I/III

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SeHun. De alto mirar, autosuficiencia plantada en el ápice y final de su lengua, zapato y floja sonrisa. Ser reconocido era admiración completa.


Eso creía JongIn, que su vista pasaba con soberanía a la bonita presencia. Oh, qué no daría por la cercanía absoluta de ese agradable ser, que en pleno descanso buscaba su mirar para dormitar e imaginar su voluntad para poder confesarle su empedernido deseo.

Tengo la idea correcta para poder engatusar esas bonitas pisadas del de cabello rubio. -Su mirada dirigida al nombrado descendía hasta llegar al de su única amistad. ChanYeol.

Edificio andante con espléndida sonrisa de veraneo permanente.

Y dime, galán de correspondencia. ¿Cuál sería el eficiente hechizo que causarías en él? -El café helado reposaba sobre sus larguiruchos dedos. Cada sorbo era amargura refrescante. Su mirada insólita estaba en el de ojos pardos.

Déjate de bromas. -Ligero fruncido entre cejas, la silla de oficina fue removida y volteada hasta el espaldar, sentándose de manera inadecuada en ella.- Tengo la seguridad de que esa cara bonita gusta de tratos viriles. Dominantes.

La humedad ocupó sus labios, su lengua hizo juego. Había relamido sus labios, la silla acercaba hasta el más alto yéndose de viaje con ella, ChanYeol moritoreaba algún por hacer de la compañía en la que trabajaban. Eran vendedores y administradores de alguna empresa encargada en la difusión del bienestar.

Eres un asco, JongIn. Ni creas que seré participe de tus juegos sucios y malogrados. -Cada tecla y sorbo era desespero para éste, JongIn necesitaba de atención cuando las ocurrencias perseguían su mente y no ceder no era una opción.

Tengo dos meses. Dos. -Mostró la frustración alzando sus dedos buscando la cantidad correcta para demostrar cuánto tiempo llevaba.- Dos, ChanYeol, babeando por él. Imaginándolo, acostarme con él es mi prioridad.

ChanYeol rió, su ironía paso a ser un juego de palabras.

Eres tan decadente, que la única prioridad que ves factible a cualquier inquietud es buscarle el lado sexual. -Ésta vez el café ya era inexistente, a poco trabajo por hacer dejo todo a secas, se levantó de su silla y buscó la dirección de la puerta de salida.- Y no tengo idea de por qué me acuesto contigo ocasionalmente. Eres malo en la cama.

JongIn amplió una sonrisa con el mínimo pudor alguno, antes de que éste estuviera en el estrabillo de la puerta su mano sujeto. De la silla se levantó y la sorpresa minuciosa llegó cuando de boca a boca se demostró un cariño interpretado en malicia juguetona.

A un centímetro de diferencia, muy poco resaltante, JongIn abría paso a una lamida amigable sobre los labios del de poca gracia, ChanYeol no se resistía, era gustoso de esos encuentros inusuales pero frecuentes que compartían.

JongIn, que de tantas bocas había sido conocedor, gustaba de la prohibición de su amistad bastante afectuosa, sobre todo porque ChanYeol con simples lamidas buscaba la desesperación en suspiros que declinaban a gemidos. Con el  índole roce, reaccionaba.

Te odio tanto. -Suspiro-casi gemido expulsó. ChanYeol empujó levemente al de piel bronceada, con una lineal sonrisa húmeda sobre sus labios.


Odiarme es formentar mi deseo. -Esto último lo dijo con vacilación. Las relaciones acompañadas con una amistad fugosa no eran bien deseadas.

Sentimientos encontrados, ideales y lo que seguía eran simplemente problemas alternos, pero es que JongIn vivía de su descaro y cada movimiento que gustará a su vista-paladar era recibido para probar.

Poco después ChanYeol ya había salido de la oficina dejando a JongIn con la imaginación a explotar, ideando tácticas poco factibles para el jovencito que hacía de sus noches duraderas.



Todos habían sido solicitados para una plática que en relación se confrontaba con la adquisición de un nuevo plantel. Muchas maquetas, exposiciones y preguntas por responder y explicar.

Y ni una sola fue tomada en cuenta por, ni para JongIn. De vista ligera pasaba por y para SeHun. El nuevo empleado, de rango bajo pero tomado en cuenta para rendir en otra mención.

Su mirada era penetrante, fulminante. Incomodidad que presenciaba el ya nombrado.

SeHun no era ingenuo ante las intenciones reflejadas a la vista. Conocía y aumentaba aquel saber de que se encontraba donde estaba por ése acogedor y bien mirar de apariencia. Cualquiera que lo viera encontraría perfección incluso cuando ésta no existiera. Era tan provocador ante el mundo que solamente esa virtud hacían de él, inalcanzable.

En resumidas pero deplorantes palabras. Su belleza era tan grata que era su única razón para sobresalir y llamar atenciones.

E imaginar cuántas proposiciones hayan pasado a sus oídos e intentos de coqueteo con una mano floja por sobre sus muslos eran el núcleo de su asqueo.

En una mesa amplía todos se encontraban. Veían la exposición de algún gerente.

Él intentaba ver, aquella vista cegadora lo tenía en constante presión. Hacía más de un mes, que todo había comenzado. Siempre estaba al acecho, pero nunca imaginó que ser la víctima ante la visión era como una violación interpretada a partir de los ojos.


 Conocía a JongIn, Kim JongIn. Coqueto sin escrúpulos. De perfil que emigra a las intenciones comprometedoras. Ninfómano. (Había oído hablar de él a espaldas). Piel ligeramente quemada pero con toques tropicos que llamaban la atención de cualquier curioso.

Y SeHun era bastante, terriblemente curioso.

Y aquellas miradas que se dirigían a él las mal intencionaba. Porque cada vista era como un cliché. Cada vista era asegurada, costumbre que no pasaba. Costumbre que  se quedaba.

Su mano dió a torcer cuando el bolígrafo de anotaciones sin ser tomada en cuenta se cayó, apartando levemente la silla para poder agacharse y buscarle. Su sorpresa fue concedida cuando al notar que debajo de las mesas, a vista de piernas y regazos de todo el personal, se encontraba un JongIn que sin vergüenza alguna hacía ademán de movimientos intrépidos sobre su entrepierna. Intencional. Con la intención de que éste divagara ante las reacciones que causaba ante él.

Era irracional, había boqueado un par de veces hasta que recogió el bolígrafo e hipo por la impresión, sin dejar de observarle. JongIn que se hallaba juicioso ante la reacción, obsequió una vista pícara con una sonrisa igualitaria, el pico-guiño en su ojo derecho dió a entender que todo era táctica.

SeHun relamió sus labios y la pulsación inherente sobre su pecho hizo reflejo en su nobleza-parte baja.

JongIn conocía qué tan buen jugador era.







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⏰ Last updated: Jul 28, 2017 ⏰

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