-No estoy segura de querer volver- dije otra vez en voz alta, esta era quiza la 2da o 3ra vez que lo decia, pero a quien queria engañar, ya habian pasado 2 años desde que no estaba allí, me agrada New York pero me pone nerviosa volver a verlo, si volver a verlo, habia pasado tanto tiempo desde que no veia a Matías que me ponia nerviosa pensar en la idea, no sabria como ponerme o como comportarme, tengo claro que fuimos novios a distancia por estos 2 años, pero es dificil tener a alguien lejos y quererlo cerca, pero bueno ya era demasiado tarde para tomar tiempo atrás.
En ese momento llamo la señorita por el micrófono
-Último vuelo a New York, repito, abordaje del último vuelo a New York-
Con el corazón en la boca, una falda rosa color Salmón y un chicle de fresa en mi boca camine lentamente hacia el avión, era una de las pocas ocasiones en las que vestia asi, pues pense que seria importante que él me viera cambiada, de una manera "especial" si asi se puede llamar, no algo común como suelo ser con mis jeans y mis poleras.
Al subir al avión note que mi puesto era el 34, al lado de una mujer de edad mayor muy agradable desde mi parecer, yo estaba en el pasillo y ella en la ventana.
Sono mi celular
-Diga?- respondi sin fijarme a quien habia contestado
-Hola hermosa, espero que estes bien, te estoy esperando ya en el aeropuerto, a qué hora llegas?- Dijo Matias con una voz firme.
-Hola amor, acabo de abordar, estare alli en una hora- respondi tratando de que no me temblara la voz.
-Esta bien hermosa, aca te esperare, tengo ganas de verte- Dijo el por ultima vez antes de colgarme.
En ese momento me quede pensando en todos los momentos que pase con el antes del intercambio, nuestra primera salida, la manera en que nos conocimos, nuestro primer beso, todo era perfecto.
Luego de una hora llegue al aeropueto de New York, la amable señora que estaba sentada al lado mio aun no daba señales de nada, pero se veia muy tierna durmiendo.
Estaba preocupada o quiza nerviosa, no queria bajarme, pero sin darme cuenta ya no habia nadie en el avión, solo la señora y yo, en ese momento se me acerco una amable azafata.
-Buenos días señorita, gracias por volar en avianca, hemos llegado al destino asignado- Dijo ella con una voz entre amable y monotona, como si ya hubiera repetido esta frase miles de veces
-Buenos días señorita, gracias- Dije yo secamente tratando de volver a mis pensamientos pero entre eso intereumpio la señora de edad mayor
-Buenos días señorita, ya hemos llegado?? Que torpe soy, siempre quedandome dormida- Dijo la señora amablemente
-Si señora ya hemos llegado, quiere que le ayude a bajar?- respondio la azafata
-esta bien muchas gracias- Respondio la señora con voz agradecida.
En ese momento la azafata ayudo a la señora y yo baje junto con ellas al aeropuerto.
Allí estaba yo, nerviosa pero tratando de parecer normal, estaba sentada en la sala B21 esperando alguna señal de Matías, ya habia pasado una hora desde que habia llegado y no lo veia por ningún lado, así que ya obstinada y cansada de estar allí, recogi mi equipaje y me dirigí a la salida de la sala, en este momento senti unas manos tapandome los ojos
-Adivina quien soy- Dijo Matias imitando una voz mas grave
-Mmm dejame pensar, quiza eres el principe que viene a sarvarme de mi espera- Dije yo como entre sarcasmo y risa
-jajaja, soy tu principe azul, vamos mi morenita- Dijo Matías con voz tierna.
Hace 5 años que lo conozco y 3 de novios y desde que lo conocí nunca me ha llamado por otro apodo mas que morenita, aun que acepto que suena tierno, nunca entendi por que me llama asi.
Despues de salir del aeropuerto me llevo a su BMW x5, me abrio la puerta amablemente y me acomodo en la silla del copiloto, camino a casa me conto varias de sus ideas a futuro, en todas estaba plasmada una idea de los dos juntos, algo fascinante, la verdad estoy enamorada de Matías, quiero mi vida junto a él.
Al llegar a casa papá salio y me recibio con un beso y un abrazo.
