación. 

Intento adaptarme a la luz que se cuela por mis ventanas y logro ver a Jessica, con una almohada en sus manos, espera. ¿¡una Almohada!? 

—Despierta bella durmiente, despierta por las buenas o serán por las malas —Me da con la almohada en la cara como persona anormal y con falta de terapia que es pero no le presto atención.

—5 minutos mas por favor —Supliqué —Tengo sueño y absolutamente nada, ABSOLUTAMENTE NADA en el universo hará levantarme de mi hermosa cama. ¿Entiendes?

Bien, dormir unos minutos mas. Sin molestias, thanks god. 

Unos minutos después me encuentro persiguiendo a la cabello de paja con unas tijeras en la mano.

—¡Ven acá engendro del demonio! ¡Te voy rapar! —Grité como loca.

Bien, resumen: Ella tuvo la brillante idea de tirarme un vaso con agua.

Ella simplemente corría por la casa, riendo como desquiciada y llevándose todo a su paso. 

Creo que ese era el Jarrón favorito de Mamá. 

—Oh querida esas lindas mechas rosadas ya no estarán.

Calva, calva, calva.

Habíamos llegado al comedor. Ella astutamente se posicionó para que de tal manera la mesa estuviera en medio y yo no pudiera llegar a ella. 

 —¿De que hablas? —Ella giró hacia la derecha cuando intenté ir por ella por la izquierda. La enorme sonrisa que tenia ahora era una mueca de espanto. Se ve algo pálida. 

—PORQUE TE VOY A DEJAR CALVA.

Tampoco es que yo sea muy normal.

—Tu NO harías eso. 

—¿Quieres apostar? —Sonreí con las tijeras aun en mano.

Yo corría detrás de ella, empapada, y con unas tijeras. Yo de verdad espero que la vecina no se atreva a llamar a la policía si me ve por los ventanales. Esto no se ve muy amistoso desde su perspectiva.

Bueno, yo espero que no.

—¡Espera, te amo! DEJA MI CABELLO EN PAZ. LOCA.

—¿LOCA?

—MENTIRA. No estas loca. ¡Te quiero Kendall! ¡no cometas un homicidio rosa por favor! —Suplicó ella llevándose a su paso una mesita que estaba en el pasillo. 

¿Una loca vida? No, ¡Es mi vida!Stories to obsess over. Discover now