El inicio

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Martes 15 de Octubre del 2013.

Hoy vi a Jennifer de nuevo, ella es la doctora que me ayuda con mi problema. Me dijo que debo escribir todo lo que me ha sucedido desde el inicio como una forma de desahogo. Tengo algo de miedo, Sid está a mi lado viendo lo que escribo. Tiene su mentón en mi hombro y ¡Carajo! En serio me molesta tanto... Es como si su delgada y huesuda mandíbula se enterrara en mi (levemente) flácido hombro. Es muy desquiciante.

Trataré de no desviarme, no sé si alguien encontrará este cuaderno, no sé ni siquiera si lograré terminar mi historia o si alguien la leerá. Tú me estás leyendo ahora ¿no? Quiero imaginar que eres alguien con un gran sentido de la empatía y lograrás entender cómo me siento en estos momentos.

Voy a escribir esto hablándote de "tú" ¿te parece? Así no será tan raro, sería como si conversáramos tranquilamente, pues eso de los diarios no se me da mucho, pero las conversaciones... ¡Oh! Esas se me dan muy bien. ¿Sabes? Yo era un detective... No, soy un detective. Tomé muy malas elecciones y ahora estoy perdido.

Mi nombre es Omar, sí, sí tengo otro nombre pero no me gusta y no pienso decírtelo, pues te vas a reír de mí y el objetivo no es crear una comedia con la tragedia que es mi vida. ¿Por dónde puedo empezar?

¡Ya sé! Te contaré desde el inicio, cuando conocí a esa maldita perra con su bella sonrisa y su petulante actitud.

Era 2006... ¿Fue en Marzo o Febrero? Realmente ya no lo recuerdo... El día estaba muy nublado y el viento soplaba fuerte, podía sentir lo helado en mi rostro, mi nariz se tornaba roja y mis labios de un color ligeramente violeta. ¿Qué pueden esperar de un chico blanco?

No recuerdo qué local era con exactitud. Vendían un café terrible, pero los capuccinos sabían a gloria. Ricardo me acompañaba esa vez. Ricardo era mi mejor amigo en aquél entonces. No era muy alto, tampoco muy bajo. Imagino que en esos tiempos él mediría un metro con setenta, era regordete y su cabello no era precisamente el mejor.

¿Qué observador salí, verdad? Necesito que puedan imaginar a ese hombre que creí mi mejor amigo y terminó siendo quien cavó mi tumba o al menos quien se muere por hacerlo.

Tomé unas galletas, realmente no importaba cuáles fueran, sino comer algo con mi capuccino. Ese gordo tomó dos paquetes de las galletas más dulces y llenas de grasa que halló, como acto seguido nos dirigimos a la chica en el mostrador. La fila era extremadamente larga. Estuvimos parados aproximadamente diez minutos. Justo detrás de nosotros una chica de tez blanca/bronceada no dejaba de dar pequeños golpes con el frente de sus zapatos.

¡Dios, era tan desesperante!

Volteaba a verla abriendo los ojos y frunciendo la boca, esperando que ella entendiera que realmente me molestaba lo que hacía. Ella puso sus ojos en blanco e ignoró por completo lo sucedido.

Por fin era mi turno. La chica detrás del mostrador estaba algo sudada, su maquillaje se estaba cayendo y su cabello estaba todo despeinado. Ella era nueva en eso, tenlo por seguro. Regularmente en esos empleos cuando alguien es nuevo debe tener a otro que le muestre cómo realizar el trabajo y el ayude con el mismo, sin embargo a ella la habían dejado completamente sola con una fila enorme de gente que llevaba prisa.

Me limité a poner el paquete de galletas en el mostrador y pedirle un capuccino de vainilla mediano. Ella me dio el ticket y dijo que en seguida me lo traería, atendió además a la chica detrás de nosotros que en serio parecía impaciente casi empujándonos a la salida sin siquiera haber obtenido mi vaso.

Un capuccino de moka, es lo que pidió esa petulante y pretenciosa, con sus estúpidos dientes blancos y su cabello sedoso y negro. Cuando la chica del café trajo los vasos, tomé uno de ellos y salí, caminando hacia la preparatoria con mi enano amigo. De pronto oigo algunos pasos detrás de mí... Era esa chica que estaba en el café y hacía fila detrás de nosotros. Me empujó provocando que el capuccino se derramara en mi uniforme sin siquiera poder darle el primer trago.

Volteé a verla con tanta rabia que no podía ni siquiera disimularlo. Ella agachó un poco su cabeza y dijo tímidamente: "Ese era mi vaso... Sólo quería cambiarlos".

Traté de respirar hondo y tranquilizarme, nunca he sido alguien que se enoje con facilidad o que sea violento. Le dije que el capuccino se había derramado -obviamente- y su semblante cambió de chica tímida a esa enojona de minutos atrás. Me reprochó haber tirado su capuccino y no conforme virtió en mi ropa el mío.

Como acto seguido caminó en la misma dirección a donde íbamos nosotros. Sí, esa pesada asistía también a la misma preparatoria que nosotros. ¿Puede haber una forma peor de empezar el día?

Lamento dejarte hasta este punto, no tengo permitido tener la luz encendida a esta hora, ya todos están durmiendo... Tendré que continuar mañana contándote lo que sucedió. Sé lo cliché que suena y lo aburrido que puede parecer, pero no te impacientes, esto es sólo el inicio...

Después quizás comprendas porqué me expreso de ella como la mierda que es y que posiblemente no entiendas.



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Hace tiempo que no escribo, espero que esta lectura haya sido de su agrado, probablemente continúe en otro momento, quisiera saber algunas opiniones antes de continuar.


See you.

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⏰ Last updated: Jul 25, 2017 ⏰

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VictoriaWhere stories live. Discover now