Sudaba y estaba nervioso; en realidad, no sabía ni por dónde empezar.
Recordó los consejos de sus amigos: "Sólo dile lo que sientes", "Deja que todo fluya"...
¿Cómo podía no ponerse nervioso si frente a sus ojos había un hermoso ángel de cabellos cobrizos y ojos miel?
El día y el lugar eran perfectos: la graduación de la secundaria.
Ella llevaba un sencillo y pequeño vestido blanco. Su cabello estaba atado con una trenza y decorado con flores. No usaba tacones ni mucho maquillaje. Para Levi, ella estaba salida de un cuento.
Caminaron por el jardín del local que habían alquilado para la ceremonia. Se escuchaban a lo lejos la bulla de los demás estudiantes, pero eso era lo de menos. Había silencio, uno incómodo porque lo único que se escuchaba eran los latidos de sus corazones.
Finalmente llegaron a la pequeña laguna que era parte de la decoración de ese jardín, encontraron unas banquitas y se sentaron.
-¿No es hermosa la noche?- Petra miraba el cielo que estaba completamente despejado, decorado con infinitas estrellas.
-Lo es, Petra-
-¿Y qué hacemos aquí? - completamente nerviosa, tal vez su sexto sentido le decía lo que podría pasar.
-Petra, necesito decirte algo.-
-Dime...-
-Pues, verás... hace tiempo tú... me empezaste a gustar... y ... y ... estoy enamorado de ti. Me encanta todo de tí, la manera en cómo hablas, cómo sonríes... haces que todo sea perfecto -
-Levi...- una lágrima caía por su mejilla. Nunca nadie en su vida le había dicho esas palabras. Era tan inverosímil lo que escuchaba. No se lo podía creer.
Levi se acercó más a ella y finalmente le susurró en el oído:
-¿Quieres ser mi novia?-
-Levi... yo... sí... sí quiero ser tu novia- tomó suavemente su rostro entre sus manos y lo besó. ¿Levi Ackerman le estaba pidiendo ser su novia, siendo él un típico adolescente atlético y popular rodeado por las más bellas porristas de la escuela?
Pues sí, todo era real.
Todo tuvo sentido el día en el que falleció Kuchel Ackerman, la madre de Levi. Allí no estaban las porristas, ni su séquito de admiradoras, sólo estaba Petra con sus hermosos ojos, abrazándolo y diciéndole esas palabras que toda persona necesita escuchar en momentos como ese:
-Llora, Levi, llora. Sé que es difícil, pero yo estaré aquí. No le diré a nadie de tus lágrimas si? Sólo saca ese dolor de tu corazón...-
Desde ese momento supo con quienes debía estar. Hange, Erwin... y Petra.
Ellos se volvieron íntimos amigos, y no supieron en qué momento los sentimientos comenzaron a cambiar. Las miradas cómplices, las sonrisas, los detalles... todo cambió.
Su amargada vida cobró sentido desde que vio por primera vez esos luceros color del sol.
Se besaron tiernamente por un largo rato, hasta que la falta de aire los hizo separarse. Se miraron y sonrieron.
Todo era perfecto.
-Vayamos adentro- sugirió Levi
-Está bien... amor?- estaba completamente sonrojada. ¿En verdad lo podía llamar así?
-Sí... preciosa- le cogió la mano y la besó en la frente.
Caminaron nuevamente por el jardín, pero todo era diferente. Petra no dejaba de sonreír, mientras que Levi sólo observaba sus reacciones... cada segundo, cada minuto, se enamoraba más y más de ella.
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Contigo
FanfictionUna serie de historias de amor que iré subiendo poco a poco. Viva el Rivetra!
