Hay una época en la que inevitablemente mi mente empezó a pensar razonablemente, un estúpido momento en el que mis preocupaciones no eran nada más que las evaluaciones que debía aprobar en el colegio, sino todo lo que empezaba a ocurrir a mi alrededor; y aunque era ajeno a mí, me empezaba a afectar directamente. Un momento en el que empecé a percartarme de los sentimientos y de las intenciones que tenían hacia mí. Empecé a ver la cruel realidad de la vida, que aunque suene increible, habemos personas que por algún motivo aún no hayado, corremos con la mala suerte de estar solos, de no contar con el apoyo ni siquiera de las personas que por naturaleza te deben amar, y sí, así es, así es como el resto de los días empiezan a ser sombríos y sin razones suficientes, para enfrentar un mañana.
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Metamorfosis adolescente.
No FicciónUna víctima más de la adolescencia, del mundo, del "destino".
