Problemas con la Bebida

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Ese día fue bastante ajetreado, pues pese a aparentar ser un hombre normal y corriente, por las noches me dedico a cazar demonios, además de guiar las almas de los humanos al más allá, donde encuentran el descanso eterno. Mi nombre es poco relevante, así que como todo el mundo me llama Death  debido a mi trabajo y mi apellido, me nombraré así.

Mi hogar estaba en una villa a la que solemos dar el nombre de "La Villa del Ocaso", pues el Sol se esconde siempre desde allí. No obstante, suelo viajar mucho a la capital, Ciudad Oscura. Allí se acumula toda la escoria, ya sea humana o de cualquier otra raza, a fin de cuentas, si eres basura lo eres independientemente de donde seas o de tus características. Como iba diciendo, era un día bastante ajetreado, así que lo mejor que podía hacer en esas circunstancias era ir a mi taberna favorita; "El Ahorcado". Allí trabajaba un hombre llamado Harold, un buen tipo, sin duda alguna. Él se encargaba de la gestión del local mientras que su hija Arianna le ayudaba sirviendo y limpiando. La muchacha tenía una larga cabellera negra como el azabache, y siendo honesto no estaba mal precisamente, eso la llevaba a tener problemas con los clientes, que como ya he dicho antes no tenían pinta de ser educados, más bien lo contrario. Ella, de inocente y gentil carácter no le daba importancia, pero su padre cada noche ardía de rabia al ver que su hija era tratada de un modo tan ruin, aun a sabiendas de que le convenía tener la boca cerrada, pues de lo contrario recibiría una puñalada o un balazo en el pecho. Entré en el establecimiento, el cual estaba decorado de una manera muy rústica; tanto las paredes, el suelo y techo estaban cubiertos por tablones de madera, dejando ciertos espacios para los ventanales, para que así corriera el aire, llevándose consigo una nube de varios olores pútridos. Constaban seis mesas redondas, con cuatro sillas en cada; una barra larga y un estante con todo tipo de frascos y bebidas, y al lado una puerta que supuse llevaba a la despensa. Así como otras que subían, pues obviamente se notaba que a parte de su trabajo era también su hogar. Abundaban los borrachos, sin embargo en la barra pude distinguir a una joven de pelo castaño corto y que no escatimaba en presumir de dotes, su pelo era oscuro como el café, y pese a estar sentada se notaba que pasaba de la estatura media, metro setenta pude calcular aproximadamente.

—Buenas noches, Harold. Quisiera un elixir contaminado.—Dije al acercarme a la barra—.

—Hola Death, no parece que hayas tenido un buen día. Ahora te pongo el elixir.—Respondió mientras iba preparando la bebida—.

—No precisamente, un demonio gárgola me has desgarrado el abdomen, pero pude arrancarle la cabeza antes de que me convirtiera en piedra.—Levantándome la túnica, dejé ver tres grandes marcas que asustarían a cualquier mortal—.

— Eh, esos son peligrosos. Has tenido suerte...—Comentó la muchacha al ver la herida—. En el lugar de dónde vengo hay muchos de esos, pero ya los tengo bajo control.—Le dio un sorbo a su bebida, un elixir de sangre—.

—Aquí tienes, un elixir contaminado con aromas al "Pantano de los Cadáveres", tal y como te gusta.— Dejó la jarra en la barra, llena de un líquido espumoso y humeante— Perfecta para después de una larga y pesada jornada de trabajo.

—Gracias, me va a venir de perlas.—Le di un trago con lentitud, pudiendo saborearlo— Me recuerda a los gritos de los condenados, qué delicia.—Observé a la muchacha, quién me miraba intrigada— Así que de donde vienes hay muchos demonios gárgola, eh? Debe ser un lugar muy escabroso y profundo, pues he tenido que ir hasta el Inframundo.

— Algo parecido, supongo. Génesis Crow, encantada.—Se erguió y tendió su mano—.

—Yo soy... Bueno, llámame Death, como todos.— Ignoré su mano mientras daba otro trago— No te había visto por aquí, eres nueva?

La Diablesa Y El EjecutorStories to obsess over. Discover now